Estos primeros guiones de Stan Lee están muy por debajo de sus obras más memorables: casi todos los episodios consisten en Daredevil peleando contra el villano de turno, mientras Matt Murdock, Foggy Nelson y su secretaria Karen Page protagonizan una previsible telenovela, mezclada con una cuota de “courtroom drama” (o drama judicial), ese sub-género tan popular en los EEUU que se basa en las típicas escenas de juicios, jurados, testigos sorpresa, objeciones denegadas y “No más preguntas, su Señoría”.

Daredevil: Informe sobre un ciego (Parte 2)

05/11/2009

| Por Andrés Accorsi

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CAPITULO TRES: LOS PRIMEROS AÑOS

Daredevil N° 5, Wally Wood se hace cargo de los lápices


La serie de Daredevil es -junto a la de Iron Man- la menos brillante de la era clásica de Marvel. Estos primeros guiones de Stan Lee están muy por debajo de sus obras más memorables: casi todos los episodios consisten en Daredevil peleando contra el villano de turno, mientras Matt Murdock, Foggy Nelson y su secretaria Karen Page protagonizan una previsible telenovela, mezclada con una cuota de “courtroom drama” (o drama judicial), ese sub-género tan popular en los EEUU que se basa en las típicas escenas de juicios, jurados, testigos sorpresa, objeciones denegadas y “No más preguntas, su Señoría”.

Tampoco ayudan al despegue la constante rotación de dibujantes, un rasgo frecuente en los comics norteamericanos de hoy, pero absolutamente fuera de lo común a mediados de los ‘60. Tras aquel número incial a cargo de Bill Everett, quien toma la posta es Joe Orlando. Orlando tampoco era un favorito del público, pero se lo recordaba con admiración por su labor durante la década del ‘50 en la editorial EC Comics, hogar de Mad y Tales from the Crypt, entre otras revistas legendarias. De todos modos, Orlando sólo dibuja un puñado de episodios y, para el n°5 Daredevil está en manos de Wally Wood, otro ilustre veterano de la EC Comics, quien además reemplaza al traje amarillo (otro factor de rechazo por parte de los lectores) por el más conocido (y mucho más atractivo) traje rojo.

Daredevil N° 37

Wood tampoco se queda mucho tiempo, y en los nº12 y 13 se reparten las páginas entre Jack Kirby y el nuevo dibujante titular, John Romita, que también se va pronto, tras el nº19. Finalmente, en el nº20, en el que debuta el artista más identificado con Daredevil hasta los ‘80, y además responsable de casi todos los 80 números posteriores: el magistral Gene Colan, uno de los grandes monstruos nunca bien ponderados de la historieta norteamericana.

Otro punto flojo de esta primera etapa son los villanos a los que se enfrenta Daredevil. Liquidados los asesinos de su padre, DD está listo para enfrentar a su primer criminal con super-poderes y le toca debutar contra Electro, un enemigo menor de Spider-Man, nunca al nivel del Green Goblin, o el Dr. Octopus. Este truco de “pedirle prestado” villanos a Spider-Man será continuado luego por casi todos los guionistas que pasarán por las páginas de Daredevil. El primer enemigo personal de nuestro héroe llega en el nº3 con The Owl (que vuelve una y mil veces), al que le siguen creaciones poco atractivas como Purple Man, el Matador, Mr.Fear (una especie híbrido entre el Green Goblin y el enemigo de Batman conocido como Scarecrow o Espantapájaros), the Eel, the Ox, el patético Stiltman, la banda integrada por Cat-Man, Bird-Man, Frog-Man y Ape-Man, Plunderer (el hermano malo de Ka-Zar, el Tarzán de la Marvel), Masked Marauder y un villano que más tarde se convertiría en un personaje interesante: Gladiator. Un villano hasta entonces identificado con la serie de Thor, Mr.Hyde, se enfrenta a Daredevil (y al Dios del Trueno) en el n°30 y desde entonces se suma al elenco estable. Como la repercusión es buena, Lee abusa del recurso y trae a otros villanos “prestados” como Beetle, Trapster y el mismísimo Dr. Doom, quien se enfrenta a Daredevil en los n°s 37 y 38, en una de las pocas sagas memorables de esta etapa. A todo esto hay que sumarle las típicas bandas de mafiosos y malvivientes e incluso alguna invasión alienígena, por las dudas, no?

