Segunda parte del informe acerca del shonen que rompió todo a fuerza de ritmo, acción y personajes carismáticos.

Kimetsu no Yaiba (parte 2)

18/07/2022

| Por Fede Velasco

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IMG_20200329_005931-706x1024Llegamos al punto donde la serie marca la diferencia en varias cuestiones: la primera y más obvia (porque ya la mencioné) es la motivación de Tanjiro. Acá no hay un pibe que quiere ser el mejor en algo, quedarse con la chica, o cualquier otro motivo egoísta como sucede en la mayoría de los shonen. Acá hay un pibe dispuesto a sacrificar todo para ayudar a su hermana y una buena parte del atractivo de la serie es sin dudas su protagonista, que es uno de los tipos más buenos del mundo. Más allá de su motivación desinteresada, el flaco se preocupa hasta por si sus enemigos sufren. Su bondad es contagiosa y logra modificar incluso a las personas que lo rodean. Esa es la grandeza de Tanjiro y eso lo hace poco común.

Ademas otro puntazo a favor que se anota el manga, es el de no tardar mil capítulos en ver la evolución del protagonista, porque uno lee la premisa que puse más arriba y esta podría tranquilamente ser una de esas series infinitas que duran decenas de tomos. Pero no es el caso: Gotouge va al hueso, rápido y sin anestesia. El entrenamiento de Tanjiro se resuelve en un par de tomos y el pibe ya se suma a los cazadores. Y la acción también se precipita, ya que la aparición de Nezuko causa un particular interés de Muzan, el capo de los demonios y villano principal de la serie. Otra genialidad es que el primer cruce entre Muzan y Tanjiro se da en el capítulo 13, muy al principio de la serie, lo que demuestra que la idea no es estirar las cosas.

2Otra genialidad, para mí, que tiene la serie, es que los personajes nunca llegan a ser los más grosos del mundo. Hay un crecimiento de sus poderes y avanzan en la línea de los cazadores, pero están a años luz del poder que tienen los pilares. Y me detengo un segundo en ellos: los pilares son los cazadores más poderosos, los únicos capaces de sobrevivir el ataque de los demonios de casta superior (y por lo tanto más poderosos que los demás) y cada uno es maestro de alguna técnica especial con la espada. A lo que voy es que, cuando las papas queman, los que vienen a salvar el día son los pilares, y si bien Tanjiro y sus amigos son copados, se la bancan bastante y están dispuestos a ponerle el pecho a los demonios más poronga, la realidad es que sus chances de vencerlos son pocas y necesitan ayuda. Esto en cierta medida hace a los personajes más humanos, los hace más creíbles y a sus acciones mucho más heroicas.  Todo esto sin dejar de lado que estamos frente a un shonen bastante convencional, porque más allá de estas cositas que menciono y alguna otra que se me puede estar escapando, después el manga está lleno de peleas contra los demonios con técnicas de espada con nombres particulares que los protagonistas gritan al momento de usarlas, y después de vencer a uno siempre aparece uno un poco más poderoso y así hasta llegar a Muzan, que es el más poderoso de todos. Lo meritorio de la serie es cómo maneja todos los conceptos que ya vimos mil veces y aún así se hace entretenida y hasta en algún punto novedosa, sin moverse 5 centímetros de todos los recursos más clásicos del género.

Kimetsu-no-Yaiba-manga-1024x576No la quiero hacer infinita ni cagarle al que se quiera enganchar a leerla buena parte de lo que sucede, así que no voy a tratar de no contar mucho más de la trama. Lo que no puedo evitar es hablar un poco de los personajes. Además de Tanjiro, Nezuko y Muzan, tenemos obviamente a los demonios superiores que no son solo carne de cañón, sino que en muchos casos la autora se detiene a contarnos su historia e incluso hacernos sentir lástima por las condiciones que los llevaron a convertirse y ser lo que son. También, como ya dije, están los pilares, los que también tienen un desarrollo bastante importante y de todos terminamos por saber algo. Más allá de su nombre y su técnica con la espada, todos tienen un origen, una motivación y un por qué para hacer lo que hacen. Y finalmente están Zenitsu e Inosuke, otros dos cazadores que egresan en el mismo momento que Tanjiro y se volverán sus fieles compañeros y amigos inseparables a lo largo de la serie. Sin dudas me quedan un montón de otros personajes en el tintero, y mismo de los que menciono podría hablar muchísimo más. Pero prefiero que se zambullan en las páginas de Kimetsu no Yaiba y los descubran por ustedes mismos.

a27d24_cd5e5391634f44ad80fccb65ee10f0cf_mv2Antes de meterme con otro tema, quería rescatar algo que dije más arriba y es cómo a lo largo de la historia se profundiza un poco en los orígenes de todos los personajes, lo cual imprime una cierta dinámica en la historia. No todo son peleas infinitas, porque las mismas están interrumpidas por estos recuentos de momentos en las vidas de los personajes y nada parece estirado, porque la serie no es muy extensa y fluye con bastante soltura. Creo que eso es una de las cosas que más me gustó: lo rápido que se dan las cosas, cómo no pierde el tiempo y no genera situaciones que parecen estiradas. A pesar de su extensión, todo avanza todo el tiempo y nos sumerge más y más en la historia, al tiempo que le descubrimos nuevas aristas a los personajes. El mayor logro de Gotouge es ese: conseguir que nos importe hasta el más insignificante de sus personajes y es algo nada fácil de lograr.

No me quiero olvidar de mencionar algunos spin-off que tuvo el manga, ya que como todo hitazo que se precie, no está libre de robos descarados. Vamos a empezar por el único de estos capítulos que está realizado 100% por Gotouge: una historia de 19 páginas centrada en el personaje de Kyojuro Rengoku, el pilar de fuego, un personaje fundamental en el arco que narra la película para cine, y que casualmente salió en Japón en el nº 44 de la Shonen Jump, unas semanas antes de su estreno, además de ser incluida en un libro especial de la película que se le regalaba a los que iban al cine. Además de esta historia, el libro en cuestión trae entrevistas con el elenco y el equipo de la película.

5caac2878d6ccEl resto de las historias cortas están recopiladas en un tomo que salió a finales del 2020 y se llama Gaiden, ya que recopila los dos episodios de Gyo tomioka: Gaiden, centrados en el pilar de agua y los dos centrados en el antes mencionado pilar de fuego. Como extra trae Kimetsu no Aima, una historieta en joda con formato de gag manga de cuatro viñetas a color, que salía serializada en la app shonen jump+. Todo esto es obra del dibujante Ryōji Hirano, en algunos casos con guiones de la propia Gotouge. Esperemos que por estos lados Ivrea lo publique al terminar de serializar el manga, ya que las historias principales son precuela de la saga, y la que es en joda recuenta la etapa de selección de los cazadores, un punto del manga al que la editorial ya pasó hace rato.

(el lunes, la tercera y última entrega)

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