Primera parte de un completo informe sobre el primer cuarto de siglo de este ícono del comic argentino.

25 años de Cazador (parte 1)

15/11/2017

| Por Javier Hildebrandt

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p01La prehistoria: El Cazador de Arkham

En marzo de 1990 unos jóvenes Jorge “Lucas” Pereira y Claudio Ramírez publican el primer (y único) número de la revista Arkham, una antología que no desentonaba en absoluto con el espíritu de aquella explosión fanzinera de finales de los ’80. En esas páginas, que incluían trabajos de Walther Taborda, Cuk y Ralveroni, y hasta una historieta corta de Gene Colan, Lucas escribe y dibuja la primera historieta con el título “Cazador”. Quien porta el nombre en este debut (con armamento, capucha y estrella en la frente) es un científico norteamericano llamado Robert Howard. Luego de trabajar para el gobierno de su país en una investigación sobre la caída de un OVNI, descubre que se está utilizando un tubo cilíndrico encontrado allí para fabricar un arma de destrucción masiva. Decide abandonar el proyecto solo para, poco después, encontrar a su esposa y su hija muertas en un misterioso accidente. Finalmente, protegido por su nueva identidad, busca desmantelar la operación gubernamental y cobrarse venganza por el asesinato de su familia. En este primerizo trabajo de Lucas se nota una fuerte influencia de Frank Miller y su Dark Knight, además de muchos guiños a clásicos del terror, casi una constante dentro de su obra (junto a Howard aparecen personajes con nombres como Arthur Machen, Blackwood, Tolkien, entre otros).

Image055Aunque Arkham no continuaría, el Cazador/ Hunter tendría poco después una segunda aparición. Entre agosto y octubre de 1990 los sellos Reo y Comic Magazine publican una miniserie de tres entregas llamada “Las sombras del Apocalipsis”, que es ni más ni menos que una remake extendida de la primera aventura del personaje. La historia suma páginas remontadas con el agregado de viñetas, junto a otras completamente nuevas en la que se aprecia un notable salto de calidad en el dibujo de Lucas.

Hunter quedaría guardado en el freezer durante varios años, pero el primer movimiento ya estaba hecho. A partir de esta primera experiencia Lucas y Ramírez probarían un nuevo experimento, con repercusiones mucho mayores e inesperadas.

La historia: Llega el Cazita

En diciembre de 1992, de la mano de Ediciones de la Urraca, se publica el #1 de El Cazador de aventuras, primera aparición oficial del personaje. A los pioneros Lucas y Ramírez se suman en esta nueva etapa Mauro Cascioli y Ariel Olivetti.

cazador_01Aquí, la historia y las características del Cazador cambian radicalmente con respecto a su anterior encarnación: nieto de un general del ejército de Vlad Tepes e hijo bastardo de un colonizador alemán y una mujer indígena, el Cazador llega por primera vez a América en 1530, junto a la expedición de Juan Díaz de Solís. Luego de ocasionar toda serie de salvajadas entre las tribus de la región, queda desterrado para siempre en América y se gana el apodo de “Cazador de Almas”. Finalmente, es atrapado por un grupo de chamanes que imprimen una cruz invertida en su frente (para que lleve por siempre en su cuerpo la traición a la religión católica que supo defender) y lo condenan al que ellos consideran el peor de los castigos: la inmortalidad. De esta manera, tras infructuosos intentos de suicidio y varias muertes y resurrecciones, el Cazador se pasea por todas las épocas de la historia y participa en varios conflictos bélicos (Primera y Segunda Guerra Mundial, Corea, Vietnam, Malvinas) hasta llegar a nuestros días. Asentado en la Ciudad de Buenos Aires, con base de operaciones en una iglesia abandonada, se enfrenta a una variedad de amenazas sobrenaturales, entre la que destaca la invasión del demonio Balrog y su amo, Melkor, el Señor de la Oscuridad.

C0AEste origen y desarrollo del Cazador se cuenta entre el primer y el séptimo número (octubre de 1994) de la revista, compilado con reescrituras y nuevas páginas en abril del año siguiente en el Libro del Cazador. En paralelo, se publican historias cortas en los cinco primeros números de Comiqueando, luego recopiladas –junto a la primera aparición en Arkham, la miniserie de Hunter, una versión a color del origen y una historieta inédita- en el volumen Cazador: archivos secretos, en septiembre de 1996.

En esta primera etapa, que podríamos definir como la más “aventurera” de Cazador, se refleja la fuerte influencia de Lobo –y, en general, todo el trabajo de Simon Bisley y otros autores como Jamie Hewlett y Sam Kieth- y la línea Image de comienzos de los ’90, que por aquel entonces estaba en la cresta de la ola. Junto al tono paródico y el humor negro que comienza a desplegar, aparecen los elementos pilares de la serie: la violencia, el sexo y las puteadas. Un hecho reconocido por sus propios autores es que, en general, el comic nunca tuvo la intención de ir más allá de un divertimento entre amigos, aunque apoyado, sin dudas, por el impacto que generaban la potencia y la calidad de los dibujos.

cazador-n-7-lucas-olivetti-ramirez-cascioli-D_NQ_NP_170411-MLA20537829942_012016-F“A nosotros nunca se nos ocurrió sumar un guionista –dice Lucas, en entrevista con Andrés Accorsi- porque nuestra idea con Cazador siempre fue divertirnos. Lo hacíamos para cagarnos de risa. Y eso se notaba: yo creo que pegó porque se notaba que éramos cuatro tipos cagándonos de risa, no porque el dibujo fuera espectacular, ni mucho menos. Había una historia, pasaban cosas, pero creo que el atractivo era la diversión, nuestra y del que la leía”.

Por su parte, Ariel Olivetti nos contaba (Comiqueando extra de Enero-Febrero de 2008): “Lo nuestro era ‘vamos a juntarnos a comer facturas y a cagarnos de risa’. ‘Y, pero no lo va a leer nadie’ ‘¿Y a vos qué te importa?’ ‘A mí no me importa (risas)’. ‘Y, pero van a decir que esto está copiado’. ‘¿Y a vos qué te importa?’ (más risas). Era hacer lo que le causaba gracia al que tenías adelante en la mesa comiendo facturas. Y después las mandábamos para publicar. Si el otro se reía, ¿por qué no se iba a reír el que la compraba? Así resultó”.

Efectivamente, a pesar de lo errático de su publicación, los primeros siete números de la serie comienzan a circular entre muchos jóvenes que habitualmente no leían historieta, y allí se empieza a hablar de este comic oscuro, transgresor para su época, con un anti-héroe hincha de Racing que reparte piñas y puteadas al por mayor. El boca a boca transforma a Cazador en un éxito subterráneo que no tardaría mucho en explotar.

(Muy pronto, la segunda parte)

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