En 1990, después de varios años sin publicar nuevas historietas, un Jack Kirby de 73 años aporta un comic autobiográfico a la famosa revista de ciencia-ficción Argosy (vol.2, nº3). Se titula «Street Code» y son diez páginas que se reproducen directamente de los lápices del Rey, sin entintar. Más tarde se incluiría en Street Wise, una antología de la editorial TwoMorrows, y en el libro Kirby: King of Comics de la editorial Abrams. La leyenda dice que Richard Kyle, el director de Argosy, le encargó esta historieta a Kirby en 1983 y por motivos que se desconocen, se publicó siete años más tarde. Es la única historieta autobiográfica de Kirby y -como todo lo que dibujó el maestro a partir de los ´80- visualmente es despareja: tiene momentos sublimes, en los que se nota el esfuerzo y la pasión de un capo absoluto, y momentos en los que parece que Kirby se quiere sacar el trabajo de encima y resuelve con su característica solvencia, pero sin la magia ni la dedicación que se ven en sus mejores obras. Street Code es una historieta muy corta en proporción con todo lo que se ha escrito acerca de ella, pero tiene sentido porque -como vamos a ver enseguida- es de hecho la última historieta que Kirby publicó en vida en forma completa, con guion y dibujos propios. También llama la atención porque no incluye elementos fantásticos, aunque tiene un nivel de violencia bastante inquietante para tratarse de una historia real. Incluso tiene puteadas, algo que no se ve en ninguno de los otros trabajos del Rey.
En 1993, la efímera editorial Topps intenta subirse al boom de los comics de superhéroes de un modo bastante torpe, con un pésimo sentido del timing: así presenta el Kirbyverse, justo en el momento en el que muchísimas editoriales lanzan sus líneas y universos superheroicos para descubrir que no existía una demanda real para tantos productos tan parecidos entre sí. La línea de publicaciones de Topps se armó con un rejunte de conceptos creados por el ídolo que nunca habían visto la luz, a los que Kirby vinculó de manera bastante ingeniosa, para componer un universo. Lo más interesante es que el Rey no escribía ni dibujaba las revistas: inventó a los personajes, dibujó algunas portadas, plantó a lápiz algún que otro episodio, pero la realización de las historietas estuvo a cargo de un vasto elenco de autores invitados (todos fanáticos de Kirby), entre ellos Roy Thomas, Tony Isabella, Steve Ditko, Walt Simonson, John Severin, Dick Ayers o Frank Miller. Hay un número de la miniserie Satan´s Six en el que aparece una historieta de ocho páginas toda dibujada por Kirby, pero en general, lo que se ve es el trabajo de otros autores.
Topps llegó a completar tres miniseries: Satan´s Six, TeenAgents y Jack Kirby´s Secret City Saga. Después salieron tres números unitarios con sendos personajes nuevos (Bombast, Nightglider y Captain Glory) y de ahí supuestamente pasábamos a las miniseries Victory y Silver Star, en las que se integraban al Kirbyverse los personajes creados por el Rey a principios de los ´80 para la editorial Pacific.
Sin embargo, a mediados de 1994 y con Kirby ya fallecido, Topps cerró la línea de comics basados en las creaciones del maestro y sólo se llegó a publicar un número de cada una de esas colecciones. Victory estaba a cargo de un equipo increíble: Kurt Busiek y Keith Giffen; pero no llegó a buen puerto y Captain Victory reapareció recién en 2011 en un ambicioso proyecto conocido como Kirby: Genesis, que lideró el propio Busiek en la editorial Dynamite. En 2014, la misma editorial publicó una nueva miniserie de Captain Victory, esta vez a cargo de Joe Casey y una verdadera legión de artistas invitados, uno más grosso que el otro.
Finalmente, el último trabajo de Kirby que vio la luz antes de la muerte del maestro fue Phantom Force. De esta serie salieron dos números editados por Image en los que la gracia era (supongo yo) ver a Kirby entintado por dibujantes muy populares en ese momento como Todd McFarlane, Rob Liefeld, Jim Lee, Erik Larsen, Jerry Ordway y varios más. Los dos primeros números son una especie de Frankenstein en los que alguien (probablemente Richard Friend o Michael Thibodeaux, acreditados como co-guionistas) tratan de amalgamar distintos proyectos que Kirby empezó y nunca terminó, gestados en los ´70 y ´80.
Las páginas de aquel entonces se ven espectaculares, incluso bajos las tintas y los efectos de color «moderno» que no tienen mucho que ver con la forma en que Kirby pensaba sus historietas. Pero fuera de eso, los argumentos no tienen sentido y se nota mucho tanto el rejunte de ideas inconexas como que varias páginas están dibujadas por Thibodeaux, que no le llega ni a los talones al Kirby de los ´70.
Ya los nºs 3 al 8 no los edita Image, sino Genesis West, la productora de Jeremy Kirby (nieto del Rey), por supuesto sin el atractivo de los entintadores invitados y con poquísimas páginas realmente dibujadas por el ídolo, cuyo deceso se produce poco antes de la aparición del segundo número.
El 7 de Febrero de 1994, en la localidad de Thousand Oaks, California, el corazón de Jack Kirby dejaba de latir. Era el final de la vida (pero nunca de la leyenda) de uno de los narradores más importantes de cualquier país y de cualquier género. Una usina de ideas, una factoría de fantasías que dejó una obra voluminosa, intensa e inmensa, cuya vigencia perdura aún hoy y seguramente perdurará varias décadas más.


