En "Katanazo al amor romántico", la personaje de Raquel Riba Rossy protagoniza una historia sanadora para quienes hayan vivido relaciones de abuso.

Lola Vendetta

02/05/2024

| Por Jules De Menta

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La novela gráfica de la historietista catalana feminista Raquel Riba Rossy, “Lola Vendetta: Katanazo al Amor Romántico”, publicada originalmente en 2023, llegó a nuestro país este año de la mano de la editorial Planeta Comic. Se trata de un libro que cuenta con 224 páginas (23 cm por 15 cm), a color, de tapa blanda con solapas y portada con laca sectorizada.

En las primeras páginas, la autora nos presenta a Lola Vendetta. Pero, ¿quién es Lola? ¿Acaso no es una personaje de la quizás hayamos escuchado antes?

Lola Vendetta desembarcó en las librerías de España en 2017, para volverse reconocida a nivel internacional por muchas mujeres que enseguida se sintieron identificadas con la personaje. A partir de allí, Lola se volvería la protagonista de sus libros Más vale Lola que mal acompañada, ¿Qué pacha, mamá? (2018), Lola Vendetta y los Hombres (2019) y Una habitación Propia con Wifi (2021). Luego de dedicarse a otros trabajos y colaborar con otras autoras, en 2023, Riba Rossy regresó a Lola Vendetta, con Katanazo al Amor Romántico, la primera parte de la historia más definitoria de su personaje.

En las primeras páginas del libro, además de indicarnos otres personajes como su perro Pepito, sus amistades (Rosa, Maite, Rafa y Manu), familiares, a Dios y a Muerte, la artista también nos presenta a Bruno, un personaje masculino, cuyos rasgos físicos fueron elegidos por sus seguidores en Instagram y redes sociales durante 2023. Bruno es el resultado de una verdadera obra colectiva.

Desde la primera viñeta, Lola se proclamará como la protagonista definitiva de la historia. Su nombre de pila, completo, es Dolores, pero ciertas circunstancias y algunas personas que se cruzó en la infancia, hicieron que adoptara el sobrenombre de Lola.

Lola tiene una cita con un chico. La pasa bastante mal, algo no le cierra. Al mismo tiempo, la autora nos lleva a sumergirnos en el mundo de lo onírico. En sus perores pesadillas, Lola corre, se escapa de algo que la acecha en las sombras. En el medio de hilos infinitos de sangre, Lola intenta alcanzar su “katana”. Todo es muy turbio y siniestro. A partir de allí, acompañaremos a Lola en múltiples situaciones de su vida cotidiana. Ella intentará mantener una vida plena, ser feliz y estar relajada. Sin embargo, nada es fácil para ella y ciertas situaciones harán que los fantasmas de sus sueños empiecen a cobrar sentido para inundar toda su realidad.

¿Quién es ese fantasma que la acosa y la persigue en sueños y se corporiza durante la vigilia? ¿Quién hará que Lola decida desenvainar la “katana” para cobrar venganza?

En pleno camino para encontrarse a sí misma, viñeta a viñeta, Lola deberá superar una separación traumática. Poco a poco, descubrirá que aquel hombre que parecía perfecto, en realidad era un gran monstruo que no le permite conectar consigo misma. Veremos a una Lola que permanecerá detenida en el tiempo, imposibilitada para evolucionar y que no podrá recuperarse hasta desentrañar todo el dolor que se ha acumulado en su pasado. Nuestra protagonista tendrá que aprender nuevas herramientas y resignificar el pasado, para quizás, en algún momento, volver a empuñar sus antiguas armas…

Desde las primeras páginas, la autora nos presenta un viaje de descubrimiento, en el que liberación y la superación lo serán todo tras una relación violenta. Lola deberá rearmarse, reconstruirse y recuperar su autoestima para plantarse en la vida de una manera en la que pueda distinguir entre aquello que es sano para sus relaciones y lo que no lo es. Al respecto, se trata de una novela gráfica feminista y reveladora, que busca conectar con quien sus lectores, para dar voz a muchas mujeres han vivido (o viven) todo tipo de violencias con sus (ex)parejas.

