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NOTAS

Art Spiegelman

Enterate todo acerca de la vida y la obra del genial creador de Maus, que este año visitará nuesto país.
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Miércoles 08 de julio, 2015

Sangrar historia

El reconocido historietista y ganador del premio Pulitzer Art Spiegelman, visita la Argentina en el marco del festival Comicópolis, que se realizara entre el 17 y el 20 de septiembre del corriente año.

En un poco más de dos meses se celebra Comicópolis, uno de los más grandes festivales de comic de la Argentina. Hace algunos días anunciaron que, este año, el invitado especial es el influyente historietista Art Spiegelman, ganador del premio Pulitzer en 1992 por su novela gráfica Maus: A Survivor’s Tale y uno de los principales pioneros del género. El artista visitará el país junto a su esposa, Françoise Mouly, editora de The New Yorker y cofundadora junto a Spiegelman de la revista de comics Raw, publicada en los años ‘80. En el marco del festival, el historietista dará una conferencia y presentará Wordless, una propuesta performática con dibujo y música en vivo.

Seis años luego del fin de la segunda guerra mundial, Vladek y Anja Spiegelman, sobrevivientes de Auschwitz, emigran a Estados Unidos con su pequeño hijo Artie, de apenas tres años. Art, nacido en 1948 en Estocolmo (Suecia), crece en la convulsionada New York intentando adaptarse a la vida en un lugar y una cultura extrañas, entre relatos escolares de heroísmo yanki y una identidad familiar fragmentada y descontextualizada. Ni Vladek, ni Anja hablaban muy bien el inglés y conversaban en yiddish, con familias amigas en las mismas condiciones, sobre lo que habían vivido años atrás entre crematorios, cámaras de gas y compañeros que desaparecían para siempre. Artie era, entonces, demasiado joven para comprender qué significaban los números azules que sus padres llevaban tatuados en el brazo pero lo suficientemente maduro para asumir que había ciertas heridas en el seno familiar a las cuales era difícil sobreponerse, entre ellas, la muerte de su hermano mayor fallecido durante la guerra.

Ya adolescente, Spiegelman muestra un particular encanto por el mundo de la historieta. Se fascina con los trabajos de Robert Crumb y pierde el interés por las historias familiares, en aquel momento, para él, incomprensibles. Fanático de los cowboys y de las series televisivas, desea imperiosamente ser americano. Rebelde y efervescente, Artie se radica en San Francisco y se hace dibujante de comics underground. Adopta un look a lo hippie desahuciado y experimenta la vida nocturna, los excesos y la desidia. Las vivencias en el apartado San Francisco de los años ‘60, inspiran sus primeros trabajos – son ejemplos Funny Animals, Bizarre Sex o Roxy Funnies–, con una impronta marcadamente experimental en la que, a pesar de la diferencia temática, se esboza el estilo fragmentario y posmoderno característico sus obras posteriores.

Don’t Get Around Much Anymore, comic de una página realizado en el año ´73, es un dibujo que, en su primer viñeta, presenta a un hombre mirando televisión, sentado en el sofá. La secuencia posterior consiste en detalles de los objetos que hacen parte del living, acompañados de un texto descriptivo que está fuera de sincro con la imagen que señala.  Don’t Get Around Much Anymore, que toma prestado el título de un tema de Duke Ellington, es un acertado ejemplo de la estética acogida inicialmente y, además, emana el espíritu de las creaciones de la vanguardia experimental cinematográfica que concibieron grandes transgresores como Ken Jacobs, Ernie Gehr o Stan Brakhage, referentes esenciales de Spiegelman en aquel entonces.

Casi de casualidad, en el año ‘72, el historietista se topa con un desafío que le valdría, unos años después, la autenticidad como dibujante y la reafirmación de su identidad. Luego de su etapa de experimentación, Art Spiegelman se reencuentra con un fragmento de su infancia negada en el proceso de creación de un trabajo por encargo que tenía como consigna retratar humanos como animales en una historieta sobre el racismo y la discriminación.  En medio de un trémulo interrogante existencial, el artista se lamenta haber cortado relación con sus padres y regresa a New York para escuchar, esta vez con atención, el relato en crudo de sus orígenes en la Europa sanguinaria de los años ‘40.

Vladek Spiegelman se sienta a la mesa y rememora. Artie lleva un grabador prestado y recoge su testimonio en varias sesiones. Horas y horas de grabación resultan de cada encuentro. La pesadilla que había sido tan remota en su conmocionada pubertad, se hacía parte de sí, como si su propia historia fuese un rompecabezas que estuviese falto de una pieza fundamental. Negar sus orígenes fue negar su identidad y Maus fue solo una excusa para reencontrarse consigo mismo.

Maus: A Survivor’s Tale, – dividida en dos partes,” My Father Bleeds History” y “And Here My Troubles Began”– es una serie posteriormente compilada como novela gráfica, que se publicó en la revista Raw desde 1980 hasta 1991.  Comienza en Nueva York, donde Art pide a Vladek hablar sobre su experiencia en el Holocausto, para recopilar información que le servirá en un proyecto de comic. La narración se interrumpe con flashbacks que se remontan a los inicios de la década del ´30, cuando Vladek y Anja se conocieron,  hasta el final Segunda Guerra Mundial en 1945. La novela intercala regularmente dos líneas argumentales: en la primera se desarrolla la experiencia familiar contemporánea al relato, que involucra un puñado de situaciones desgarradoras como el suicidio de Anja Spiegelman o el incansable luto a Richieu, el hermano que Artie nunca conoció. En la segunda se representan las memorias de Vladek. Parte de la originalidad de la obra reside en que todos los personajes son encarnados por animales: los judíos, por ejemplo, son ratones; los alemanes, gatos; los polacos, cerdos. De esta manera, alude a la deshumanización y al salvajismo de los procesos de exclusión social en los conflictos bélicos y manifiesta un decidido rechazo hacia a la discriminación por motivos étnicos o religiosos.

Lo realmente destacable del trabajo de Spiegelman es que logra un relato orgánico a pesar de la enorme cantidad de contrastes que ostenta su propuesta: la intención didáctica a modo de fábula  se potencia con el trazo nervioso y gestual, los géneros se atraviesan en sí (biografía, comic independiente, fábula, novela) y se hacen notar una gran cantidad de referentes, desde los dibujos animados hasta expresionismo.

Del mismo modo y con fuertes tintes autobiográficos, Spiegelman publica en 2004 la polémica In the Shadow of No Towers a modo de denuncia política y análisis del atentado a las torres gemelas sucedido el 11 de septiembre de 2001. En esta obra, el artista emprende una búsqueda personal en el momento que vio derrumbarse todos los sueños e ideales de la sociedad norteamericana y, nuevamente, ofrece una particular reflexión sobre la pérdida del sentido de pertenencia y el extrañamiento con el origen.

Definitivamente aquel Artie recién entrado en la adultez comprendió que no hacía falta describir el ajetreo contemporáneo, porque sus pretensiones banales de singularidad y rupturismo solo lo convertían en uno más del montón en el circuito alternativo. Eventualmente, la vanguardia quedaba suspendida en la historia. Spiegelman descubrió que, sin abandonar las convenciones del lenguaje, podía hacer algo que iba más allá de las contingencias del día a día. El autoconocimiento legítimo exigía una revisión de sus orígenes que lo obligaba a estudiar con minucia toda la información que tuviese al alcance. Debía resignificar sus vivencias y las de sus antepasados con muchísima sensibilidad y respeto, para entender que la historia no se cuenta, se sangra.