Segunda parte de la nota que analiza las historietas sobre la deuda externa argentina.

Deuda: Los números dibujados (Parte II)

07/05/2013

| Por Javier Hildebrandt

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EnDeuda-tapaEn D.E.U.D.A. 2: Los Imperios contraatacan

Este segundo álbum de la colección continúa en la línea de su antecesor D.E.U.D.A. y versiona esta vez el libro De la Banca Baring al FMI, del historiador Norberto Galasso. En el prólogo, el autor de la obra original renueva las intenciones de “trasladar los gravísimos problemas de economía y finanzas por los que hemos pasado a través de nuestra historia a imágenes y lenguajes simples y contundentes, de manera que permitan ser comprendidos por todos los argentinos, inclusive por los alumnos de escuelas primarias”.

Así, en En D.E.U.D.A. 2 reaparecen los visitantes alienígenas, aunque ahora configuran su nave espacial para transformarla en una máquina del tiempo. A través de las explicaciones de una simpática “versión holográfica” del propio Galasso, los personajes (y los lectores) recorren los momentos más relevantes de la historia de la deuda externa argentina, y se presentan ante los responsables –en su mayoría, Ministros de Economía y Hacienda- de sus transformaciones con el correr de los años. El paseo comienza con el “empréstito” pedido por Bernardino Rivadavia a la Baring Brothers y continúa con la gestión de Lucas González durante el gobierno de Avellaneda (que pretendía saldar el monto adeudado con la entrega de terrenos públicos), la creación del Banco Central por parte de Federico Pinedo, Ministro de la dictadura de Aramburu; la reducción de la deuda llevada a cabo por el gobierno de Perón en el ’46; la llegada de Alsogaray y sus planes de ajuste; la extranjerización de la economía perpetrada por Adalbert Krieger Vasena (un “empleado de las compañías del FMI”, en palabras de Perón) durante la dictadura de Onganía, y las medidas improductivas y de enorme costo social impulsadas por Martínez de Hoz a partir de 1976, entre otros hechos y personajes igual de escalofriantes.

EnDeuda1La condensación de estos más de 150 años en apenas 56 páginas hace que el libro se vuelva pródigo en bloques de texto y en largas explicaciones a cargo del personaje de Galasso, y los espacios para la narración más netamente historietística se reduzcan a pocas secuencias. Éstas, sin embargo, se encuentran muy bien resueltas e incluyen escenas notables, como la de la abducción del gran Arturo Jauretche y su discurso sobre el gobierno de Manuel Quintana. El aspecto gráfico, a cargo del mismo equipo creativo de D.E.U.D.A. presenta sin variantes los mismos aciertos y errores de su antecesor.

Si bien es difícil que resulte atractivo para los alumnos de escuelas primarias, el “díptico” que conforman estos dos álbumes resulta una inmejorable puerta de entrada para la comprensión de un tema tan mutante y escurridizo como la economía argentina.

Un intruso en la familia: 50 años de relaciones con el FMI

Intruso-tapaEste tercer volumen de la colección se diferencia notablemente de los anteriores. Un intruso en la familia es una historia 100% original que desarrolla una suerte de metáfora –con pasajes bastante explícitos- sobre la relación entre la Argentina y el Fondo Monetario Internacional. La historia nos presenta a los Nogracias, una tradicional familia argentina compuesta por el acaudalado Orestes, su esposa, sus hijos Ernesto (un entusiasta industrial ferroviario que trabaja en Trenque Lauquen) e Isidro (un proto-playboy que busca vivir de los bienes de su padre) y su bella hija Patricia. El statu quo familiar se ve interrumpido por la llegada de Francis Inverness, un joven hombre de negocios norteamericano que intentará conquistar el corazón de Patricia y convencer al emperrado Orestes de desinvertir su fortuna en la industria y arriesgarla en la timba de la especulación financiera. Para ello contará con la complicidad del “vivillo” de Isidro y de otras familias de alta alcurnia que no repararán en escrúpulos para obtener beneficios de la bonanza de los Nogracias.

En Un Intruso… ya no tenemos los bloques de texto y las explicaciones de sus antecesores y la historia se desarrolla por completo a través de las acciones y los diálogos. Los personajes están bien caracterizados y la narración fluye sin mayores obstáculos. El costado alegórico del libro cobra mayor importancia a medida que transcurre el tiempo y los protagonistas se ven envueltos en distintas situaciones (la dictadura del ’76, la hiperinflación, la década menemista) sin casi denotar en su aspecto físico el paso de los años. No obstante, los artículos que introducen al contexto de cada época hacen que estas “incoherencias” temporales no resulten extrañas al lector.

Intruso2El aspecto gráfico, que incorpora al equipo anterior el trabajo de Adolfo “Coco” Salazar en el dibujo de personajes, y a Gabriela Balmaceda y Laureano Barrera en los fondos muestra una visible mejoría. La puesta en página, aunque clásica, está bien resuelta (incluso en varias secuencias atiborradas de viñetas), mientras que la composición de las figuras y el color digital cumplen con corrección. Sigue habiendo falencias, sin embargo, en la integración con los fondos, y no pocas veces dejan la sensación de ver figuritas recortadas sobre un escenario proveniente de otro universo. Con todo, las casi 80 páginas de Un intruso… ofrecen una lectura muy amena y exponen el tema sobre el que gira la historia con absoluta claridad.

En la próxima entrega concluimos nuestro repaso por esta singular colección. Recordamos que todas las historietas, junto con videos y material extra sobre el Museo de la Deuda se pueden leer y descargar gratuitamente en su sitio web (http://museodeladeuda.educ.ar/)

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