Nos vamos a principios de los años ´80 para redescubrir las primeras historietas protagonizadas por He-Man y los Masters of the Universe.

Los comics de He-Man (parte 1)

25/03/2024

| Por Hernán Khatchadourian

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La línea de action figures más famosa del mundo marcó una época en la historia de los juguetes cuando se transformó en la primera en generar merchandising a raíz de su éxito. Conocé la historia del mito.

Como ocurre con muchas estrellas, la historia de He-Man and the Masters of the Universe comenzó en California, en la sede de Hawthorne de la compañía Mattel. Productos como Barbie, Hot Wheels habían convertido a esa empresa en la juguetera más grande del mundo, pero en los últimos años había surgido una crisis interna a raíz del éxito de los action figures de Star Wars.

Mattel nunca había obtenido un especial suceso en el área de las action figures, donde tuvo algunos hits como Big Jim, y tenía como regla en ese sector adquirir licencias de películas famosas, comics y series de TV. Sin embargo, lo que más le pesaba a los directivos de esa empresa es que ellos mismos habían recibido el ofrecimiento de la licencia por parte de George Lucas pero la rechazaron porque no tenían tiempo para fabricar los muñecos antes del estreno de la película.

Lo que menos imaginaba Ray Wagner, presidente por ese entonces de Mattel, era que Bernie Loomis, uno de sus ex-empleados ahora a cargo de Kenner, no solo compró la licencia sino que les vendió a millones de niños un vale, literalmente, en Mayo de 1977 para retirar sus action figures por las jugueterías en Navidad de ese año.

La malaria de Mattel se extendió por varios años hasta que les llegó el ofrecimiento de parte de los productores del film Conan the Barbarian (1982) de la licencia para fabricar las action figures. Pese a que las líneas de Battlestar Galactica (1978), Flash Gordon (1980) y Clash of the Titans (1981) no habían tenido mucho éxito, particularmente porque los films y la serie tampoco lo habían sido, Ray Wagner dio el visto bueno y le encargaron al diseñador Mark Taylor el trabajo de empezar a bocetar a los personajes.

Peeeeero… a alguien se le ocurrió revisar el guion de Conan y descubrió que el mismo había sido calificado como R-Rated (para mayores de 16 años) y entonces todo el proyecto se cayó, con acusaciones cruzadas entre ambas partes. Asimismo, uno de los ejecutivos de Mattel, Roger Sweet, se había empecinado en lanzar una línea de muñecos al estilo “bárbaros” y no estaba dispuesto a tirarse atrás, por lo que recicló el proyecto en una línea completamente original.

La idea de Sweet, admirador de Frank Frazetta y el fisicoculturismo, era presentar “un muñeco tan fuerte que hiciera parecer débiles a los otros”, sobre todo a los flacuchos de 10 centímetros de Star Wars. Mark Taylor, un fan de los comics, utilizó algunos bocetos que tenía creados para un personaje de ese estilo, Torak hero of the prehistory, para armar esa precaria línea, y en poco tiempo ya tenía media docena de personajes para presentar ante sus superiores.

Para convencer al resto del equipo con un modelo tridimensional, Roger Sweet tomó tres muñecos de la línea Big Jim, los tuneó con masilla y partes de otros muñecos hasta convertirlos en verdaderos patovicas guerreros, bautizó a uno de ellos como He-Man, un término que daba la sensación de gran fuerza y poder, y así convenció a sus colegas y consiguió la luz verde para desarrollar una línea que terminaron llamando Masters of the Universe (MOTU) luego de barajar varios nombres como Lords of Power que les resultaba muy religioso para esa época.

Cuando ya estaba todo listo, el departamento de marketing de Mattel comenzó a diseñar los packagings de las action figure y ahí volvió a entrar en juego Mark Taylor que sacó de la galera a Rudy Obrero, un artista con la capacidad de hacer magia. “Me preguntó si podía pintar como Frazetta, y dije que podía, pero realmente no quería pintar una pieza de Frazetta porque no quería tener a Frank tocando a mi puerta y diciendo ‘¿por qué estás haciendo esto?’. Así que le dije que le daría algo como Frazetta sin intentar plagiar a nadie”, le contó el artista al sitio poeghostal.com. Obrero hizo apenas un puñado de estas ilustraciones ya que Mattel contrató a otros artistas como William Garland, William George, Joe Chiodo y Warren Hille para poder salir adelante con la demanda de nuevos productos.

El siguiente paso llegó cuando los directivos de Mattel invitaron a la sede de Hawthorne a los encargados de compra de las principales cadenas de jugueterías como Toy “R” Us y Child World para analizar la nueva línea de productos y alguien preguntó cómo harían los niños para familiarizarse con los personajes sin una historia de base. “¿No les contamos? Cada juguete vendrá con un pequeño comic book. Los niños sabrán todo sobre He-Man y los Masters of the Universe”, dijo Mark Ellis, director de marketing de la compañía, y dio inicio así a las publicaciones basadas en estos personajes con una idea que se le ocurrió en ese mismo momento.

