Chechu Bonelli decidió contar el calvario que atraviesa: "Fue todo muy de golpe"

A pocas semanas de confirmarse su separación, Chechu Bonelli contó el díficil momento que vivió en una de sus separaciones.

24 de abril, 2026 | 16.57

En el mundo del espectáculo hay confesiones que impactan más que cualquier escándalo. Y eso fue exactamente lo que ocurrió con Chechu Bonelli, quien decidió abrir una parte muy profunda de su vida y sorprendió con una declaración que dejó a todos en silencio.

Después de meses de bajo perfil tras su separación de Darío Cvitanich, la modelo habló con una crudeza poco habitual sobre el proceso que le tocó atravesar. No se trató solo de una ruptura más, sino de un quiebre emocional que, según contó, la llevó a un lugar que nunca había experimentado.

El difícil momento que vivió Chechu Bonelli

“Fue todo muy de golpe”, resumió, al referirse al final de una relación de 14 años, con tres hijas en común y una vida que parecía consolidada. Pero lo que más llamó la atención no fue solo la descripción del proceso, sino la comparación que eligió para dimensionar el dolor.

En una charla íntima, Bonelli reveló que llegó a sentir que la separación le dolía más que la muerte de sus propios padres. Una frase fuerte, incómoda, pero profundamente honesta. “Nunca había sentido algo así”, confesó, intentando poner en palabras una sensación que ni ella misma lograba entender del todo.

Lejos de buscar polémica, su relato fue desde un lugar de vulnerabilidad. Explicó que incluso le planteó esa inquietud a su psicóloga, con cierta culpa por lo que estaba sintiendo. No se trataba de comparar pérdidas, sino de intentar comprender la intensidad de una emoción desconocida.

El proceso no fue sencillo. Hubo momentos en los que se sintió completamente quebrada, sin energía, atravesando un duelo que no siempre se ve desde afuera, pero que golpea con fuerza. Sin embargo, con el paso del tiempo, empezó a reconstruirse.

Chechu Bonelli contó que la separación con Cvitanich le dolió mucho.

Hoy, en otra etapa, reconoce que logró avanzar gran parte del camino. “Estoy en un noventa y cinco por ciento”, dijo, dejando en claro que todavía hay heridas en proceso de cicatrización, pero también una sensación de crecimiento personal.

En ese recorrido, la terapia ocupó un lugar central. La introspección, el análisis de sus propias decisiones y el aprendizaje fueron claves para empezar a salir adelante. Más allá del impacto de sus palabras, su testimonio dejó algo claro: no todas las separaciones son iguales. Algunas, incluso, pueden doler de una manera inesperada. Y en un ambiente donde muchas veces se muestran solo las superficies, su relato fue distinto. Más crudo, más real. Porque a veces, lo que más duele, es lo que no se ve.