¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

NOTAS

Iron Man: Crash

En 1988, el sello Epic de Marvel publica la fábula violenta e implacable denominada Iron Man: Crash, integramente realizada con computadoras.
|
Miércoles 15 de abril, 2026

Cuando promediaban los años 50', el patriarca del Op Art Victor Vasarely alimenta un computador con datos cromáticos y geométricos que derivan en cinco mil variaciones abstractas, bautizadas multiblocks. Tres décadas más tarde, la revolución digital se abre camino en la cultura popular con experiencias que van desde la experiencia virtual de Tron (1982) a los senderos musicales del francés Jean Michel Jarre.

La historieta no tarda en sumarse, ya legitimada en su raíz por los trabajos de Roy Lichtenstein o el legendario James Steranko. Con sus posibilidades infinitas, el arte digital se abre a las tempranas aproximaciones del artista Jean Moebius Giraud –quien comparó su intento de trazar viñetas en pantalla con intentar dibujar con el pie- o un cuasi desconocido licenciado en arte llamado Mike Saenz.

Natural de Chicago, Mike Saenz (1959) trabajó en publicidad y televisión antes de fichar brevemente para Warren Publishing en 1979 y orientarse después a proyectos propios. Convencido del potencial artístico residente en las nuevas tecnologías, en 1984 se une al escritor Peter B. Gillis (Micronauts) para dar forma a Shatter, la primera historieta creada íntegramente por computador, donde Saenz traza con mouse las imágenes sobre su Macintosh de primera generación, para luego imprimirlas en una Dot-Matrix y fotografiarlas para aplicar finalmente la separación de color.

Shatter debuta en las páginas del magazine computacional Big K en Marzo de 1985 y obtenie tal impacto mediático que la editorial First relanza la historia en una miniserie de 14 números. No obstante, Saenz abandona tras la segunda entrega y su relevo –Steve Erwin– opta por volver a la ilustración tradicional, lo cual altera irremediablemente la premisa.

Nada que en verdad le interesara al autor, para entonces invitado por Marvel Comics a incluir una novela gráfica digital en su línea adulta Epic. Saenz acepta y elige como protagonista al célebre Iron Man: “Anthony Stark es el más tecnológico de los personajes Marvel –declaró en una entrevista promocional-. Sus poderes no se deben a ninguna mutación genética y además hubo un tiempo en que contribuyó al desarrollo militar”.

Animado por el inminente estreno del nuevo Macintosh en 1987, sus revolucionarios 24 bits de color verdadero (que permiten imágenes con calidad fotográfica) abren posibilidades a técnicas más ambiciosas y sofisticadas; idóneas para captar la fábula violenta e implacable a la que denomina Iron Man: Crash.

Amo del Futuro

Siglo XXI: Hace mucho que Tony Stark no es más el Invencible Iron Man. A sus 74 años y tras las guerras informáticas que asolaron el ciberespacio, el multimillonario se recluye a vigilar la evolución de sus negocios; ya lejos de su alter ego justiciero y adicto a una droga que le conserva joven mientras elimina sus emociones.

En tal escenario, su decisión de vender sofisticada tecnología a un consorcio rival japonés activa las alarmas de S.H.I.E.L.D., la agencia policíaca internacional que teme por los diseños de su legendaria armadura, ahora próxima a construirse en serie. Los recelos no serán infundados, como demuestra el robo de datos secretos con los cuales Japón podría desatar una nueva guerra informática; con el tiempo en contra y enfrentado a sus propias creaciones, Stark prepara una brutal represalia bajo su olvidada identidad…

A nivel artístico, Crash es la plataforma de innovadoras herramientas gráficas como el ComicWorks de Saenz y el Litographer, diseñada por su ayudante William Bates para componer, colorear e incluso rotular páginas; además se incluyen por primera vez naves y vehículos renderizados en 3-D junto a viñetas realizadas con un primitivo Adobe Illustrator. También se destacan la colaboración de Michael Miller en el argumento y el español Pepe Moreno, quien dibuja algunos fondos a cambio de llevarse la Macintosh 2 (con la que realiza en 1990 Batman: Digital Justice).

Publicada en 1988 bajo el alero del sello Epic, la historieta es recibida como una rareza y genera discrepancias que van desde su violento guion -muy sintonizado a la corriente cyberpunk- hasta la validez de las técnicas digitales en el comic futuro; cuestionamientos que no impiden su inmediato éxito comercial. Sin embargo, Saenz se desliga al poco tiempo de las viñetas y funda Reactor Inc, firma pionera en los videojuegos para adultos con títulos muy vendedores (MacPlaymate; la saga Virtual Valerie) y responsable en 1993 de Donna Matrix, la primera novela gráfica generada por CGI ¡En 3-D!

Iron Man: Crash fue una empresa audaz que no podía soportar la prueba del tiempo. Cruda y pixelada para los estándares actuales, detenta en cambio el ser la primera novela gráfica realizada íntegramente por computador, un anticipo de las técnicas digitales que lustros más tarde inundaron la industria del comic. Difícilmente recomendable al lector casual; fascinante para el espíritu curioso.

 “IRON MAN: CRASH me parece una obra brillante e interesantísima. Dura de leer, pero que recuerda momentos de Blade Runner o Black Rain y a las máquinas de marcianitos; en resumen: entre el videojuego y el comic. Me interesa”.

- Antonio Martín