Repasamos los éxitos y fracasos del Rey de los comics durante la turbulenta segunda mitad de los años ´50.

Jack Kirby: los inicios (parte 4)

27/06/2022

| Por Andrés Accorsi

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zPfcDv0Mientras la editorial Mainline se desplomaba, Jack Kirby volvía con el caballo cansado a trabajar para Martin Goodman y Stan Lee, en la editorial Atlas, por entonces un sello “de mitad de tabla”. Ahí el maestro aportó 20 historietas (hechas en muy pocos meses), para revistas de guerra, de cowboys y para Yellow Claw, una serie en la que el protagonista era un villano oriental al estlo de Fu Manchu. En 1957, Atlas también tuvo serios problemas con su distribuidor y cerró la mitad de sus títulos. Kirby se quedaba afuera, no por mucho tiempo.

También en ese momento de búsqueda desesperada de trabajo, el Rey volvió a probar suerte con las tiras para diarios. Tres de sus propuestas fueron rechazadas: From Master Jeremy to G.I. Joe (un recuento de casi 60 años de historia de los EEUU a través de la vida de un personaje), The Career of King Masters (la historia de un músico de jazz), Chip Hardy (las aventuras urbanas de un joven universitario) y Surf Hunter, una de buzos que cazaban tesoros subacuáticos. Allá por 1958, Kirby dibujó unas cuantas entregas de la tira Johnny Reb and Billy Yank, ambientada en la Guerra de Secesión, pero la misma aparecía firmada por Frank Giacoia, quien era el creador, guionista y entintador de la historieta.

61TyFWn5xtS._SY344_BO1,204,203,200_Finalmente embocaría una tira en la agencia George Mathhew Adams. La tira se llamó Sky Masters y contó con guiones de los hermanos Dick y Dave Wood y tintas del Wood más ilustre: Wally Wood. Era una aventura de ciencia-ficción bastante buena, que apareció en los diarios entre 1958 y 1961, a la que tanto Kirby como Wally le pusieron el alma entera. Sky Masters logró en pocas semanas un nivel muy alto, sin nada que envidiarles a las mejores tiras de prensa de su época, y llegó a publicarse en 300 diarios. Después, Wally colgaría los pinceles y Dick Ayers pasaría a entintar a un Kirby ya mucho menos comprometido. Con Sky Masters, el Rey se sacó las ganas de dejar su huella en la historia de las tiras para diarios,  pero este logro tan esperado le traería un conflicto contractual con otra editorial en la que había conseguido trabajo: National Periodical Publications.

challengers37. UN AÑO Y PICO EN DC

A principios de 1957, Jack Kirby vuelve a colaborar con la hoy DC, a años luz de su status de estrella de principios de los ´40. Acá, el Rey era un soldado más en el ejército del dibujo que debía agachar la cabeza frente a unos coordinadores con fama de déspotas. Para el nº6 de la revista Showcase, Kirby forma equipo con los hermanos Dick y Dave Wood y juntos crean a los Challengers of the Unknown, un cuarteto de aventureros sin superpoderes, que enfrentan a bizarros peligros como monstruos, dinosaurios, robots gigantes e invasores del espacio exterior. Nuestro ídolo dibuja apenas 12 números de esta serie (cuatro en Showcase y ocho en su propia revista), pero alcanza para que los Challengers se impongan y hagan su aporte al nacimiento de lo que los especialistas denominan “Silver Age”. Los personajes eran, básicamente, versiones adultas y más heroicas de los pibitos que integraban las clásicas pandillas juveniles (una especialidad de Kirby), pero la interacción entre ellos, las amenazas extremas a las que enfrentaban y la buena calidad de los dibujos del Rey lograron conquistar a los lectores de fines de los ´50.

Trapped in twilightTambién entre el ´57 y el ´58, Kirby aportó 30 historias cortas, que aparecieron repartidas entre las antologías House of  Mystery, House of Secrets, Tales of the Unexpected y My Greatest Adventure. En general, no se sabe quiénes fueron los guionistas, aunque algunas se le han atribuído al prolífico Ed Herron. Esto se parece a los buenos comics de Kirby sólo en la puesta en página, en la narrativa y en la composición de las viñetas. El dibujo en sí, los rasgos de los personajes cuando los vemos en primeros planos, todavía se parecen más al Kirby de los ´40, no tienen la fuerza ni la expresividad que sabrán darle los buenos entintadores que encontrará en Marvel. Y lo más importante: casi no hay machaca, lo cual es un disparate. Un comic de Kirby sin machaca es como un clásico sin goles, un boliche sin minas, un kiosco sin alfajores… Y los guiones, la fruta de siempre, claro, a años luz de lo que se publicaba en esa misma época en la editorial Frontera, sin ir más lejos. Pero bueno, así funcionaba la industria del comic en esos años en los que los superhéroes estaban tratando de volver a la A, después de varios años en las categorías de Ascenso. Por suerte hoy a nadie se le ocurre escribir historietas como las que publicaba DC en 1957. Dos detalles muy geeks: una de las historias de House of Secrets tiene un argumento parecidísimo al de los Aristogatos, la peli de Disney de 1970. Y en una de …Unexpected, aparece Thor, el Dios del Trueno. Y si bien no se parece nada al Thor de Marvel, el martillo es exactamente igual al Mjolnir que usará el rubio pelilargo en los comics de Journey into Mystery, cinco años después.

Action Comics 449La otra contribución de Kirby a esta etapa en DC fueron las historias cortitas, de apenas seis páginas, que Green Arrow protagonizaba en las revistas World’s Finest y Adventure Comics. La serie llevaba años y años estancada en una especie de limbo en el que nunca pasaba nada, con aventuras casi idénticas las unas a las otras. Kirby reemplaza al veterano dibujante George Papp y le trae al Arquero Esmeralda y Speedy un look distinto, más moderno y más dinámico. Durante un año, más o menos, Kirby produjo 11 historietas de Green Arrow, y además las entintó él mismo. Incluso escribió una de las historias, mientras que las otras 10 se las repartieron entre Dave Wood, Ed Herron, Bill Finger y Robert Bernstein, bajo la supervisión del coordinador Jack Schiff. Schiff tenía un gusto especial por las historias que hoy llamamos “bizarras”, es decir, escritas en serio e involuntariamente graciosas. Así es como vemos a Green Arrow y Speedy envueltos en tramas sumamente sencillas, sin el menor rasgo de caracterización ni evolución, decoradas con elementos estridentes como la Flecha Luminiscente, la Flecha Vid, la Flecha Boomerang, dimensiones paralelas, viajes temporales y enemigos que miden kilómetros. A Kirby el personaje mucho no le gustaba pero –fiel a su estilo- quería meter cambios en la serie, hacer evolucionar (nunca sabremos hacia dónde) a los personajes, pero además de Schiff (que consideraba que la serie “así estaba bien” y no había que tocarla) le tocó enfrentar a Mort Weisinger, co-creador de Green Arrow y por entonces encumbrado coordinador, siempre resistente a los  cambios que proponían los autores. Weisinger sostenía que el trabajo del dibujante consistía en dibujar lo que se le pedía calladito la boca, y para peor jamás le gustó el dibujo de Kirby.

(el lunes, la última entrega)

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