Los minicomics

Junto con la primera tanda de action figures, Mattel regaló los primeros cuatro títulos, escritos por Donald F. Glut e ilustrados por el filipino Alfredo Alcalá. En este caso, estos primeros libritos no eran precisamente comic books sino historias ilustradas al más puro estilo pulp, en el que se presentaban incluso algunos vehículos extraídos directamente de los bocetos, es decir que nunca salieron a la venta. Otra de las características de estas historias es que se contradecían unas con otras, lo que dio origen a las principales incoherencias que han persistido a lo largo de los años en MOTU, pese a que algunos puristas creen ver una suerte de continuidad.

El primer título que acompañaba a la serie uno de Masters of the Universe (compuesta por He-Man, Skeletor, Man-at-Arms, Mer Man, Stratos, Teela, Zodac y Beast Man) era He-Man and the power sword (He Man y la espada del poder), en donde se cuenta cómo He-Man deja a su tribu de guerreros tras recibir un llamado en sueños para defender el castillo Grayskull. Por el camino conoce a Sorceress (una versión muy diferente a la de la serie animada ya que vestía un traje de serpiente y tenía piel verde) que le entrega armas y vehículos para convertirse en el defensor del castillo. Sigue el primer enfrentamiento con Skeletor y Beast Man en el que conoce a Man-at-Arms y Teela, y todos evitan que el villano abra un portal hacia su dimensión para traer de allí a los suyos.

En el segundo libro, The vengeance of Skeletor (La venganza de Skeletor), comienzan a aparecer nuevos personajes como Stratos y Mer Man, que habían sido vistos en el primer ejemplar en un error que nunca fue explicado, que comienzan a reforzar las fuerzas del bien y del mal. En Battle in the clouds (La batalla en las nubes), He-Man y Man-at-arms deben evitar a toda costa que Mer Man se quede con las armas y los vehículos del héroe, una ocasión perfecta para presentar al Wind Rider, el Battle Ram y a Battle Cat, un tigre que había sido hecho a costa de un animal de la colección Big Jim repintado y acondicionado con montura. Finalmente, en King of Castle Grayskull (El rey del castillo Grayskull), Skeletor intenta una vez más entrar en la “fortaleza de poder y misterio” para lo cual roba y une las dos mitades de la espada de poder, y engaña a Teela, que había sido elegida por el espíritu del castillo como su guardiana. La rápida intervención de He-Man y Battlecat evita semejante ignominia.

Resulta curioso para el fan actual de He-Man cómo es que llegaron a convivir en las dóciles mentes de los niños dos versiones tan diferentes como la de los libritos, donde la ambientación era oscura y opresiva, y la de la serie animada, en la que todo era más “camp” por llamarlo de algún modo. Quizás mucho tenga que ver la intervención de Alcalá, que aportó mucho de su talento a The Savage Sword of Conan, de Marvel Comics.

El gran éxito de la primera línea de muñecos llevó a Mattel a diseñar y a lanzar en tiempo récord nuevos personajes en 1983, y con ellos una nueva línea de minicomics, siete en esta ocasión. Todos ellos escritos por Gary Cohn y dibujados por Mark Texeira y Tod Smith y producidos directamente por DC Comics.

En He-Man Meets Ram-Man! (El encuentro de He-Man con Ram-Man), The Ordeal of Man-E-Faces! (El suplicio de Man-E-Faces), The Terror of Tri-Klops! (El terror de Tri-klops) y The Menace of Trap Jaw! (La Amenaza de Trap Jaw) se narran los orígenes de estos héroes y villanos, de manera muy diferente a lo que se vio luego en la serie animada. El quinto volumen de esta segunda serie incluye The Tale of Teela! (La historia de Teela), donde se revela que veinte años atrás Skeletor atrapó a la Diosa y usó su magia para crear una copia de ella (en ese momento no existía la clonación) pero la rápida intervención de Man-At-Arms evitó que se la quedara. Desde ese entonces, el héroe actúa como el padre de la joven ya que la hechicera no pudo hacerse cargo por sus obligaciones con Eternia. Sin embargo, el villano vuelve a capturar a la capitana y la revela que la creó para casarse con ella (los valores familiares ante todo) y poder obtener así acceso al Castillo Grayskull. Más tarde, la serie tomó algo de esa premisa y entonces Sorceress le confesó que ella era su madre y que su padre había muerte en batalla, por lo que Man-at-Arms se hizo cargo de su crianza. En The Magic Stealer! (El ladrón mágico) Skeletor utiliza una estructura en el norte del planeta para robar las habilidades místicas de los habitantes de Eternia y en The Power of… Point Dread! (El poder de.-.. ¡la torre de vigilancia!), el villano roba la garra voladora y la torre de vigilancia de las almenas de Grayskull para emprender un ataque frontal contra el palacio. Todas excusas para seguir vendiendo vehículos y escenarios.

(el lunes, la segunda parte)

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