Llegamos al final del repaso por la historia de la editorial Charlton... pero todavía queda más.

Charlton: Comics por kilo para todos los gustos (parte 4)

29/08/2022

| Por Roberto Barreiro

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Doomsday Plus 1 # 04De la mano de George Wildman, la Charlton de comienzos de los ´70 volvía a ser un semillero de autores, gente que quería dibujar historieta a toda costa y a los que el acercamiento muy “manos libres” de la editorial les convencía. Así, en esta nueva Charlton empezaron a sonar dibujantes que, con el tiempo se empezarían a graduar en las ligas mayores de la historieta yanki. Tipos como Joe Staton, Don Newton, Mike Zeck, Tom Sutton y John Byrne comenzaron a llamar la atención en estos años dentro de las páginas de la editorial. Que además conseguía una imagen muy positiva dentro del fandom de la mano de su nuevo asistente editorial y mano derecha de Wildman, un joven guionista enamorado de la ciencia ficción llamado Nick Cuti.

Cuti fue un soplo de aire fresco en la redacción, ya que proveía guiones un poco más modernos que los que Joe Gill seguía escribiendo por kilo. También intentaba poco a poco abrir a la editorial a otras cosas. Probablemente su trabajo más conocido sea E-Man, un superhéroe alienígena de tonos amables y levemente humorísticos que crearía junto a Joe Staton. La serie tuvo mucho éxito entre los fans de los comics pero vendía horriblemente en los kioscos, con lo que fue discontinuada tras el décimo número. Cuti y Staton comprarían los derechos y seguirían con este personaje en otras editoriales en el futuro.

791fa9d0125c45f8bcfb951b91c928a0Además, por esos años Charlton no bajó las banderas de la historieta romántica, que el resto de las editoriales estaba dejando de producir. Muchas de esas historias las dibujaron un sinnúmero de autores latinoamericanos y filipinos, que eran más baratos que los autores locales. Todo sea por ahorrar dinero, como siempre fue en la editorial. De hecho, un porcentaje grande de las historietas de la Charlton se dibujó en Argentina, vía el Union Studio, una agencia de historietas que dirigía el dibujante Julio César “Chiche” Medrano, ubicada en el centro de Capital Federal. En ella, Medrano recibía los guiones que enviaba la Charlton, los distribuía a diferentes dibujantes, a los que les pagaba contra entrega, hacían las correcciones que se hicieran necesarias y enviaba el producto final a Connecticut para su publicación. Eso sí, no había fecha de entrega porque el correo de esos años (el Correo Argentino nunca se caracterizó por su eficiencia) no garantizaba entrega a tiempo. Por eso las historietas de la Charlton “made in Argentina” siempre eran unitarias. A cambio de eso, los precios eran menores a los pagados por la editorial en EEUU (pero lo suficientemente buenos para el cambio local) con lo cual todos salían ganando. Gracias a Union Studio en las revistas de la Charlton publicaron autores locales como Luis Angel Domínguez, José Delbó, Martha Barnes, Oscar Novelle, Ernesto García Seijas, Leandro Sesarego, Nestor Olivera y Juan Luis Avila, entre otros. De hecho, la primera editorial de EEUU que publicó material de José Luis García López, fue Charlton. La agencia de Medrano también tenía tratos con DC y Dell, y con editoriales británicas e italianas. Pero para 1976, el mercado yanki se secó y finalmente el Union Studio cerró.

cd7d93e09176fa9b3ef64d688b8bf397Pese a todo, los problemas externos de distribución siguieron durante los años, fuera del control de Wildman. Y un evento crucial de una fuente inesperada traería repercusiones fatales para los comics y –finalmente- para la editorial. Esa fuente se llama Larry Flynt, cuya revista para adultos Hustler era distribuida por la Charlton, que comenzó a depender en buena medida de su éxito para posicionar sus revistas en los kioscos. Cuando, para mediados de los ´70 Flynt decide que será mejor para él llevarse el dinero de la distribución, rompe el contrato con la Charlton, y esto se convierte en un misil que impacta debajo de la línea de flotación de la editorial, que tiene que empezar a cerrar títulos. Una de las primeras órdenes es decirle a Wildman que no se aceptan más trabajos originales (excepto alguna tapa esporádica) y que los comic books se harán solo con reimpresiones de material antiguo. Más allá de algún extraño experimento (Charlton Bulllseye, donde los colaboradores trabajaban gratis y donde vieron la luz por última vez dentro de la Charlton algunos de sus action heroes), la situación se mantendría así hasta 1983, cuando la editorial deja de editar material y pone todo a la venta. ¿La ultima revista que cerró? Hit Parader, la misma con la que se abriera la empresa.

e841d9f20f5141219735b74b94568464Epilogo: El legado de la Charlton

Durante cuarenta años, la Charlton fue una prodigiosa máquina de producción de comics de todo tipo y factor, en donde la calidad era un elemento secundario ante la cantidad. Incluso así, la compañía lograría en todos estos años producir material recordado por los aficionados. Algunos de los personajes continúan publicándose hasta hoy. Por ejemplo los action héroes de Dick Giordano, comprados por DC a mediados de los ´80 e integrados en el universo de la editorial (amén de volverse la fuente indirecta para la creación del Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons), aunque también podríamos nombrar al Last Kiss de John Lustig, quien compró los derechos de un título romántico de la Charlton y reconvirtió sus viñetas en un panel humorístico con nuevos diálogos que aún hoy se sigue publicando. Otras cosas cayeron en el olvido y el dominio público.

Más allá de ello, tal vez sea hora de revisar en profundidad las revistas de esta compañía. Quién sabe cuántas joyas olvidadas están escondidas entre sus páginas mal impresas.

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