Segunda parte del mega-informe acerca de uno de los primeros grandes clásicos de la historia del comic.

Krazy Kat (parte 2)

18/02/2016

| Por Javier Hildebrandt

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kk_1937-10-17_detMe pareció ver un lindo gatito

La historia particular de Krazy Kat arranca, como dijimos, con la vuelta de Herriman a Nueva York, traído por Hearst para trabajar en su New York Journal. En la tira de The Dingbat family del 26 de julio de 1910, Herriman incluye una pequeña historia paralela a la principal en la que un ratón le arroja una pelota a un gato. El autor se encariña tanto con estos personajitos que, lentamente, la parte inferior de su espacio se transforma en una sub-tira. Allí, estos primerizos Krazy e Ignatz ganan su propio lugar para hacer sus travesuras. En sus comienzos, la premisa argumental de la tira es muy simple: Ignatz es un ratón cuyo único objetivo en la vida es asestarle a Krazy un ladrillazo (o cualquier otro objeto contundente) en el marote. Krazy se pasa el día filosofando y haciendo poemas sobre la belleza del universo hasta el momento en que el ladrillo impacta en su cabeza. Este planteo, similar al de la comedia de pastelazos o slapstick, encuentra muy pronto sus limitaciones, y poco a poco Herriman se ve obligado a incorporar nuevos personajes a la tira, que la van enriqueciendo sin despegarse nunca de la premisa original. Uno de ellos el Bull Pupp, un perro bulldog que con el correr de las tiras se transformaría en el Ofissa Pupp, el policía que lleva prisionero a Ignatz cada vez que lo descubre en sus prácticas de tiro al blanco con Krazy. En estos primeros comics, el estilo gráfico de Herriman aún es muy esquemático y contrasta fuertemente con el mucho más detallista de The Dingbat family (por ese entonces ya rebautizada como The Family Upstairs), sobre todo si vemos las dos tiras una debajo de la otra tal como se publicaban en el Journal.

krazy-kat-19180917-sEl 1º de julio de 1912 los Dingbat se van de vacaciones y dejan el espacio central libre para que lo ocupen Krazy e Ignatz, aunque solo por diecisiete días. Habría que esperar hasta el 28 de octubre de 1913 para que finalmente pasen a estelarizar su propia tira independiente, con la particularidad de tener un formato vertical, totalmente distinto al de sus compañeras de página (al poco tiempo adoptaría su tradicional posición horizontal). Y ahí sí, a partir de ese momento la cosa se pone buena. La relación entre Krazy, Ignatz y Ofissa Pupp comienza a profundizarse y el viejo chiste del ladrillo deja paso (sin desaparecer jamás del todo) a nuevas situaciones y personajes: Mrs. Kwakk-Wakk (la pata chusma que vive entrometiéndose en la vida de los demás), el perro fabricante de ladrillos Kolin Kelly, el cerdo Don Kiyoty y su compañero, el lobo Sancho Pansy y Mizuz Mice, la esposa de Ignatz, entre otros. La acción pasa a tener un lugar geográfico definido: Coconino County, una llanura desértica que existe en la realidad (en Arizona) pero a la que Herriman transforma en un verdadero paisaje surrealista, con rocas que cambian su aspecto de una viñeta a otra y árboles de formas extrañísimas. Con la ganancia de espacio el dibujo se vuelve más ágil y los personajes dejan de ser caricaturas de animales para pasar a tener una figura propia, mitad animal y mitad humana, lo que le aporta a la serie un toque más de surrealismo.

krazyKrazy Kat empieza a ganar popularidad entre los lectores y en 1916 genera una serie de cortometrajes basados en sus tiras. Ni lerdo ni perezoso, William Hearst le ofrece a Herriman una página completa para seguir dándole vida al mundo de Coconino. La primera página dominical de Krazy Kat aparece el 23 de abril de 1916 en el suplemento “Arts & Scene”, logrando que la serie aumente notablemente su calidad y repercusión. Al contar con más espacio y dirigirse a un público más amplio, Herriman tiene el campo libre para desarrollar historias más innovadoras y experimentales desde lo artístico, que alimentan la vida interior de la serie. Hearst se entusiasma tanto con esta nueva versión de Krazy Kat que, además de ordenarle un aumento de sueldo –rechazado por Herriman con la insólita justificación de que la tira le insume muy poco tiempo de elaboración-, le ofrece un contrato de por vida con el King Features Syndicate. Esto le garantizaría la publicación de sus historietas sin preocuparse por cuestiones económicas. De nuevo instalado en California, George aprovecha para realizar reiterados viajes a Arizona, en busca de planicies que lo inspiren para la serie. A partir de ese momento comienza a incluir paisajes de Monument Valley y diseños provenientes de la cultura mexicana y los indios navajos.

herriman_krazykat1Entrados los años ’30, tras la muerte de su esposa e hija y sus complicaciones de salud, Herriman encuentra cada vez menos tiempo para dedicarle al trabajo. Sin embargo, totalmente opuesta a estos inconvenientes, la serie atraviesa uno de sus mejores momentos. El 1º de junio de 1935 aparece la primera página dominical a todo color de Krazy Kat y alcanza así su pico de calidad. Este agregado refuerza notablemente la naturaleza única del dibujo y la ambientación surrealista se vuelve cada vez más elaborada. Los paisajes cambian de color y de forma de una viñeta a otra, hasta transformarse ellos mismos en un personaje más, omnipresente durante toda la historia. Finalmente, con el inicio de la década del ’40, la artritis que Herriman venía sobrellevando desde hacía varios años comienza a incidir negativamente en su trabajo. El dibujo pierde su vuelo creativo y vuelve cada vez más al esquematismo de sus comienzos. De no ser por el contrato vitalicio, la serie seguramente habría dejado de salir, pero es gracias a ello que Herriman goza de un total control sobre su creación, pudiendo dibujar, literalmente, lo que se le antoje. Luego de su fallecimiento se siguen publicando las páginas que ya había realizado, hasta el 25 de junio de 1944, exactamente dos meses después de su muerte. Y en un acto completamente inédito para la época, King Features decide no continuar la tira con otro creador. Habían descubierto una obviedad: el estilo de Herriman es tan personal que no puede tener continuador alguno.

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