Las emblemáticas editoriales Lev Gleason y American Comics Group también tuvieron sus justicieros enmascarados del Lejano Oeste.

Cowboys Enmascarados (parte 19)

20/03/2024

| Por Roberto Barreiro

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Dos de las editoriales más idiosincráticas de la Golden Age tuvieron sus propios cowboys enmascarados dentro de su línea editorial. Y, sin ser personajes muy importantes para ambas, sí son una buena muestra de lo que las hacía particularmente interesantes a ambas

Primero tenemos a la editorial Lev Gleason, hoy más bien recordada por sus historias policiales de la revista Crime Doesn´t Pay (una publicación a la que el doctor Wertham atacó bastante duramente en las páginas de Seduction of the innocent), por ser el creador del Daredevil de la Golden Age (vigilante enmascarado barrial con historias humanas cuyo nombre justo iba a usar años después Stan lee para un vigilante enmascarado barrial con historias humanas… pero eso es otra historia) y por ser una editorial cuyo editor era simpatizante con el comunismo en un país donde eso no está muy bien visto que digamos. Lev Gleason tendría su propio vigilante enmascarado con el Black Diamond.

Bob Vale fue de niño uno de los dos únicos sobrevivientes de un ataque indio (incitado por un blanco al que le convenía que no hubiera colonos en la zona) sobre un tren. El otro sobreviviente lo adoptó y Bob creció como su hijo, junto a la pareja que los crió y su hermanastra menor Patricia. Cuando cumplió veintiuno, resulta que hubo una trampa para que se quedaran con el rancho. Y el que armó eso no es nada más y nada menos que el que instigó a los indios veinte años antes, ahora convertido en un tipo poderoso. El padre adoptivo muere y, para vengarlo, Bob se pone un traje amarillo con un diamante negro en el pecho, una máscara, un raro diamante de ese color (que encontraron en el ataque al tren y quedó como herencia) y hace justicia. Esto llama la atención del Marshall federal Bonner, quien decide que Bob es la persona perfecta para lidiar con las injusticias del Lejano Oeste y lo nombra agente. La única condición que pone Bob es seguir usando su máscara como Black Diamond para evitar que su familia pueda ser atacada por algún villano.

En sus aventuras el Black Diamond tiene dos ayudantes. Por un lado está Stasitor Bumpinovich o Bumper, un ex forzudo de circo extranjero al que conoció en una de sus primera historias como Black Diamond y se convirtió en su fiel mano derecha. Y por otro está Reliapon, el caballo asombrosamente inteligente cuyas habilidades han salvado la vida más de una vez al Black Diamond.

Black Diamond comenzó en el nº 9 (y primero) del comic book Black Diamond Western, de Marzo de 1949, creado por Wiliam Overgard, un dibujante eficaz aunque muy de segunda fila, y duraría hasta el nº60 (Marzo de 1956) cuando cerraría, junto con toda la línea de comic books de Lev Gleason. Lo iban a dibujar muchos artistas como Myron Fass, John Forte (el de Tales of the Bizarro World y las primeras Legion of Super-Heroes), Bill Walton, Dick Rockwell y Doug Wildey (el creador visual de Jonny Quest). Pero, por una vez, lo interesante aquí no son los dibujos sino las historias, que –como todas las que salían de Lev Gleason- son muuuuy habladas, de diálogos muy recargados pero en general con argumentos muy bien escritos y desarrollados. No voy a decir que le hacen el aguante a Blueberry o al Sargento Kirk pero están bastante por arriba del guion promedio de esos años. Merecen una leída. Ah, el personaje no ha vuelto a ser usado más que en alguna reimpresión. Hay otro Black Diamond que hizo la AC Comics pero no tienen nada en común.

Después tenemos al American Comics Group o ACG, una editorial muy pequeñita que sobreviviría hasta finales de la década de 1960, básicamente debido al talento de su editor y casi único guionista, Richard Hughes, para escribir historias ligeras con énfasis en el plot, con un toque bizarro y algo de “tongue in cheek”. Todo eso aparece en las historias del cowboy enmascarado de la editorial, The Hooded Horseman.

El personaje apareció por primera vez en el nº 14 de la revista Blazing West (diciembre de 1950) en una historia de Richard Hughes dibujada por Odgen Whitney , un dibujante muy sólido que venía de la década de 1940 y seguiría contribuyendo regularmente a todos sus títulos hasta el cierre de la editorial. Bud Fraser es el hijo del sheriff que, cuando a este lo matan, se pone una máscara y combate a los crímenes en el oeste como el Hooded Horseman, acompañado por su perro Flash, en unas historias bastante livianas , a veces con momentos graciositos y con el personaje rompiendo algunas veces la cuarta pared. Por cierto, deja unas horcas hechas con cuerda como señal que paso por cada historia. La serie duraría hasta el nº 20 de Blazing West… pera seguir en el nº 21 de The Hooded Horseman, que duraría hasta el nº 27 (febrero de 1954).

Pero al año siguiente, ACG dejaba de sacar una antología de terror (Out of the Night) con su nº 17 y, ante la inminencia de la llegada del Comics Code, decidió reemplazarlo por un título menos controvertido… y resucitó al Hooded Horseman con un segundo volumen que duró cinco números más desde el 18 (en Enero de 1955) hasta el 22 (en Septiembre del mismo año). Ahí sí, tras ese último número, el Hooded Horseman se alejó cabalgando hacia el limbo de los personajes olvidados para no volver hasta ahora (salvo en algún reprint de AC Comics, que siempre anda reeditando este tipo de material)

Como ven, parece que toda compañía de comic books tenía en la década de 1950 su vaquero enmascarado. Ahí seguiremos explorando en la próxima entrega.

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