Estamos a principios de la década del ´50 y el terror se apodera de la línea editorial de la E.C. Comics para llevarla a una era de gloria.

Los comics de terror de la E.C. (parte 2)

15/03/2022

| Por Javier Hildebrandt

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EEgQ5RiXYAAQpW7EL TERROR LLAMA A SU PUERTA

Con fecha de Abril/ Mayo de 1950, War against crime! cambia su nombre en el nº 12 por The vault of horror. Le sigue Gunfighter, que en su nº 15 (Mayo/ Junio) cambia a The haunt of fear. Y, finalmente, Crime patrol, en su nº 17 (Abril/ Mayo) cambia primero a The crypt of terror, y tres números después al definitivo Tales from the crypt (Oct./ Nov. 1950). Queda así conformada la delantera de la “nueva ola” de publicaciones de EC, que incluye además series de ciencia-ficción (Weird Science, Weird Fantasy), policiales (Crime SuspenStories, Shock SuspenStories) y bélicas (Two- fisted tales, Frontline combat).

Para la producción de las series, Gaines y Feldstein elaboran un método que irán aceitando con el tiempo a medida que brinda pruebas concretas de su eficacia. Gaines anota en una libreta infinidad de ideas y premisas (él las llama “springboards”, sería lo que hoy conocemos como “pitches”) y las conversa con Feldstein, que toma de allí las más interesantes para desarrollar como historias. Allí el guionista escribe los textos y diálogos sobre la misma página que luego le da al dibujante de turno para transformarla en la historieta final. Feldstein, que había servido en la Segunda Guerra como dibujante para los Servicios Especiales (el sector de “entretenimiento” de las tropas norteamericanas) y visto cómo los soldados leían con avidez los comics que llegaban, estaba convencido de que las historietas no debían reducirse a un mero pasatiempo infantil. En sus historias aparecen en profundidad temas como el racismo, la adicción a las drogas, la brutalidad policial, el antisemitismo con un enfoque decididamente adulto. En los comics de terror en particular, además de la resolución sorpresiva o impactante, busca sumarle un giro irónico y hasta humorístico, que sirva también como una suerte de atenuante a la brutalidad expuesta en los momentos más terroríficos (que irían en crecimiento con el correr de los números).

18_haunt_1953april_ingelsLa veta cómica está encarnada, en general, por el presentador de las series, que sirve además como único rasgo distintivo para cada una de ellas, dado que las historias podían ser perfectamente intercambiables. En Vault of horror tenemos al Vault Keeper, un viejo encapuchado bastante desagradable, siempre rodeado de libros y telarañas. Aunque su creador es Feldstein, quien le otorga su forma definitiva es Johhny Craig, autor de casi todas las historias principales del título. Llega incluso a incorporarle una asistente, la silenciosa Drusilla, inspirada en la Vampira que por aquel entonces hechizaba con su show televisivo. En Haunt of fear la anfitriona es The Old Witch, quien recién hace su aparición en el segundo número, en “The witch’s cauldron”, con dibujos de Jack Kamen. El personaje está directamente inspirado en Old Nancy, la bruja de Salem que presentaba el ya mencionado The witch’s tale, uno de los radioteatros favoritos de Gaines y Feldstein. En “A little stranger!” (HOF nº14) se nos cuenta el origen de este personaje, dibujado por Graham Ingels. Y por el lado de Tales from the crypt, el Crypt-Keeper creado por Feldstein es un ermitaño de pelo largo, que en varias ocasiones aparece también como personaje dentro de las historias. En “The lower berth” (TFTC nº33) conocemos algo de su vida y su pasado, gracias al trazo de Jack Davis. Más allá de que cada uno oficia como anfitrión de un título en particular, los miembros de este grupo conocido como GhouLunatics podían manifestarse de sopetón en cualquier otra historia de sus series vecinas, por supuesto siempre haciendo algún comentario irónico, un juego de palabras o un chiste de humor negro.

img2.rtveDISTINGUIDA DELINCUENCIA

Junto al elenco estable de la editorial, una gran cantidad de dibujantes colaboradores son los que dan vida y cimientan la fama de la línea de terror de EC, que paulatinamente gana repercusión y suma nuevos lectores. Algo bastante inusual para la época, pero alentado por el propio Gaines, es la inclusión de la firma de los dibujantes en sus historias, y un amplio margen para que cada uno desarrolle su estilo. Llegan a publicarse incluso biografías y fotos de los nombres más recurrentes, una auténtica rareza.

El ya mencionado Johnny Craig es una de las figuras centrales de la línea, portadista inicial (junto con Feldstein) de las series, y de los pocos que se anima a escribir sus propias historias. Su estilo es prolijo, elegante, con mucha atención por las expresiones y la representación de los aspectos psicológicos. Esta búsqueda entra en contradicción varias veces con las tramas más escabrosas, por lo que Craig termina por descollar en los títulos policiales de la EC, principalmente en Shock SuspenStories, aunque no lo librará, como veremos, de los posteriores problemas con la censura. Jack Kamen es otro de los dibujantes que va en la misma línea de Craig, meticuloso y estilizado. Aunque es quien menos arriesga en el despliegue de sus páginas, Kamen es valorado por su maestría para las figuras femeninas, y adorado, sobre todo por Gaines, por sus entregas siempre puntuales.

7186cd68eff3c7b1a679baf54af5e5cfPor otro lado, Jack Davis es sin duda el más versátil de los colaboradores de la EC. En su trazo se observa siempre el interés por acentuar los rasgos más grotescos de los personajes y exagerar todas sus expresiones. Esto lo vuelve el más afín a la veta irónica de las historias, y su capacidad para el humor es la que luego explotará en la MAD de Kurtzman.

Pero sin lugar a dudas, el nombre clave de toda esta historia es Graham Ingels, el auténtico “terrorista” de la editorial. Ingels se transforma en la marca registrada, el dibujante perfecto para graficar la monstruosidad, los ambientes decadentes y las escenas de gore más truculentas. A tal punto llega esta identificación con el género, que acuña el seudónimo de Ghastly para firmar sus trabajos. Es probable que no exista un dibujante más influyente para la historia del comic de terror, y la potencia de su trabajo impacta con fuerza incluso en sus contemporáneos. George Evans es otro de los dibujantes que se inscribe en una búsqueda similar, con un estilo que enfatiza las expresiones alteradas de los personajes, y una eficacia notable para los claroscuros.

Entre los habituales parroquianos también encontramos a otras bestias como Wally Wood, Joe Orlando, Bill Elder, Reed Crandall y, en los últimos años, Bernie Krigstein; nombres con una participación menor dentro de la línea de terror, pero que dejarían su marca en los títulos de la editorial dedicados a otros géneros.

EC-ComicsHOME01Párrafo aparte para la colorista oficial de la editorial, Marie Severin. Mucho más que la hermana de John, Gaines se refería a ella como “la reserva moral” de la editorial; una artista con la capacidad de aplicar un color realista cuando la situación lo ameritaba, pero también con la sensibilidad suficiente para probar un tratamiento cromático distinto si sentía que la mano derivaba hacia el terreno de lo fantástico, o se ponía muy “pesada”. Con los años se revelaría también como una dibujante excepcional, sobre todo en Marvel a partir de la década del ´60

(el lunes, la tercera parte)

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