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NOTAS

Crónicas del bombardeo (parte 1)

A 70 años del trágico 16 de Junio de 1955, cuando la Armada Argentina, con apoyo de sectores de la Fuerza Aérea y la Infantería de Marina bombardearon y ametrallaron la Casa Rosada, una historieta revela entretelones de aquel suceso y nos invita a hacer memoria.
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Miércoles 14 de enero, 2026

Sobre el final de 2025, Hotel de las Ideas lanzó Crónicas del Bombardeo, novela gráfica que recoge una tragedia silenciada a lo largo de siete décadas, pese a haber ocurrido a plena luz del día: el 16 de Junio de 1955, la Armada Argentina, con apoyo de sectores de la Fuerza Aérea y la Infantería de Marina bombardearon y ametrallaron la Casa Rosada y sus inmediaciones. Con Emiliano Maitía, editor y guionista del libro, conversamos acerca de la gestación del proyecto y las dificultades para documentarse sobre un hecho muy poco abordado en el terreno de la ficción. Fede Di Pila, el dibujante a cargo, nos abre las puertas de su estudio y nos muestra las páginas originales, cuya cuidada documentación no le ha restado el vuelo que vimos en sus trabajos anteriores.

Pensamiento nacional

“Con Hotel venimos sacando hace un par de años libros de historieta que toman como base temas históricos, ya sea en forma de una crónica o de relato ficcional que toma algo del contexto histórico. Y eso se traduce en cosas muy distintas.” La colección, que no tiene un nombre, pero se distingue con nitidez dentro del amplio catálogo del sello, tiene amplia diversidad estética (con dibujantes como Carlos Dearmas, Lauri Fernández, Diego Rey e Ian Debiase, entre otros), de registro (entre la ficción y lo testimonial), temática y cronológica (desde la Guerra del Paraguay a la de Malvinas y el Cordobazo; los años de Roberto Arlt como periodista y lo que ocurría en el penal de Ushuaia a comienzos del siglo pasado; hasta la desaparición forzada y muerte de Santiago Maldonado, hace apenas ocho años). “En general, todos esos libros (algunos más, otros menos) llaman mucho la atención de un público que no suele leer historietas, y que dentro del ámbito de la historieta funcionan muy bien. Suelen gustar mucho y funcionar en el ámbito comercial que va por fuera de las comiquerías, funcionan muy bien en librerías. Entonces, corriéndonos del espíritu de “a ver qué hay en el campo de producción autoral, con qué aparecen los autores”, comenzamos a pensar que era tiempo de que los produjéramos nosotros como editorial, a los títulos que tienen estas características particulares”, explica Maitía. “Empezamos a funcionar un poco como el productor en el cine. Tipo “acá hay algo que funciona dentro del catálogo, que no le es ajeno, que cumple una función (si se quiere) social o política, y que al mismo tiempo tiene también la pata comercial y atrae lectores”. Y no sólo para la editorial, atrae lectores que dicen “mirá, una historieta sobre tal tema”, y de ahí no sabés adónde va a parar. Lo pensamos un poco así. Y con la idea de este libro veníamos hace bastante, lo que ocurre es que los proyectos de libros de historieta (sea cual sea, ficción o no, pero que tengan que ver con un tema histórico puntual) es muy difícil que se lo propongas a una persona y que acepte porque sí. Todos los proyectos que de la colección parten de intereses subjetivos, personales, particulares.”

“Nosotros sabíamos, a finales de 2023, que en el 2025 se iban a cumplir 70 años del bombardeo a la Plaza de Mayo, y no había ninguna obra de ficción (en historieta) que lo recogiera”, continúa el guionista. (Nota: el único antecedente es Malandras, gran obra de Santullo y Ginevra, pero es otra cosa lo que se cuenta allí, la conspiración y el bombardeo son más bien contexto para un relato de malevos y mafiosos.) Los meses pasaban, y hacia Julio de 2024 los autores para el proyecto no aparecían. “La verdad es que el caso también me interesaba. La prioridad, además, era ser resolutivo. Yo además estudié guion (de cine, dramaturgia, etc.), leo mucha historieta y tengo ganas de hacer precisamente eso. Era la oportunidad para atravesar toda la experiencia de hacer el libro desde cero. Entonces, yo funcioné hasta el día de hoy como guionista y editor del proyecto, también.”

