A pesar del gran éxito, hubo algo en "El Negro Blanco" que hizo que en Argentina no pegara tanto como "El Loco Chávez". Dijo alguna vez Carlos Trillo: "Hoy pienso que el error fue hacerlo también periodista, porque la comparación con El Loco... era inevitable. Pero es algo que no me di cuenta en ese momento". Incluso en ambas series se repite el truco de que el protagonista sea hincha del mismo cuadro de futbol que el dibujante: el Loco era de Racing (como Altuna) y el Negro de San Lorenzo (como García Seijas). El propio guionista comparaba las dos tiras y reflexionaba: "El Negro Blanco es una historieta menos comprometida, más frívola, más superficial. El Negro tiene menos problemas, está más contento con la vida que lleva. Yo también. Prefiero vivir en libertad y escribir historietas menos profundas que seguir viviendo en una dictadura".

EL FINAL, CON ALARGUE Y PENALES
En 1993, un cambio en la dirección del diario Clarín trajo aparejado un cambio también en la página de humor e historietas y se decidió que se acabara El Negro Blanco. Recordaba Trillo: "Nos llamaron para pedirnos que la termináramos en una cantidad de tiempo preciso (18 días, 22 días, algo así) porque iban a poner una nueva tira que les habían propuesto. Y allí se terminó, a las apuradas y sorpresivamente". Felizmente, en las páginas de la revista LancioStory la historia pudo llegar de modo más armónico a un final mucho más razonable, en cuatro entregas quincenales de ocho páginas que son las que solo se conocían en Italia hasta que llegó al edición en libritos de Ivrea.
La serialización en Clarín, en cambio, termina medio en cualquier parte, justo cuando reaparece Flopi para poner en marcha un nuevo plot que nunca llega a integrarse del todo a la trama central porque a la serie ya le quedan muy pocas páginas por delante.También muy cerca del final, Trillo nos presenta a Morgana Liberty, que era quien debería ocupar el lugar que dejaron vacante Chispa y Flopi cuando le cortaron el chorro al Negro. Sin esas 32 últimas páginas realizadas exclusivamente para Italia, la historia se terminaría con el misterio de Morgana apenas comenzando a esbozarse y un personaje más (Lola) recién presentado y cuyo potencial quedará sin explorarse. Como saben que esas 32 páginas son las últimas, los autores no dejan que levante vuelo el romance entre el Negro y Morgana. Aún así, esas páginas son muy atractivas, con mucho humor, y un poquito más zarpadas (tanto en el lenguaje como en la forma en que García Seijas muestra a chicas de cuerpos esculturales con escasísima vestimenta), como para aprovechar que esto ya no saldría en un diario al alcance de los chicos. Al final, el Negro termina solo, una vez más disponible para vivir nuevas correrías sentimentales, sólo que con minas a las que nunca nos presentará.

Me da la sensación de que Trillo le había logrado dar a los conflictos (sobre todo el de Flopi) la magnitud suficiente como para poderlos ordeñar bastante tiempo más, para que de ahí salieran un puñado más de buenas historias. No pudo ser. Nos quedamos con las ganas de ver reaccionar al Negro frente a la osada movida de Flopi, de ver a Chispa blanquear ante su marido que sigue enganchada con el Negro y de verlo a este langa entre los langas romper el maleficio de Morgana y hacerle comer... una goleada histórica. Nos queda lo que hay: unas 1000 páginas de historieta dibujadas como los dioses por el inmenso García Seijas, en las que Trillo da cátedra de comedia costumbrista y –casi sin querer- retrata a la Buenos Aires de 1987-1993, a su gente, a sus miserias, sus obsesiones y sus fantasías. No es poco. Al lado de lo que vino después (el insulso Nene Montanaro), es muchísimo.
LOS SPIN-OFFS
A lo largo de la publicación de la tira, una de las co-protagonistas, Flopi Bach, se convirtió en un personaje muy pedido por los lectores, capaz incluso de eclipsar al propio Negro Blanco. En 1991, Trillo y García Seijas empezaron a producir breves historias de dos o cuatro páginas (a veces con Eduardo Maicas como co-guionista) centradas en Flopi, con una onda más zarpada, más apuntada al mercado de la historieta erótica. Algunas de estas historietas aparecieron en la Playboy argentina, otras en la revista Meridiana, y muchas están inéditas en nuestro país. En Italia se publicaron todas (43 episodios en la LancioStory), algo se vio también en la Playboy española, y algo apareció también en Estados Unidos, en las páginas de Heavy Metal. De esta época (principios de los ´90) data también la breve historieta autoconclusiva "Amor al Arte" que vimos en el nº5 de Puertitas SuperSexy.

Otro personaje secundario surgido de la tira de El Negro Blanco, Ágata, la bruja con los rasgos de Cher, tendría su propia historieta siempre a cargo de Trillo y García Seijas. "Le Streghe" (las brujas) fue una serie iniciada en 1997 para la editorial italiana Eura, que llegó a los 37 episodios, en la revista Skorpio. Allí, Ágata compartía el protagonismo con una sobrina adolescente, a la que iniciaba en el mundo de la hechicería. Las entregas se suspendieron en 1998, cuando estalló un conflicto entre Trillo y Eura que puso fin a las colaboraciones del guionista con la editorial, por lo menos durante unos años. García Seijas seguirá un tiempo más generando material para esa empresa (con guiones de Eduardo Mazzitelli y Walter Slavich) y luego se irá a trabajar para la editorial Sergio Bonelli, que paga mucho mejor. "Sangre de Brujas" fue parcialmente publicada en Argentina, en un suplemento de la revista El Espectador.

Y así como mencionamos las colaboraciones entre Carlos y Ernesto previas a El Negro Blanco, podemos cerrar con algo de data sobre Piel de Lobo, una serie policial de 11 episodios, realizada para Italia en 1997 y lamentablemente nunca traducida a nuestro idioma. Los protagonistas son indios norteamericanos, en una ambientación urbana y actual. En años posteriores, la dupla llegó a planificar otros proyectos, pero ninguno se concretó. Trillo siempre tuvo palabras de admiración para con García Seijas, a quien definía como "el mejor de los realistas. Un dibujo puro, que describe la realidad como ningún otro en el mundo. Nadie dibujó la Villa Freud de Palermo, el bar La Paz, la calle Florida y el Florida Garden como Ernesto".



