Hayao Miyazaki es un apasionado de la aviación, de la cultura del mediterráneo y del Bugs Bunny de Chuck Jones. El título de “el Walt Disney japonés” no es del todo acertado, pero sirve como reflejo del grado de influencia que tiene la obra de este genio que ha sabido imponer su estilo y mantener una envidiable libertad creativa en el más difícil de los mercados de animación del mundo.
Miyazaki nació en Tokio el 5 de Enero de 1941, y aquellos familiarizados con el tema recurrente de la aviación en sus películas no se sorprenderán al saber que su familia manufacturaba material para la fabricación de aviones. Niño de la Segunda Guerra Mundial, sus primeros años de infancia fueron turbulentos. Cuando se acercaba el fin de la guerra, la familia Miyazaki fue evacuada a un lugar más seguro, y Hayao todavía era un refugiado cuando comenzó la escuela primaria. En 1947 su madre cayó enferma de tuberculosis vertebral, y pasó varios años en el hospital confinada a una cama antes de que se le permitiera regresar a casa. Recién se recuperó por completo ocho años después, y el trauma de haber pasado tanto tiempo separado de su madre fue revivido después en su película Mi vecino Totoro. Durante todo ese tiempo encontró refugio en la lectura de comics y pronto comenzó a dibujar; ya en sus años de secundaria, comenzó también su amor por la animación, una industria que por aquellos años recién comenzaba a florecer en Japón. Al terminar la secundaria siguió la carrera de Ciencias Políticas y Económicas, culminando sus estudios en 1963.
Miyazaki inició su aventura en la animación en los estudios Toei en 1963, donde rápidamente se destacó no sólo por sus habilidades artísticas, sino por la cantidad inagotable de ideas aportadas. En 1968 se involucró en un proyecto alterno dentro de la compañía y, bajo la dirección de Isao Takahata, fue uno de los animadores clave en Horus, el príncipe del sol, que marcaría el comienzo de la colaboración entre estos dos visionarios. En 1971 ambos abandonaron Toei y fueron codirectores en varios episodios de la primera temporada de Lupin III .En 1973 llegaron a Nippon Animation, donde Miyazaki se involucró en el grandioso proyecto Obras Maestras Mundiales, en el cual se adaptarían a la televisión grandes obras de la literatura infantil. En el marco de ese proyecto, la dupla compartiría créditos en producciones inolvidables como Heidi, la niña de los Alpes (1974) y Marco (1976).
En 1978 llegaría la ópera prima de Miyazaki en la televisión, Conan, el niño del futuro, una fantástica historia donde se narran las aventuras de Conan y Lana en el marco de un mundo destruido por la guerra y sumergido casi completamente bajo las aguas. Un año más tarde, Miyazaki dirige Lupin III: El Castillo de Cagliostro, su primer gran éxito en la pantalla grande que, además de estar maravillosamente animada, es una película tremendamente divertida y con un sentido del espectáculo y la aventura admirable.
Tras este proyecto, en 1982 Miyazaki comenzó a dibujar el manga más famoso de su carrera, una historia que transcurría 1000 años después de la tercera guerra mundial, en un desolado futuro en donde una doncella guerrera, astuta y valiente se atrevía a tratar de cambiar el nefasto destino de su mundo. Publicada por Tokuma Shoten, pronto esta empresa decidió ayudar a Miyazaki a financiar el proyecto de llevarla al cine, y fue así como en 1984 se estrenaba Nausicaa del Valle del Viento. El éxito de la película llevó a la fundación de Ghibli; y el resto, como dicen, es historia. Cabe destacar que, además de Nausicaa, Miyazaki también ha dibujado otros mangas, entre ellos, El gato con botas, Gente del desierto, El viaje de Shuna, y La era de los botes flotantes, que sirvió como base para la película Porco Rosso.
Para Miyazaki, uno de los aspectos más importantes de un proyecto es un trabajo exhaustivo en el aspecto narrativo, sin apoyarse exclusivamente en la lógica. El director explicaba en una entrevista que trata de explorar a fondo en su propio subconsciente hasta que ideas y visiones diversas son liberadas, y que es entonces cuando comienza a crear sus películas. Sin embargo, también admite que los impulsos artísticos deben ser controlados también, de modo que la fantasía nunca entre en el terreno de lo absurdo. Sus obras se caracterizan por la recurrencia de temáticas como el respeto a la naturaleza (que puede ser amigable o peligrosa dependiendo del trato que reciba), el pacifismo, el feminismo, la ausencia de villanos, la aviación y la transición de la niñez.
La película más reciente de Miyazaki, Kaze Tachinu, está basada en un manga de su autoría, que a su vez está basado en una novela de Tatsuo Hori. Es la primera película del director en cinco años, luego de la encantadora Ponyo en el Acantilado (2008), y el estreno en Japón está previsto para el mes de julio de 2013.


