Crisis en Grimoldi: pérdidas millonarias por apertura importadora y caída del consumo

La histórica fabricante de calzado registró una fuerte caída en ventas y resultados durante el primer trimestre del año, en un contexto marcado por la retracción del consumo, la baja de precios para sostener volumen y el aumento del costo financiero.

14 de mayo, 2026 | 12.36

La crisis que atraviesa el consumo masivo empezó a reflejarse con mayor fuerza en los balances de empresas vinculadas a sectores sensibles al ingreso disponible de las familias y uno de los casos más representativos fue el de la fabricante de calzado Grimoldi, que durante el primer trimestre del año registró pérdidas netas consolidadas por 1.872 millones de pesos, medidas en moneda homogénea, luego de casi cinco años de resultados positivos de manera ininterrumpida. El resultado también refleja el ingreso irrestricto de productos importados que funde a diario empresas vinculadas con sectores de consumo interno.

La compañía, una de las firmas históricas de la industria del calzado en la Argentina, describió en su último balance que enfrentó “un panorama peor de lo esperado” en medio de una caída sostenida del consumo, una competencia cada vez más agresiva en precios de manos del ingreso de importados y un incremento significativo de los costos financieros derivados de la necesidad de ofrecer cuotas para sostener las ventas.

El resultado representó una pérdida equivalente al 3,2 por ciento de la facturación trimestral y contrastó de manera abrupta con la ganancia de 7.040 millones de pesos obtenida en el mismo período del año pasado. La empresa venía acumulando 19 trimestres consecutivos con balances positivos, una racha que solamente había sido alterada a fines de 2023 por el impacto de la devaluación posterior al cambio de gobierno. El deterioro de los números de Grimoldi se produjo en paralelo con una profundización de la crisis que atraviesan la industria textil, de indumentaria y de calzado, sectores que vienen denunciando desde hace meses una combinación de caída del mercado interno, incremento de costos y mayor presión importadora.

En el caso de la compañía, la contracción quedó reflejada tanto en el volumen de ventas como en la facturación total. Según detalló la firma en los estados contables remitidos a la Comisión Nacional de Valores, las ventas medidas en cantidad de pares alcanzaron las 547 mil unidades durante el trimestre, lo que implicó una caída del 13 por ciento respecto de las 626 mil comercializadas en igual período del año pasado. El retroceso fue especialmente pronunciado en el canal mayorista, donde la baja llegó al 23 por ciento, mientras que las ventas online se desplomaron un 35 por ciento.

Las ventas consolidadas ajustadas por inflación sumaron aproximadamente 59.000 millones de pesos, un 26 por ciento menos que un año atrás. La diferencia entre la caída del volumen y la de la facturación estuvo vinculada a la estrategia de reducción de precios que implementó la empresa para intentar sostener la demanda en un contexto de consumo debilitado. En el balance, la compañía reconoció que el escenario obligó a resignar rentabilidad para evitar un derrumbe todavía mayor de las ventas. “Esta situación forzó una reducción de márgenes para evitar una caída mayor del volumen de ventas, afectando la rentabilidad de la mayoría de las empresas en la industria de indumentaria y calzado”, señaló la firma.

La empresa agregó que el primer trimestre estuvo atravesado además por la necesidad de liquidar stocks remanentes de la temporada de verano y por una inflación superior a la esperada. “Esto, sumado a que en el primer trimestre las empresas liquidan el inventario excedente que les queda de la temporada de verano, y a que la inflación general fue mayor a la esperada, resultó en un panorama peor de lo esperado”, sostuvo la compañía. Pese a la caída general de ventas, Grimoldi destacó que logró mejorar su margen bruto consolidado, que pasó de 52,7 a 56,2 por ciento. La explicación estuvo vinculada a un cambio en la composición de las ventas, con una menor incidencia del canal mayorista, históricamente menos rentable.

“El margen de ganancia bruta consolidado de 56,2 por ciento refleja el cambio de mix de venta, en el que la venta mayorista, de menor margen, pierde participación”, indicó el documento. Sin embargo, esa mejora relativa en el margen comercial no alcanzó para compensar el fuerte aumento de los costos financieros. La empresa informó que esos costos pasaron de representar el 6,7 por ciento de la facturación en 2025 al 18,6 por ciento en el primer trimestre de este año. Detrás de esa suba aparecieron dos factores centrales: las tasas de interés necesarias para financiar capital de trabajo y el peso creciente de los programas de cuotas para sostener el consumo.

Ese dato expone una de las principales tensiones que atraviesa actualmente el sector. Mientras los salarios continúan deteriorados en términos reales y las ventas dependen cada vez más de promociones y financiamiento, las empresas deben absorber el costo de ofrecer pagos en cuotas en un escenario financiero mucho más caro que el de años anteriores. En ese marco, Grimoldi también apuntó contra la competencia derivada de las importaciones y las plataformas internacionales de venta online, un fenómeno que se profundizó con la flexibilización de regulaciones comerciales y la apertura importadora impulsada por el Gobierno. La compañía advirtió sobre la necesidad de mejorar la productividad de sus plantas industriales ubicadas en Arroyo Seco y Pilar para sostener competitividad frente a productos del exterior.

Pese a que la caída del consumo interno es reflejo de las políticas económicas llevadas a cabo el Gobierno, la empresa respaldó el objetivo de equilibrio fiscal y la agenda de desregulación, aunque reclamó una profundización de las reformas estructurales. “El superávit fiscal y la desregulación que empuja el Gobierno debe ser acompañada por reformas ambiciosas, tanto laborales como impositivas, que se voten en el Congreso, sean apoyadas por las provincias y los municipios, y refrendadas por la justicia de forma rápida”, afirmó.

La posición de Grimoldi refleja una paradoja que atraviesa actualmente a buena parte del empresariado vinculado al mercado interno. Aunque existe respaldo al programa de estabilización macroeconómica del Gobierno, los balances comienzan a mostrar con mayor nitidez el impacto de la caída del consumo y del encarecimiento financiero sobre la actividad cotidiana de las empresas.