Daredevil N° 37


Y el otro rasgo de la serie que no terminaba de entusiasmar a los fans era el propio Daredevil. Para empezar, el nombre era repetido: en la década del ‘40 había existido otro justiciero con el mismo nombre, cuya revista (publicada por la editorial Lev Gleason) había llegado a vender seis millones de ejemplares por mes. Este Daredevil utilizaba un búmerang como arma, lucía un traje azul y rojo y contó con los aportes de autores importantes de la época, como Charlie Biro y Jack Cole, el creador del recordado Plastic Man. El truco del héroe ciego tampoco era novedoso: también desde los ‘40, la DC Comics tenía entre sus filas al Doctor Mid-Nite, un cirujano no-vidente que combatía al crimen en las filas de la Justice Society of America. Y finalmente, sin salir de la Marvel ni de la década del ‘60, New York ya tenía un justiciero joven, atlético y astuto saltando por sus tejados. Y no era otro que Spider-Man, uno de los personajes más populares de todos los tiempos, con quien Daredevil salía muy desfavorecido en la inevitable comparación.

Así y todo, una vez que se asienta el equipo Lee-Colan, la serie tiene momentos interesantes. Uno de ellos llega en el n°25, cuando Matt Murdock presenta a sus amigos a su hermano gemelo, Mike. Lo interesante es que Mike no existe, sino que es una segunda identidad ficticia creada por Matt para desorientar a Foggy y Karen, quienes están cada vez más convencidos de que hay alguna relación entre Daredevil y el abogado ciego. El truco de los hermanos gemelos a los que nunca se los ve juntos anima la faz “telenovelesca” de la serie, ya que por su personalidad atrevida y ganadora (más el insignificante dato de no ser ciego) Mike enamora a Karen y atrae hacia sí las sospechas de Foggy acerca de la verdadera identidad de Daredevil. Por supuesto, la farsa no puede durar para siempre y, en el n°41, Matt orquesta una muerte heroica para su falso hermano gemelo.

Daredevil N° 25, conocemos a Mike, el gemelo de Matt


Apenas un mes despúes, en el n°42, hace su debut el Jester, primer villano realmente interesante de los creados para esta serie. Obviamente emparentado con el Joker de los comics de Batman, este villano retorcido, caprichoso e impredecible resulta el oponente adecuado para un héroe racional y metódico como Daredevil. Y felizmente, a pesar de su buena repercusión entre los lectores, los guionistas se abstuvieron de traerlo de vuelta una y otra vez hasta que su potencial se extinguiera. La saga donde se presenta el Jester culmina en el n°46 y, en el n°47 Stan Lee y Gene Colan nos brindan el que es -por lejos- su mejor trabajo en esta serie: “Brother, Take my Hand!” narra el encuentro entre Daredevil y Willie Lincoln, un policía afro-americano que pierde la vista combatiendo en Vietnam y, de regreso a los EEUU, es acusado de un crimen que no cometió. Un pequeño clásico con apenas 20 páginas y mucho para decir.

Stan Lee se prepara para dejar la serie en el n°50 (en medio de una poco feliz trilogía contra un robot bastante ridículo) y su último golpe de timón consiste en separar a Matt y Foggy. Este último es electo para el cargo de Fiscal de Distrito, y el estudio Nelson & Murdock se disuelve. Lee deja a Daredevil solo y derrotado, y en Marzo de 1969 se despide de la serie a la que vio nacer para concentrarse en otros proyectos. La década que está por iniciarse no será para nada bondadosa con Matt Murdock, tal como comprobarán -muy a su pesar- los lectores que sigan fielmente la serie entre 1970 y 1980.

CAPITULO CUATRO: LOS AÑOS OSCUROS

Daredevil N° 51, sale Stan Lee, entra Roy Thomas


Durante la segunda mitad de los años ‘60, y a medida que la Marvel se consolidaba como una editorial pujante capaz de pelear por el liderazgo del mercado, Stan Lee se iba desprendiendo gradualmente de la hercúlea tarea de escribir todas las historietas que mes a mes publicaba la Marvel, o la Casa de las Ideas, como él mismo la apodaba en ese entonces. La solución de Lee era siempre la misma: dejar las series de las que él se aburría en manos de Roy Thomas, su asistente y aprendiz desde 1965. Daredevil no fue la excepción, y entre los números 51 y 71 contó con los guiones de Thomas quien, al igual que su jefe, reservaba sus mejores ideas para otras colecciones. Excepto por el insoslayable talento de Gene Colan en los dibujos, la etapa de Thomas en Daredevil es absolutamente olvidable: la serie sigue empantanada entre el combate absurdo contra el villano del mes y el interminable culebrón de Matt y Karen, a quien DD le revela el secreto de su doble identidad en el nº57. Pero la pareja se separa y en el n°67 Karen se aleja de la vida de Matt, y del elenco de la revista, aparentemente para siempre.