La fórmula

También fue la oportunidad de volver a trabajar con Di Pila, con quien había colaborado tiempo atrás en un proyecto que nunca vio la luz. “Él y yo tuvimos un proyecto trunco hace como diez años, del cual Fede dibujó como 30 páginas y yo abandoné en el momento en que me di cuenta de que eran apenas el principio de algo imposible de hacer. Él nunca me hizo ningún reclamo, pero ambos éramos conscientes de que había quedado trabado eso. Entonces cuando se reabrió esta oportunidad de hacer algo juntos, fue como una revancha.”

“En Julio del año pasado (se refiere a 2024) me puse a investigar, casi de cero, sabía lo mínimo indispensable del asunto, y me puse a juntar la bibliografía. Pero además tenés que investigar el contexto, para entender algunas cosas de la época. Y algo súper cruel para la documentación, en el caso de la historieta, es que hay que ser lo más preciso posible. Yo a Fede le traje una batería de cosas, y él consiguió otras para poder avanzar. Idealmente queríamos tenerlo para la fecha correspondiente a la efeméride, o sea Junio del 2025. Imposible, ya cuando arrancó el año, Fede me decía que probablemente no fuera a llegar.” Previamente, hubo que encontrar la forma de encarar y estructurar el relato. “Lo pensamos un poco como está hecho el de Roberto Arlt de Santi (Sánchez Kutika) y Diego (Rey), que tiene tres o cuatro capítulos de veintipico o treintaipico de páginas. Entonces armé esta estructura donde cuento en un primer capítulo lo que ocurrió antes del bombardeo (la conspiración), en el segundo el bombardeo en sí mismo, y en el tercero lo que ocurrió justo después. Hacia Octubre más o menos, le pasé a Fede el guión de la parte más ficcional de todas, que es el capítulo tres, que está basado en algo que me parecía curioso: el hecho de que habían caído muchas bombas que no explotaron. Entonces el gobierno tuvo que mandar a expertos a detonarlas ahí a la plaza, al día siguiente. Y a partir de ahí inventé un episodio ficcional. Después de eso, vino el capítulo más difícil de todos, que es el primero. El más documentado.” El punto de vista elegido para contar la gesta de la conspiración, la previa de lo que aconteció aquella jornada, es el de Néstor Noriega, quien fue partícipe desde la concepción del ataque hasta su concreción, “un capitán de fragata radical, hijo de un tipo que tenía un diario en La Plata, si no me equivoco. Un chabón educado en Europa, con ciertas ínfulas, pero que (en mi lectura) más que un aristócrata, elitista o intelectual de algún tipo (que lo era, me parece), consideraba que lo que estaba haciendo era revolucionario y hasta heroico. Con esa narrativa, podés hacer algo como esto. Ése es el único personaje histórico en el que yo me puse, digamos, del lado de adentro de él. Inventé casi todo, porque no hay información certera, hay testimonios de él y de gente que lo conoció. Le inventé una voz, una serie de cosas. Pero el relato no lo juzga, aunque a nosotros nos parezca reprobable lo que está a punto de hacer, él no lo registra así. Como que a toda costa querían tirar esas bombas. Incluso en el relato de los propios era como “estábamos re jugados”, hay algo celebratorio y hasta nostálgico en algunos relatos. Ése es el único personaje que dije, “bueno, me centro en este porque si no, no voy a poder contar la conspiración”. No puedo presentarte 15 personas en 24 páginas, explicarte quién es cada una y qué función cumplió. Entonces empecé a resumir en él cosas, fui y vine en el tiempo a lo largo del capítulo. Te cuenta lo que hicieron desde su punto de vista”.

(Muy pronto, la segunda parte)