Me encantan los comics de los X-Men, pero a principios de los '90 el boom que tuvieron (con cosas como el hecho de que X-Men nº1 vendiera ocho millones de copias) hizo que para competir con Marvel, las otras compañías -principalmente DC- vertieran su dinero en otro tipo de comics.

POWERS – ¿Quien mató al comic de superhéroes? (PARTE I)

31/01/2011

| Por MaGnUs

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Los superhéroes invaden el mundo… real?

En los últimos años, finales de la década del ’90 y en los primeros años del milenio presente, ha habido una marcada tendencia a ambientar comics básicamente
de superhéroes (pero también con otros tipos de elementos sobrenaturales, como la magia) en mundos lo más parecidos posibles al real. No me refiero a comics
policiales o de situaciones cotidianas, de los que hay muchos, sino a la integración de ambientaciones realistas en comics netamente fantásticos, como decíamos,
de superhéroes o magia. Tampoco hablo sobre comics europeos o underground, sino más bien a los comics de venta masiva americana, los llamados comics mainstream.

Esta tendencia es quizás, el esperado eco de una serie de comics similares que se publicaron a mediados y fines de la década del ’80, como Watchmen, Dark Knight
Returns, Question, Hellblazer (si, aunque tenga mucha magia, es quizá uno de los referentes de esta movida ochentera que se mantuvo y mantiene hasta el día de hoy)
y varios más. La mayoría eran de la DC Comics, y anticipaban lo que luego se convertiría en su línea de comics Vertigo. Lamentablemente, esta ola de comics maduros,
siempre hablando de los mainstream, y con la excepción de nobles baluartes tales como Hellblazer, fue detenida por una especie de represa, que en particular tenía
marcada una enorme letra X.

Me encantan los comics de los X-Men, pero a principios de los ’90 el boom que tuvieron (con cosas como el hecho de que X-Men nº1 vendiera ocho millones de copias) hizo
que para competir con Marvel, las otras compañías -principalmente DC- vertieran su dinero en otro tipo de comics. Para ser justo, la «ola realista» de los ’80 también
encontró su fin en los ’90 por culpa de su propio peso. Escribir comics «maduros» convertía a sus autores, como Alan Moore y Frank Miller, en grandes éxitos de critica,
y les daba premios Eisners y otros galardones, por lo que otros autores se dieron cuenta de eso, e intentaron imitarlos.


Su imitación fue pobre, y durante el comienzo de los ’90, en paralelo con el boom X, la temática madura fue confundida con hacer que los héroes fueran más violentos y
oscuros de lo normal, para dar paso a lo que luego se denomino como «grim & gritty», algo así como «amargo y pesado». Pocos comics de la época escaparon a estas dos
tendencias, la grim & gritty y el boom X, y algunos llegaron incluso a combinar las dos, como X-Force, donde Cable organizaba a los ex Nuevos Mutantes en una fuerza
paramilitar proactiva, y todos usaban ropa de combate y chumbos grandotes, en vez de trajes brillantes de superhéroes.

Sólo ejemplos aislados escaparían de estas tendencias, que por suerte, lo que nos dieron fue una parodia excelente: Lobo, y el afianzamiento definitivo de los comics de
autor con el surgimiento de Image. Pero este no es exactamente el tema que nos ocupa hoy, sino que vamos a hablar de los comics mainstream con ambientación realistas que
hay hoy día. Antes que nada, es justo aclarar que los otros comics mainstreams, sin convertirse del todo a esta tendencia, han intentado (con éxito en muchos casos) absorber
algunos de sus elementos, para no quedarse atrás.

Todo este preámbulo, aunque largo, sirve para resaltar las bondades de estos comics, con ejemplos tales como Rising Stars, The Authority, y el que nos ocupa hoy en particular,
Powers. Rising Stars explora el impacto que tendría el que un grupo de niños, y luego adultos, recibiera superpoderes en un mundo donde no existían antes tales cosas. The Authority
explora lo que sucedería si un poderoso grupo de héroes en vez de sólo detener supervillanos, tomara en sus manos el destino del mundo, y se dedicara a destronar tiranos, a acabar
con los gobiernos injustos, etc.

El primero, Rising Stars, en mi opinión peca de épico, de demasiado superheroico… está muy bien hecho, pero sigue estando extremadamente apegado a las convenciones del género
superheroico. The Authority, por su parte, se despega de muchas de las convenciones del mismo género, pero se despega tanto, que pasa en muchas instancias a ser una simple parodia
ácida, con elementos puntuales de crítica sociopolítica. Es decir, cuando no es gracioso y guarango, es pesado y panfletista.


