El costo de la construcción subió en marzo y acumula casi 7% en el primer trimestre

El índice del INDEC registró un alza de 2,5% mensual, impulsado por la mano de obra y ajustes tarifarios.

16 de abril, 2026 | 19.11

El costo de la construcción volvió a registrar un incremento en marzo y consolidó una tendencia que se sostiene desde comienzos de año. Según el Índice del Costo de la Construcción (ICC) difundido por el INDEC, el aumento fue de 2,5% respecto a febrero, lo que llevó el acumulado del primer trimestre a 6,9% en el Gran Buenos Aires (GBA). El dato se explica principalmente por subas en la mano de obra, junto con ajustes en tarifas de servicios públicos y una dinámica sostenida en el precio de los materiales. El informe oficial desagrega el aumento mensual en tres componentes: materiales (1,8%), mano de obra (3,4%) y gastos generales (1,8%). En este esquema, el mayor peso lo tuvo la actualización salarial del sector, que impactó directamente en el costo laboral y, de manera indirecta, en otros rubros asociados.

De acuerdo con el organismo estadístico, la suba en la mano de obra “incorpora el acuerdo salarial de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) del 31 de marzo de este año”, aplicable a las categorías previstas en el Convenio Colectivo de Trabajo 76/75. El documento agrega que también se incluyó “una asignación no remunerativa y extraordinaria que surge de dicha resolución”, lo que amplificó el impacto en el índice general.

Este incremento salarial no sólo repercute en el capítulo de mano de obra, sino que también tiene efectos indirectos. Según el propio INDEC, “el aumento en las categorías laborales impacta en el capítulo ‘Gastos generales’, debido a que este contiene el ítem ‘Sereno’, que se encuentra enmarcado dentro de la resolución”. De este modo, los ajustes paritarios terminan trasladándose a distintos componentes del costo total de una obra.

En paralelo, el capítulo de gastos generales incorporó nuevas subas vinculadas a los servicios públicos. El informe señala que este apartado “incorpora los nuevos valores tarifarios que el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) aprobó en las tarifas eléctricas a partir de marzo a las distribuidoras Edenor y Edesur”. Además, incluye actualizaciones en los costos de agua, cloacas y gas, autorizadas por distintos organismos regulatorios.

Estos incrementos tarifarios funcionan como un factor adicional de presión sobre los costos, en un contexto donde la política de recomposición de precios regulados sigue en marcha. La actualización de estos valores se traduce en mayores costos operativos para las empresas constructoras, que luego se trasladan al índice general.

En cuanto a los materiales, el aumento fue más moderado en términos relativos, con un 1,8% mensual. Sin embargo, el INDEC remarca que la selección de insumos “se realizó por la importancia de su incidencia en el costo total de la obra, manteniéndose una cobertura mínima del 95% dentro de cada ítem”. Esto implica que las variaciones relevadas reflejan de manera representativa la evolución de los principales insumos del sector.

"La actividad de la construcción presenta varios tipos de organización empresarial. Para este indicador se ha considerado aquel en que la empresa constructora asume parte de los trabajos y otros los subcontrata”, señala. En ese marco, se supone que las tareas de albañilería y hormigón armado son realizadas por personal propio, mientras que otras especialidades —como yesería, pintura e instalaciones— son tercerizadas.

Este esquema permite captar una estructura de costos típica del sector, aunque también evidencia la complejidad del entramado productivo de la construcción, donde conviven distintos formatos de contratación y niveles de formalización.

La combinación de mayores costos y menor dinamismo en la demanda configura un escenario de tensión para empresas y desarrolladores, que enfrentan márgenes más ajustados y mayores dificultades para sostener proyectos. La evolución del ICC tiene implicancias sobre otros segmentos de la economía, como el mercado inmobiliario y la obra pública. En particular, el encarecimiento sostenido de la construcción impacta en el valor de reposición de las propiedades y condiciona la viabilidad de nuevas inversiones.