Lola deberá develar el origen de su malestar y sus traumas para resignificarlos. Para esto, la autora se encargará de evidenciar relaciones de opresión y de abuso en las que la violencia de género, sin dudas, será el centro. A lo largo de las páginas, habrá lugar tanto para los micromachismos, como para el ‘mansplaning’ y la violencia física y simbólica. En todo el viaje personal de Lola, también habrá tiempo para las amistades y les aliades. Sus seres querides serán su apoyo incondicional y le ayudarán a recobrar fuerzas para pegar ese “katanazo” de una vez por todas y desatar su venganza, esto es, su “vendetta”…

En la obra, Raquel Riva Rossy trata temas muy sensibles dentro de la sociedad patriarcal. Muy comprometida con los temas que aborda, la artista no dejará soles a les lectores. a lo largo de las páginas veremos que la autora se vuelve una interlocutora, para apelar a la reflexión en diferentes momentos del comic a través de diversas vías. El personaje de Lola resulta funcional al relato que busca construir la autora; no solamente por su capacidad de expresar con sus gestos sus emociones, sino por su corporalidad, su dinamismo y el contexto en el que revive sus traumas. Lola será quien marque el ritmo del relato, tanto desde lo interno como lo externo. Esto es, la narración avanza en función de cómo y cuándo Lola consiga resolver sus traumas y pueda aceptar el pasado para mirar hacia el futuro.

Los traumas de Lola adquieren corporalidad en el relato, para encarnar dos personajes que se vuelven fantástiques dentro de la obra: Muerte y Dios. Lola se comunicará con estes dos personajes en diferentes momentos y le darán un tinte más fantástico a la historia, como también lo hará más adelante esa “katana” que tarde o temprano se revelará para dar ese “katanazo” definitivo…

La artista construye un universo en el que los trazos negros y los tonos rojizos lo son todo, no solo desde una perspectiva estética sino también narrativa. El rojo sangre atravesará todo el relato visual para tomar fuerza poco a poco. Aunque el ‘katanazo’ tardará en develarse, ciertos hilos de sangre que, por momentos atravesarán el personaje de Lola, lo insinuarán viñeta a viñeta. Algunos rojos serán más pálidos para tender a un rosa “más viejo” que recuerda al sepia. Esos rojos más pálidos, pertenecen al pasado de Lola, así como a esos fantasmas que la acechan en su presente, en la vigilia…

La relación figura-fondo que construye la autora resulta muy correcta, puesto que todes les personajes consiguen fusionarse de manera muy armónica con los diferentes sitios en los que se encuentran a través de los detalles, los claroscuros y los tonos de las tintas.

Un dato a tomar en cuenta, es que no faltarán desnudos y las escenas de sexo, aunque no tienen ningún tipo de fin erótico. Cada viñeta explícita queda justificada dentro del relato y, justamente, son esas imágenes lo que hacen de la novela gráfica un relato destinado para un pública adulto.

Algo bastante original son algunos códigos QR a lo largo de las páginas. Se trata de códigos reales y funcionales, que se encuentran muy bien incorporados a la historia. Quien se atreva a escanearlos, descubrirá que se trata de canciones que acompañan la narrativa. Son temas musicales interpretados por la misma autora. De hecho, todo en Katanazo al Amor Romántico tiene una construcción estética que apela al “feedback” con les lectores a partir de redes sociales e internet. Bruno es un personaje en cuyo diseño el público pudo tomar decisiones. Según anticipa la artista, lo único que previamente estaba definido era la edad y el género.

Lola Vendetta: Katanazo al Amor Romántico resulta una novela reveladora, capaz de lograr impacto tanto por sus ilustraciones explícitas como por su mensaje netamente feminista y de lucha contra la violencia machista. Al respecto, se trata de en una novela gráfica sanadora, capaz de activar las alarmas ante los maltratos dentro de una sociedad patriarcal como la nuestra, para resultar en una posible ayuda y un apoyo tanto para quienes hayan vivido relaciones de abuso como para quienes se encuentran en plena búsqueda de una potencial pareja…

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