Poderes superiores

Por su parte, Powers encuentra un punto intermedio entre todo esto, y llega a ser más realista que cualquiera de los dos otros ejemplos, Rising Stars y The Authority. Los protagonistas
son, básicamente, dos personas normales, que ven todo desde un punto de vista, bueno, de persona normal. Los diálogos son diálogos normales como los que puede tener uno con sus compañeros
de trabajo. No es que de repente reciben poderes y entonces tienen que lidiar con eso, no es que ya tenían los poderes y deciden usarlos para realmente cambiar el mundo… no, son personas
normales, que hacen su trabajo.

Lo interesante es que su trabajo resulta ser el de detectives de policía, de la división especial de homicidios conocida como Powers, o Poderes en español. Poderes es como se llama en este
mundo a las personas (o seres) con superpoderes, metiendo en la misma bolsa a mutantes, gente con armaduras hipertecnologicas, alienígenas, avatares de dioses, gente que recibió sus poderes
en un accidente de laboratorio, etc. Es decir, lo que en otros universos de comics se suele englobar bajo el nombre de metahumanos.

Ya desde ese concepto básico se puede notar la cotidianeidad del comic, cuando en vez de buscar un término tan altisonante como «metahumanos», usan el simple y directo «poderes». Volvamos a
la trama del comic en sí: Powers gira en torno al trabajo de dos detectives, Christian Walker y Deena Pilgrim, que forman parte de la sección Poderes de la división de Homicidios de la policía
de la ciudad. La sección Poderes investiga homicidios en los que hayan estado involucrados Poderes, ya sea como autores o como víctimas. La premisa de la colección es simple; esta no es una serie
de superhéroes, sino que es una serie policial, en donde, como elementos de fondo, existen los seres con superpoderes, héroes y villanos.


La serie tiene un tono y ritmo similar a programas de televisión como La Ley y el Orden, o CSI, pero con elementos que constantemente te recuerdan que existen los superhéroes. A lo largo de los
primeros números se le dan al lector datos que le permiten formarse una idea de cómo está compuesto este mundo: en la comisaría pasan dos policías uniformados que llevan esposado a un gorila gigante
con un cañón láser en la cabeza; las salas de interrogatorio tienen unos dispositivos llamados «drainers» (algo así como «secadores») que desactivan los poderes de los Poderes que están detenidos; en
medio de una escena en la calle, de fondo puede verse pasar a un tipo de capa volando y nadie le presta la menor atención, etc.

Pero además de todos estos pequeños detalles, a medida que transcurren los números de la serie, se te muestra cómo son tratados los Poderes en este mundo. Por un lado, está la actitud gubernamental, que
al menos en los Estados Unidos (donde está claro que sucede la serie, aunque nunca dicen cual ciudad es… se sabe que no es New York, y tiene un aire a Chicago o Detroit) es de control, obligando a los
Poderes a registrarse, como si de armas se trataran, para tener permiso a ejercer como superhéroes (o no, el sólo hecho de tener poderes y no registrarlos, aunque no se los use, es un crimen).

Por otro lado está la actitud del público en general, que al igual que en Rising Stars es lo que naturalmente sucedería: los idolatran. Si en el mundo real cantamos loas a tipos que lo único que hacen es
cantar lindo o patear bien una pelotita, imaginen qué fanatismo puede generar un tipo que mueve montañas o una mina que puede volar y es invulnerable.

Los Poderes que están del lado del bien hacen publicidades para perfumes y autos, hay revistas y programas de chismes dedicados a ellos, se celebran convenciones, se producen muñequitos, camisetas, y como
no, comics, entre una infinidad de productos. También, como se explora en una de las líneas argumentales del comic, los Poderes atraen admiradoras y admiradores que quieren más que un mero autógrafo o una
foto con ellos… es decir, groupies.


El mundo real también existe

Hagamos un alto para comentar a la pasada datos sobre la publicación de Powers. Está escrita por Brian Michael Bendis y dibujada por Michael Avon Oeming, quienes están registrados como sus creadores, aunque
como es usual, es probable que la idea original sea sólo de Bendis, con muchísimo feedback por parte de Oeming luego de que se unieran para el proyecto. El color, parte importantísima de muchos comics, y en
particular de este, está a cargo de Pat Garrahy (quien tambien se encarga del rotulado), hasta el nº11 de la primera serie. Luego, Peter Pantazis se ocupa del color por el resto de la primera serie, y la
mayoría de la segunda serie, mientras que el color del final de la segunda serie y de lo que va de la tercera es de Nick Filardi. Ken Bruzenak culminó el rotulado de la primera serie, e hizo parte del rotulado
de la segunda; y Chris Eliopoulos se ha encargado de esta tarea luego de Bruzenak.

