"Dejó de ser un negocio": el dramático relato del dueño de LAVA Indumentaria

Juan Agustín Traverso advierte sobre la crítica caída del consumo en Argentina: "Vendemos para comer". El parate total de las PyMEs textiles en un contexto límite.

01 de abril, 2026 | 20.07

Tras dos décadas de trayectoria en el sector, la experiencia de Juan Agustín Traverso, dueño de la empresa LAVA Indumentaria, sirve como termómetro de una economía que no encuentra piso. Lo que comenzó como una desaceleración gradual se ha transformado en un desplome vertical. Según el empresario, la firma LAVA Indumentaria ya arrastraba una baja interanual del 20%, pero el primer trimestre de 2026 terminó de dinamitar las proyecciones.

“Enero, febrero y marzo son meses tradicionalmente bajos, pero nunca como esta vez”, sentenció Traverso en diálogo con El Destape. La estadística que maneja el sector es alarmante: una baja del 40% en la cantidad de tickets mensuales, una cifra que refleja el impacto directo en el bolsillo de los argentinos.

Precios congelados y rentabilidad nula

Uno de los puntos más críticos que enfrenta el consumo en Argentina es la imposibilidad de trasladar los costos a los precios finales. Para las PyMEs textiles, la estrategia de supervivencia fue sacrificar total del margen de ganancia para intentar mantener el volumen, una táctica que parece haber llegado a su límite. Entre otros puntos, Traverso confesó que tuvieron períodos donde los ingresos no alcanzaban para reponer la mercadería vendida y denunció que "sin capacidad de ahorro ni crédito", no hay tampoco capital para nuevas colecciones. 

"Nos vimos obligados a no poder subirle los precios a los productos para intentar vender algo, pero hoy los comerciantes están vendiendo simplemente para poder comer", explicó con crudeza el empresario.

El dilema de la industria nacional y las cuotas

La supervivencia de la industria nacional está en jaque. Ante los consejos de "reinventarse" que abundan en redes sociales, Traverso opone una realidad estructural: sin consumo, no hay reinvención posible. Además, puso la lupa sobre las estrategias de las grandes marcas que logran ofrecer financiamiento a largo plazo.

"Hay marcas que ofrecen 12 cuotas y me pregunto cómo es rentable en este contexto", señaló, marcando la asimetría entre los grandes jugadores del mercado y los pequeños fabricantes que perdieron, incluso, su canal de ventas al por mayor, históricamente el motor de las ventas minoristas en el interior del país.

Un futuro incierto bajo la mirada del Gobierno

Si bien el sector textil anticipaba un ajuste por parte del Gobierno, la profundidad del impacto superó las peores previsiones. La indumentaria, al no ser un bien esencial, se convierte en el primer gasto que las familias recortan cuando "no sobra para darse un lujo".

Para el dueño de LAVA Indumentaria, el diagnóstico es claro: no es momento de apostar, sino de resistir. El sector se encuentra en una encrucijada donde la falta de incentivos a la producción y la erosión del salario real amenazan con desmantelar una estructura que tardó décadas en construirse.