Matt Howarth experimentó con la ciencia-ficción en una breve antología de mediados de los ´80.

Particle Dreams

27/04/2022

| Por Gonzalo Ruiz

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61JUtSWw5wL._SX258_BO1,204,203,200_Hasta ahora venimos con dos vertientes antológicas: por un lado están aquellos que, como Robert Crumb y su discípulo Peter Bagge, eligen contar historias de corte costumbrista, capaz con ribetes de delirio o exageración pero con una base es más mundana; y por el otro lado están Jim Woodring y Daniel Clowes, adalides del surrealismo. Un buen número de antologías que se vendrán, adelanto, estarán agrupadas en algunas de estas dos variables, pero como bien dice la frase, la excepción hace la regla. La breve antología de hoy trae consigo una tercera posición: la ciencia-ficción. No lo parece tanto o más bien no figura de una manera tan presente como otras influencias, pero la Heavy Metal le rompió la cabeza a muchos fanzineros gringos que pocos años después harían sus primeras armas con estas antologías que vengo reseñando. El ejemplo más claro (Y el que más rápido pasó al olvido) es el de los primeros números de Love and Rockets, donde los Bros Hernández metieron varias historias cortas de corte sci-fi (y de hecho, el primer libro de Locas es más heavymetalero que la obra cumbre del costumbrismo punk que recordamos, ese lastre se lo sacaría tiempo después). Que después se hayan decantado en hacer lo que más recordamos, es otra cosa, pero esta forma adulta de retratar la ciencia-ficción es parte de la génesis de nuevos autores en los ´80 y en Estados Unidos. Ahora, el que sí sostiene esa bandera y no la bajó nunca es Matt Howarth.

572843Son pocos los datos que se saben de Howarth, pero alcanza con saber que es un gran fanático de Ballard, Dick, Steve Ditko, Moebius, y además es un profuso conocedor del rock progresivo. A su larga carrera de historietista alternativo se le suma como trabajo paralelo la labor periodística musical; de hecho para la Heavy Metal hizo reseñas en formato de historieta. Pero vamos a lo que nos importa del maestro: pura militancia fanzinera desde finales de los ´70 con colaboraciones para Rip Off, Vortex, la Heavy Metal ya mencionada (donde también hacía comics, y por un tiempo fue hogar de Those annoying Post Bros, una de las recordadas series del artista; la otra es Savage Henry, 100% melómana).

 

Con esto en mente y un poco con el diario del lunes de 1986, resulta rarísimo que Fantagraphics se interesara lo suficiente en Howarth como para ofrecerle una antología, incluso si queremos pensar que la editorial de Gary Groth y amigos pretendía tener una suerte de “canon” historietístico a nivel narrativo y gráfico. Lo de Matt es raro hasta en su dibujo, desprolijo por momentos y pulido en otros (los menos quizás, pero esto es más subjetivo), limitado en el uso de expresiones faciales pero con interesantes usos del claroscuro (toda la revista es en glorioso blanco y negro), a veces escaso en fondos y otras con un nivel alto de detalle y diseño de naves y bichos originales. Pero así fue, y Particle Dreams salió seis veces entre el ´86 y el ´87. A razón de tres historias cortas por número, el dibujante metió la ciencia-ficción en la editorial alternativa más importante de los últimos 40 años.

RCO025_1578022438Gran parte del contenido de Particle Dreams son historias cortas autoconclusivas. Aún así, hay lugar para continuar/rescatar a un personaje recurrente como Keif Llama, una intrépida aventurera espacial que Matt utilizaría varias veces por fuera de la antología (hasta tendría su propia miniserie en Fantagraphics un año después de finalizada PD). También, entre los números dos y tres serializa una “novela gráfica”, This fear of gods, un homenaje/parodia al Dune de Frank Herbert (dicho sea de paso, dos notas al pie: 1. la primera historia corta del primer número involucra gusanos gigantes y 2. Howarth metió ilustraciones en el incunable Dune Encyclopedia), o para ser un poco más justos, son las ganas que tiene el dibujante de crear su propio universo cósmico/místico/guerrillero condensado en pocas páginas, pero con ganas de generarle un lore propio, pese al acotado espacio. Los números cuatro y cinco incluyen una única historia larga cada uno: Aground in shadow (otra más con gusanos) y Fayth, respectivamente.

 

RCO011_1578022571El sexto y último número presenta varias historias cortas, algunas con guiones a cargo de Hugh Barton, Patricia Jeres y D.M. Kister… pero las dos más memorables de la revista publicada en noviembre del ´87 son Patience y Folding Logic, historietas pensadas para ser leídas como si fueran una cinta de Möbius. Si leyeron Promethea y ese número del Silver Surfer de Slott y Allred saben qué es, pero Howarth no solo lo hizo primero, sino que además dejó unos instructivos claros para que el lector desmonte las hojas que contienen estas historias (que por supuesto estaban ubicadas a mitad de camino, para que sean las primeras hojas en sacar cuando desmontás los ganchos), las corte, las pegue y… listo, pueda leer dos tiras, literal, protagonizadas por Keif. No es que sean realmente de lo mejor, aunque el contenido del guion juega justamente con la idea del tiempo (una historia está protagonizada por dos astronautas que se encuentran en una cápsula donde el tiempo es estático) pero bien vale la mención por lo jugado del experimento.

 

RCO003_1578022363Cuando uno ve publicaciones de corta duración, se tiende a pensar que dicho final es abrupto a causa de una cancelación por, generalmente, malas ventas. Sin embargo y como deja claro en la editorial de la sexta revista, la idea de Particle Dreams era de terminar ahí mismo. Howarth la consideró su campo de juegos para sus “escenarios del espacio profundo”, un salpicado de ideas que no habían sido pensadas para ser publicadas. El artista se divirtió con el experimento, pero le puso un cierre para seguir con la serie propia de su personaje predilecto, que hasta el día de hoy continúa publicándose ya de manera autogestionada por el propio Howarth. De hecho, durante la pandemia liberó varios recopilatorios de forma digital y gratuita.

Por supuesto que próximamente (tal vez menos pronto de lo habitual) vamos a hablar de antologías con más glorias del slice of life o delirios artísticos, pero nunca está de más meter un “recreo” que va más allá de lo que uno espera cuando se habla de ciertas editoriales. Y por supuesto que esta no es la única excepción, ya veremos qué más hay.

 

 

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Un comentario

  • Excelente rescate! Matt Howarth es un autor interesantísimo, recuerdo haber disfrutado su miniserie Star Crossed para el sello Helix.

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    Cuestionador

    17/05/2022 - 16:02