Sin elementos fantásticos, a veces sin conflictos y sin siquiera personajes carismáticos, Adrian Tomine contó historias de irresistible calidad.

Optic Nerve

07/09/2022

| Por Gonzalo Ruiz

2 comentarios

510EzAhYpFL._SX321_BO1,204,203,200_Hasta ahora, todos los títulos reseñados tenían una gran cuota de fantasía sin límites. Pero llegó el momento de poner los pies en la tierra y afrontar la vida real. Tal como hace Adrian Tomine en su propia antología: Optic Nerve. Desde el vamos, esta serie no es estrictamente autobiográfica ni mucho menos, pero los universos que Tomine retrata son realistas en todo sentido, sin ningún ápice de delirio (y ni siquiera los personajes están hiperbolizados).

Adrian, nacido en Sacramento, California, es cuarta generación de americanos/japoneses, dato no menor porque su descendencia suele ser tópico disparador de sus obras. Su fanatismo por los comics viene desde la niñez, y desembocó, por supuesto, en la creación de sus primeras historietas, unos mini-comics que repartió en la secundaria con solo 16 años como una forma de comunicación con sus compañeros, en palabras del dibujante (“Empecé a dibujar comics porque fracasé en socializar con mis compañeros. Sin duda hubiera preferido ir a fiestas y tener citas. Sólo dibujaba porque no tenía nada mejor que hacer.”).

Estos fanzines de escaso tamaño y cantidad de páginas llamaron la atención de una incipiente editorial recién nacida en la ciudad de Montreal, Canadá, y que también tiene mucho peso en este repaso que hago de las antologías, casi a la misma altura que Fantagraphics: Drawn & Quarterly. Chris Oliveros, el capo de D&Q le propuso a Tomine dejar de lado estas historias cortitas para hacer una revista que conservó el mismo título. Así fue que, en 1995, salió el nº1 de Optic Nerve.

art-4-gallery-013Optic Nerve cambió de forma a lo largo de sus esporádicas publicaciones (catorce números entre el ´95 y 2015). Los primeros cuatro números estaban conformados por diversas historias cortas. Los números 5 al 8 son cuatro historias unitarias, y por último del 12 al 14, Tomine vuelve a las historias cortas.

¿De qué tratan estos relatos? De todo y nada, a la vez. Son historias mínimas, que empiezan y terminan ahí mismo, sin preocuparse por resolver del todo los conflictos presentados (y que a veces ni los hay) o incluso por dejar bien parados a los protagonistas. Tomine es crudo a nivel historia: sus personajes no son queribles, no son triunfadores, ni siquiera son gente buena en la mayoría de las veces. Son… seres humanos, con todo lo bueno y lo malo. Pero a efectos prácticos de generar cierto enganche con el lector, lo que más se explota es la neurosis y hacia dónde se van los protagonistas con sus delirios. Una historia impactante de los primeros números es Summer Job, donde Eric, un adolescente nihilista se la pasa cagando a sus compañeros y jefes de laburo. Su única meta en la vida es lanzar un fanzine punk y lo logra a costa de su trabajito en una imprenta. Un pendejo sin escrúpulos y que no le importan las consecuencias de sus acciones fallutas, es así cómo pueden definirse a varios de los personajes presentados en esta antología.

61SVDi7-FaLTambién está la contracara más “obvia”, la que más se ha explotado en la historieta indie, que son los personajes más introvertidos y existencialistas, pero que igual no dejan de ser unos neuróticos. “Alter Ego” es la historia que ocupa el nº5 de Optic Nerve, en la que un novelista que tuvo bastante suerte para hacer un único libro y nada más, busca inspiración en sus recuerdos de la adolescencia, mientras se reconecta con una chica del secundario que le gustaba. Absorbido por una historia que no llegó a ser, se termina enganchando con la hermana menor. La temática de las relaciones turbias también está en “Summer Blonde” (Optic Nerve nº7), donde somos testigos de un menage-a-trois involuntario entre Vanessa y su novio, su amante y un vecino voyeur tan desequilibrado como el resto.

