Trump puso a su hombre en la Fed y Caputo se apresura a festejar: el impacto que tendrá en Argentina

Kevin Warsh prometió revolucionar la política monetaria de Estados Unidos y llega con la instrucción de bajar la tasa e impulsar la economía. Pero hay dudas en un contexto de mayor inflación. Caputo espera que le facilite el camino a la emisión de deuda en Wall Street.

13 de mayo, 2026 | 19.46

Kevin Warsh asumirá este viernes la conducción de la Reserva Federal (Fed) para suceder a Jerome Powell y los inversores internacionales, y especialmente el ministro Luis Caputo, esperan que cumpla con el mandato que le delegó cuando lo nominó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump: bajar la tasa de interés, una referencia para el dólar que tiene impacto en todos los mercados internacionales.

El nuevo responsable de la política monetaria estadounidense llegará al cargo después de obtener este miércoles, en la votación más dividida de la historia, la confirmación del Senado para un mandato de cuatro años en medio de un proceso de aceleración de la inflación y con un mercado de trabajo frágil, las dos variables sobre las que se definen las políticas de tasas de interés.

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En las audiencias ante el Congreso y en declaraciones públicas a lo largo del año de gestión del presidente Trump manifestó su apoyo a la baja de las tasas de interés, aunque en el pasado, cuando los demócratas ocuparon la Casa Blanca, mantuvo posiciones exactamente opuestas, por lo que generó dudas sobre su consistencia técnica.

La política de tasas de interés de la Reserva Federal la define el comité de política monetaria (Federal Open Market Committee, FOMC) integrado por los 7 miembros de la Junta de Gobernadores, entre los que permanece el saliente Jerome Powell.

El presidente de la Fed tiene una influencia muy importante, pero las decisiones sobre la tasa de interés se toman por votación del comité, que tiene previsto reunirse el 16 y 17 de junio, cuando se conocerá la nueva política que tiene una influencia determinante sobre el flujo de capitales, el costo del financiamiento y el valor del dólar en todo el mundo.

Si la Fed sube la tasa, los bonos de Estados Unidos empiezan a rendir más y genera una salida de capitales de mercados emergentes de los inversores que apuestan a los activos estadounidenses considerados más seguros. En ese “vuelo a la calidad” genera caída de bonos y acciones, suba del riesgo país, depreciación de las monedas locales, presión inflacionaria, encarecimiento de la deuda en dólares entre otros efectos.

En cambio, una baja de tasas como la que se espera impulse Warsh genera corrientes de inversión hacia los mercados emergentes, facilita el financiamiento de gobierno y empresas, suben bonos y acciones y mejora los indicadores de riesgo país, determinante en países como Argentina para habilitar la posibilidad de colocar deuda en los mercados internacionales.

Caputo, aunque en varias oportunidades dijo que no busca financiamiento externo por el alto costo, espera beneficiarse de una baja de la tasa de interés de referencia de la Fed que le serviría para ordenar el programa de financiamiento y disuadir las especulaciones de default que se reflejan en los informes económicos de los fondos de inversión por las dificultades de la administración de Javier Milei para garantizar el flujo de divisas necesarios para afrontar los vencimientos de deuda de lo que resta del año y en 2027.

La influencia de Warsh, quien ya estuvo como gobernador de la Fed entre 2006 y 2011, en el comité que define la tasa de interés no está del todo clara, menos cuando la inflación alcanzó su nivel más alto en tres años en abril, con 0,6 por ciento mensual que eleva la tasa anual a 3,8%, según el último Índice de Precios al Consumidor, y ahora supera el crecimiento salarial.

El premio Nobel de Economía Paul Krugman lo definió como “un oportunista político” que “está a favor de una política monetaria restrictiva cuando los demócratas están en el poder, pero está totalmente a favor de imprimir dinero sin control cuando un republicano está en la Casa Blanca”.

Krugman recordó las opiniones de Warsh durante la crisis financiera de 2008 y la pandemia y concluyó: “Estaba completamente equivocado y habría sido un desastre si la Reserva Federal hubiera seguido su consejo”.

Warsh planteó ahora que puede bajar las tasas de interés aunque combinándolo con una reducción de la compra de bonos y menor expansión monetaria y limitando la intervención en los mercados.

También tiene otra idea: cambiar la medición y el análisis de la inflación, dejar de mirar los índices tradicionales que consideran reflejan la economía del pasado y enfocarse en medidas de inflación subyacente, el mismo término que empezaron a acuñar los libertarios argentinos.

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Fernando Alonso

Periodista. Pasé por las redacciones de Télam, Cronista Comercial, BAE Negocios y C5N. Soy columnista de radio y fui vocero del BCRA.