Roy Thomas hace lo propio en el n°71, y deja la serie en manos de su amigo, Gerry Conway. Conway sigue creando villanos poco interesantes como el Cóndor y Man-Bull. Por supuesto, también trae villanos de otras series: otro enemigo de segunda línea de Spider-Man, el Scorpion, viene de visita en el n°82. Al notar que, tras la partida de Karen, Daredevil se quedó sin personajes secundarios, Conway se decide a darle un giro a la serie: en el nº81 (Nov.1971)

Daredevil N° 81, Black Widow pasa a ser coprotagonista de la serie

Daredevil forma pareja con otra justiciera, Black Widow, quien se convierte en co-protagonista de la revista. Poco después, ambos héroes dejan atrás New York para mudarse a San Francisco y empezar de nuevo. Pero con dos héroes en vez de uno, las historias no mejoran demasiado y para el nº97 la serie ya tiene un co-guionista, que se hace cargo del todo en el nº99 (May.1973), el siempre impredecible Steve Gerber. Las historias de Gerber son claramente más inspiradas que las de Conway y logra buenos resultados, por ejemplo, en la saga contra Nekra y el Mandrill, o en la primera lucha entre Daredevil y Death-Stalker. Gerber aprovecha la presencia de Black Widow para integrar mucho más a esta serie al resto del Universo Marvel, con lo cual comenzamos a sentir en Daredevil repercusiones de varios sucesos que tienen lugar en las páginas de otras revistas como Avengers (el grupo del cual Black Widow es integrante), Defenders o Marvel Two-in-One.

Al no contar con sus propios personajes secundarios, la revista de Daredevil se puebla de héroes invitados, que vienen de otras series, tales como Black Panther, Moondragon, Shanna the She-Devil (con quien DD vive un pequeño affaire sentimental), Man-Thing, Spider-Man y uno de sus enemigos, Kraven the Hunter. Gerber se despide de la serie en el n°117 (Ene.1975), a tiempo para cerrar una historia en la que reaparece Foggy Nelson y Matt se separa “definitivamente” de Black Widow. Se cierra así un ciclo de historias interesantes, pero que no cuenta con el agregado que hacía tolerable a la serie incluso en los peores días de Thomas y Conway: Gene Colan se va en el nº100 y lo reemplazan dibujantes que le restan brillo a la saga, como Don Heck primero y más tarde Bob Brown, quien dibuja con trazo monótono prácticamente todos los números entre el 107 y el 143.

Daredevil N° 150, Paladin hace su primer aparición de la mano de Jim Shooter


A Gerber le siguen en rápida sucesión dos guionistas de escaso aporte a la serie. El primero, Tony Isabella, escribe apenas cinco números y su mejor idea es que Daredevil y Black Widow se reconcilien. Quien toma la posta en el n°124 es Marv Wolfman y rápidamente revierte esta situación: Matt regresa a New York y reabre su estudio junto a Foggy. Mientras tanto, vuelve un verdadero desfile de villanos de la etapa de Stan Lee (incluyendo al Jester, quien llevaba casi 100 números fuera de escena), y hace su debut un villano que más tarde se convertiría en una pieza fundamental de la serie: Bullseye (n°131, Mar.1976). No mucho más, realmente, para destacar en esta etapa.

La próxima seguidilla de historias interesantes llega con el n°144, cuando Jim Shooter se hace cargo de los guiones por un breve período que cuenta, en casi todos los números, con los excelentes dibujos de Gil Kane y Klaus Janson, un entintador por entonces novato, cuyo aporte a la revista de Daredevil será enorme. Shooter rápidamente le toma la mano a los personajes y además refuerza el elenco de secundarios con una nueva novia para Matt, Heather Glenn (quien descubre la doble identidad del abogado), y su padre, Maxwell Glenn, en torno a cuya muerte giran varios de los guiones. El otro aporte de Shooter es la creación de Paladin (n°150, Ene.1978), un interesante personaje menor de la mitología marveliana. Pero el éxito no acompaña a Shooter y Kane, y la revista de Daredevil pasa a ser bimestral.

Para el n°152, Daredevil vuelve a estar en manos de un guionista poco inspirado. Jim Shooter es ascendido a Jefe de Coordinadores (el cargo que ocupara Stan Lee durante los ‘60, heredado luego por Thomas, Conway, Len Wein y Archie Goodwin) y en su reemplazo llega Roger McKenzie. Las historias de McKenzie no son exactamente malas, pero tampoco demasiado emocionantes. Cuentan, eso sí, con el lujoso regreso de Gene Colan (quien dibuja varios números hasta el n°157), con apariciones de muchísimos villanos (entre ellos el Dr. Octopus, infaltable representante de los enemigos de Spider-Man), con la presencia de Black Widow y, por sobre todas las cosas, con la llegada, en el n°158 (May.1979), del autor más importante que pasara por esta serie: el mismísimo Frank Miller, por ese entonces un chiquilín de apenas 22 años, venía a revolucionar todo.

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