La primera serie, que constó de 37 números (mas un anual y un numero 1/2 de Wizard), fue publicada por Image a partir de 2000, bajo el sello de MOB, línea que englobaba los comics de Bendis, Oeming y David Mack.
Luego del fin de la primera serie, que estaba anticipado, era la conclusión del primer volumen, Bendis y Oeming llevaron la serie a la nueva línea de Marvel para comics de autor, Icon (sin dejar el sello MOB),
que inició su publicación en Julio de 2004. Salvo por el logo de Icon en el lugar en el que ocupaba el de Image, la nueva serie es virtualmente, al menos tematica y tonalmente, indistinguible de su antecesora
salvo por ser la continuacion de la misma. Tras una publicación errática de 30 números (con muchas demoras), el segundo volumen culminó en Septiembre del 2008. Poco más de un año después, en noviembre de 2009,
el tercer (y actual volumen), y para variar, su publicación también ha sido erratica, con sólo seis números publicados en… muchos meses.

No sólo Poderes, sino también personas

Hablemos brevemente sobre los personajes principales y los secundarios de la serie.


Los protagonistas, como mencioné antes, son los detectives Christian Walker y Deena Pilgrim. Los nombres quizás hayan sido escogidos por su simbolismo, o quizás solo para hacer que aquellos que buscan simbolismos
se hagan la cabeza. Christian Walker significa «caminante cristiano», algo así como «cristiano errante», mientras que el apellido de su compañera, Pilgrim, literalmente significa «peregrino». Walker es un policía
estoico, una actitud necesaria para el tipo de trabajo que realiza como detective de homicidios. Lo ha visto todo, desde como el poder corrompe, hasta cuan volátil la etiqueta de «héroe» puede ser. Sus compañeros
policías lo admiran por su hábil trabajo detectivesco, pero le evitan por su carácter antisocial.

Christian no se lleva mal con la gente, directamente evita tratar con ella, y aunque su trabajo detectivesco es excelente y su actitud como policía es intachable, esconde grandes secretos bajo su estoica fachada.
Walker tiene un trato misteriosamente personal con varios Poderes, y se ve muy afectado por la muerte de Retro Girl, el primer caso que investiga en la serie. Poco a poco los misterios de este personaje, que quizás
puede considerarse el protagonista principal de la colección, van revelándose, en pequeñas dosis, como para mantenerte al borde del asiento.

Deena Pilgrim aparece en escena y encarna varios clichés del genero policial, empezando por el de ser la detective novata asignada al compañero veterano (Walker, que aunque no es exactamente viejo, tiene experiencia).
Después llena dos clichés de un sólo golpe (nunca mejor dicho que en su caso): es la policía dura y violenta, además de la mujer que le quiere probar a los tipos que es tan buena o mejor policía que ellos. Por otro lado,
Deena también es ejemplo de una generación joven de policías que no se deja intimidar por los Poderes, ni intenta entender las tonterías místicas o cósmicas que los mueven, sólo hace su trabajo.

Hay muchos otros personajes secundarios, como el capitan que está cargo de la división donde trabajan Deena y Christian, o Kutter, el arrogante y traicionero detective asignado a la misma división, pero las verdaderas
estrellas de fondo son los Poderes, por supuesto.


Todos estos personajes fueron creados expresamente para la serie, y participan estrictamente en roles secundarios, incluso cuando son antagonistas. Muchas veces hasta ya están muertos cuando comienza la historia. La
parte de Poderes de la serie se basa en los simples y archiconocidos elementos básicos del género, y no en continuidades y orígenes confusos y complejos. Claro, el que hayan sido creados expresamente para esta serie
no significa que no se rindan homenajes a íconos de los comics que los creadores han disfrutado como lectores. Así, Retro Girl es un homenaje a Supergirl de la Silver Age y los valores que representaba, Jackhammer es
un claro tributo a Iron Man, Supershock y Mr. Olympia reflejan diferentes aspectos de Superman, Diamond es una cruza entre Batman o la Sombra con Superman, y Johnny Royale es un Lex Luthor o Kingpin de cuarta línea.

De hecho, el Madman de Mike Allred (uno de los comics independientes más exitosos de los ’90) aparece en un cameo. Es divertidísimo ver dos páginas, en el primer o segundo número, donde Pilgrim y Walker interrogan,
primero a los héroes, y luego a los villanos, sobre el asesinato que investigan, y cada interrogatorio es simplemente la respuesta de cada personaje en un cuadrito, y uno puede jugar a adivinar a quién es un homenaje
cada uno, o de quién toma elementos cierto personaje. O derecho viejo, reírse de que Madman aparece sin ningún tipo de disfraz en uno de los cuadritos.

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