¿Qué pasa en los números que no mencioné, los Optic Nerve del 9 al 11?. Tomine larga todo y arma una historia larga llamada Shortcomings, una obra maestra que condensa todas las obsesiones del artista en 100 perfectas páginas. Ben Tanaka es un cinéfilo algo frustrado que administra un pequeño cine y que mantiene una relación bastante tirada de los pelos con su pareja, Miko Hayashi. Una pareja absolutamente disfuncional que vive en California, donde esta chica tiene que soportar lo infumablemente snob que es Ben, que todo el tiempo piensa que está para más pero que no hace nada al respecto para remediar su situación. Trata de ser condescendiente con Miko y con su mejor amiga, Alice, pero no puede soltar su genio. Las cosas se le complican cuando Miko le blanquea un viaje de trabajo a Nueva York por varios meses, algo que Tanaka lo interpreta como una posibilidad de abrir la pareja y por supuesto, le sale bastante mal.

20071114_090445_SHORTMINI.excerpt_p21Shortcomings es el resumen perfecto de todo el universo Optic Nerve, muestra cómo serían de perfectas esas historias si tuvieran la longitud de una típica novela gráfica, con mejor espacio para el desarrollo narrativo, donde se profundiza en los sentimientos y motivaciones. Pero así y todo, las historias cortas funcionan a la perfección porque Tomine deja en claro las pistas básicas para entender cómo funciona cada personaje y poder relacionarse correctamente con lo que le pasa, así sea un desagradable. Porque parte de la magia del autor es generar empatía con personajes que, en la vida real, elegimos tener lo más lejos posible.

Gráficamente, la perfección de Adrian lo es todo. Demasiado prolijo para ser un minimalista, demasiado despojado para ser un barroco, Tomine muestra un cuidado absoluto por los fondos y los ambientes (las cuatro historias de “Summer Blonde” transcurren en lugares reales que el dibujante se encargó de respetar hasta el más mínimo detalle), y logra con una cierta síntesis en los trazos, generar rostros realistas, diferentes entre sí y poco hegemónicos. Todo un logro que pocos artistas consiguen (otro ejemplo es Jaime Hernandez, el ídolo de Adrian).

Probablemente conseguir los back issues a esta altura del partido sea una misión imposible, pero Drawn & Quarterly se encargó de recopilar todo en cinco cómodos libros: 32 Stories (que recopila los mini-comics), Sleepwalk (del 1 al 4), Summer Blonde (del 5 al 8), Shortcomings (del 9 al 11) y Killing and Dying (del 12 al 14). Además, La Cúpula y Sapristi se encargaron de editar en España los últimos cuatro tomos (Killing and Dying se rebautizó como «Intrusos», porque la traducción de “killing and dying” arruinaba un juego de palabras).

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2 comentarios

  • Diría Gerardo «Muy buen material». Ni recordaba (o no sabía, por caso es lo mismo) que «Sleepwalk» y «Shortcomings» habían salido en una antología de Tomine. Es el tipo de comics ideal para presentarle a alguien interesadx en el medio, que no curta la onda superheróica. La historia corta «Rehenes» merece una mención aparte. Pensar que en algún momento los libritos de «Sonámbulo» de «La Cúpula» te los tiraban por la cabeza.

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    NN

    12/09/2022 - 19:53

    • Sonámbulo y Rubia de verano los tengo de La Cúpula justamente por saldeado. Y si, probablemente sea una opción más que viable para el que no está cerca ni en pedo de este lenguaje.
      Ah y si, si me ponía a nombrar una por una las historias que se podrían rescatar, no terminaba más 😛 (las de Killing and dying son espectaculares, la del escultor de árboles es un delirio).

      Comentarios

      Gonzalo Ruiz

      12/09/2022 - 21:32