¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

NOTAS

Beetle Bailey: sexo, censura y polémica (parte 2)

A partir de 1971, la famosa tira de Mort Walker encontró un vehículo para los chistes más subidos de tono que generaría una repercusión absolutamente imprevista.
|
Lunes 01 de junio, 2026

La secretaria sensación

Ya mencionamos en la primera parte que a Mort Walker le encantaba el humor zarpado, y que cuando aparecían ideas para Beetle Bailey que no podrían pasar el filtro de la censura que imponía el King Features Syndicate, las bocetaba igual, para hinchar las pelotas. Muchos de esos chistes zarpados se terminaron por publicar en Escandinavia, y otros simplemente se los regalaba el autor a sus amigos.

Pero en 1971, se le ocurrió una idea que le permitiría subirle un poquito el voltaje erótico a la tira que dibujaba desde 1950. ¿Qué pasa si en un cuartel militar lleno de hombres alzados, metemos a una chica sexy? La llegada de la Srta. Buxley como nueva secretaria del General Halftrack armó un despelote bárbaro entre los militares del Camp Swampy. Ya desde el principio lo teníamos a Halftrack reducido a un baboso cada vez que aparecía Buxley... que al principio era un personaje muy menor. Sin embargo, a los lectores les pareció un hallazgo y Walker empezó a darle cada vez más participación en la tira. El rol de la rubia consistía básicamente en pasearse por el cuartel con un vestido muy escueto y generar miradas y comentarios pajeros por parte de los varones, y esto funcionó muy bien durante los años ´70.

Después llegaron las críticas: el sector del público que se sentía ofendido por cómo se mostraba a Buxley empezó a expresarse y Walker, en su defensa, llegó a publicar un libro aparecido en 1982. "Sexism in Beetle Bailey?" es un ensayo en el que el autor responde a los críticos. Ahí dice cosas como "Algunos lectores sugieren que cuando yo muestro al General mirando a la Srta. Buxley estoy alentando el acoso sexual, o que incluso esto condona una mentalidad de violación. No entiendo cómo pueden dar semejante salto, como para pasar de una actitud afectuosa y de aprecio a una actividad criminal. Esta gente tal vez considere que darle una palmadita en la cabeza a un nene es alentar el abuso de menores".

Dice también Walker en su libro: "Desataron una tempestad en una tetera. Se agarran de algo tan chiquito como una tira cómica pensada para entretener a sus lectores y leen en ella más de lo que había para leer. Cuando presenté a la Srta. Buxley en la tira, pensé que iba a aparecer una sola vez, pero a la gente le gustó y me pidió más. En todo este tiempo no recibí ni una sola queja. Después el año pasado (1981) empezaron los problemas. Quizás sea un síntoma de época. Las mujeres están en pleno avance hacia un nuevo status y ven una amenaza detrás de cada árbol".

 

¿El cliente tiene razón?

Durante la primera mitad de los años ´80, Beetle Bailey era la tercera tira más popular de Estados Unidos, solo superada por Peanuts y Blondie. Aparecía todos los días en unos 1650 diarios, incluyendo a los de mayor tirada de cada una de las principales ciudades del país. Frente a semejante exposición, eran inevitables las lecturas críticas que -lógicamente- empezaron a aparecer y a generar problemas en la distribución de la historieta.

La primera vez que un diario se negó a publicar una tira de Beetle Bailey por considerarla sexista fue el 4 de Marzo de 1981. El Minneapolis Tribune cajoneó una tira centrada en la Srta. Buxley y diez días más tarde, cuando los lectores reclamaron en rechazo del acto de censura por parte del diario, la publicaron en una columna (por fuera de la página de los chistes) junto a un texto editorial que explicaba los motivos por los cuales se habían negado a incluirla en la sección de humor.

El 31 de Marzo de 1984, cuando el Sentinel de Orlando (un diario que imprimía más de 300.000 ejemplares) decidió no publicar una tira de Beetle Bailey porque mostraba la reacción poco decorosa de dos varones frente a un concurso de "remeras mojadas", también debió retroceder en chancletas: más de 5.000 llamados telefónicos por parte de los lectores reclamaban la aparición de la tira, que finalmente se publicó en la sección de las editoriales, también con una explicación de por qué había sido suprimida.

Fuego amigo

En Abril de 1984 se realizó la gala anual de la National Cartoonist Society, la entidad que agrupa a la mayoría de los historietistas y humoristas gráficos más conocidos de los EEUU. Además de ser el marco de la entrega de los Premios Reuben, en este encuentro se suele distribuir una revista publicada por la NCS, llamada The Cartoonist, en la que buena parte de los miembros de la asociación publica un dibujo, en base a una consigna que se lanza varios meses antes. En 1984, la consigna era una celebración de las mujeres historietistas. Mort Walker mandó un dibujo de la Srta. Buxley en bolas, en tamaño gigante, rodeada de los personajes varones de Beetle Bailey, mucho más chiquitos.

Esto generó la indignación de Garry Trudeau, el prestigioso autor de Doonesbury, quien mandó una carta a la NCS en la que presentaba su renuncia a la asociación: "Siento que no puedo seguir formando parte de una asociación que consistentemente tolera este tipo de actitudes pueriles y denigrantes hacia las mujeres. Puede ser que publicar dibujos de personajes femeninos desnudos sea la idea que tiene la Sociedad de cómo celebrar a las mujeres, pero ciertamente no es la mía".

Bajá un cambio

A medida que las polémicas crecían, Walker llamaba a los diarios y les pedía que lanzaran una encuesta entre los lectores para ver si querían que la Srta. Buxley siguiera en la tira o desapareciera. La inmensa mayoría votó por la continuidad de la rubia en el elenco de Beetle Bailey.

Sin embargo, a partir de 1984, Walker modificó un poco el aspecto del personaje, que adoptó un vestido menos sugerente (siempre negro o rojo) y dejó de aparecer agachada, mostrando escote hacia "la cámara". Incluso en los años ´90, uno de los argumentos de la tira fue que el General Halftrack termina por asistir a un "entrenamiento de sensibilidad" para modificar su actitud pajeril ante la rubia, mientras (de a poco) el tono de los chistes se acomodaba a los nuevos tiempos.

 Por fuera de la tira, sin embargo, Walker siguió produciendo ilustraciones de Buxley en pelotas, que se vendían por correo a los lectores y que más tarde fueron publicados en Escandinavia, donde la Srta. Buxley se llama "Srta. Olsen" y aún hoy aparece en poses bastante subidas de tono en calendarios y pin-ups.