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NOTAS

Professor Xavier & the X-Men

En los ´90, Marvel decidió re-contar las historias clásicas de los primeros X-Men, en versiones supuestamente más atractivas para los lectores de ese entonces.
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Miércoles 17 de junio, 2026

Los años ’90 fueron la década de la mutantxploitation para Marvel. Mirabas en cualquier dirección y tenías una nueva serie, miniserie o especial protagonizado por los mutantes más famosos. Y, como era de esperar, tampoco escaparon a esta época las reediciones. Pero todavía se podía ir más allá, y en los ’90 surgió otra forma de explotar personajes: las remakes. Nuevas versiones de historias clásicas contadas como si fuera la primera vez. Incluso llegó a haber toda una línea dedicada a ello: Marvel Remix (que por suerte se limitó a sólo dos miniseries, Fantastic Four: Fireworks y Silver Surfer: Loftier Than Mortals). Más de uno recordará Spider-Man Chapter One, el intento de John Byrne de reescribir los primeros tiempos de Peter Parker. En el caso de los X-Men, este objetivo se llevó adelante con la serie Professor Xavier & the X-Men.

Durante 18 números aparecidos entre 1995 y 1997, nos fueron contadas nuevamente las primeras aventuras de la formación original del equipo de mutantes, con el Professor Xavier a la cabeza, Cyclops, Beast, Iceman, Angel y la recién llegada Jean Grey como Marvel Girl. La idea era simple: traer estos relatos fundacionales para un público que se había alimentado a partir de Sentinels, Eras de Apocalipsis, Bishop, X-Force y muchos bolsillos y explosiones. ¿Podía funcionar? Veremos.

La etapa inicial de los X-Men, el lapso 1963-1970, es un poco oscura. Uno delos trabajos menos esmerados de Stan Lee y Jack Kirby en la época, que ni siquiera levanta cuando estos dan paso a sus sucesores, más allá de algunos momentos particulares. Actualizar esas historias no iba a ser algo fácil. La tarea estuvo a cargo del desconocido Fred Schiller y de la un poco más conocida Jan Duursema. Los autores intentan darle un foco más personal a este recuento de las historias clásicas, con el recurso de que cada número sea narrado desde el punto de vista de un personaje determinado, aunque esto se pierde más de una vez a lo largo de la serie.

El dibujo posee una dinámica más propia de los ´90, lo cual implica sacrificar en el proceso la apariencia adolescente de los mutantes. Es difícil creer que Jean y Scott tienen menos de 18 años en estas viñetas. La estética general de la serie se alimenta mucho de lo que fue la serie animada de X-Men de 1992, sobre todo en su paleta de colores. Y para hacerlo más obvio, los números traen fichas de personaje para cerrar, igual que pasaba en la primera temporada de aquella serie. Es inevitable la comparación entre estas aventuras y las narradas en la década de 1960, algo que la propia Marvel alimentó al sacar casi en simultáneo (con apenas unos meses de ventaja) otra serie titulada X-Men: The Early Years, que no era más que reimpresiones de los números de Lee y Kirby pero con portadas modernas (y con dibujantes de la talla de Bill Sienkiewicz, Mike Parobeck, Adam Hughes, Carlos Pacheco, etc.)

La mayor parte de Professor X & the X-Men trata de moverse dentro de los márgenes de las historias originales, sin forzar ningún agregado ni ir más allá de lo ya contado. Pero cuando Fred Schiller le cede brevemente los guiones a Fabián Nicieza, este guionista aprovecha para agregar elementos. Así, nos cuenta el proceso jamás contado de formación de la Brotherhood of Evil Mutants de Magneto, nos muestra la conexión entre Moira MacTaggert y Charles Xavier, o las motivaciones personales de Jean Grey y el propio Magneto. Nicieza se vale muchas veces de rasgos y datos que conocemos de los personajes en sus por entonces más de 30 años de historia. Incluso agrega un número completo, que rompe la paridad del número a número con la serie original. El resultado con Nicieza se parece un poco más a lo que Kurt Busiek hace en Untold Tales of Spider-Man o John Byrne en X-Men: The Hidden Years, que al propio objetivo de esta serie. Lamentablemente Nicieza dura poco y rápidamente vuelve Fred Schiller, aunque luego será reemplazado por el mexicano Jorge González (autor con pasado en Valiant que no debemos confundir con su homónimo argentino).

Duursema no fue la única dibujante de la colección. Luego de su salida podemos ver un desfile extenso de historietistas: Steve Ellis, Duncan Rouleau, Eric Battle, Chris Batista y, el mejor de esta lista de desconocidos, Nick Gnazzo. El estilo más cartoonist de Gnazzo es el que termina por pegarle mejor a la serie, para alejarse de las copias sin alma del estilo de época que vemos en el resto.

Este número a número que rompe Nicieza lo termina de romper Jorge González cuando se saltea la historia de The X-Men nº 11 (el enfrentamiento con The Stranger) y salta directo al arco de Juggernaut. Tendremos una sucesión de historias desde Juggernaut a la aparición de los Sentinels (quizás las dos mejores historias de la etapa original) que llegan hasta la cancelación de la serie.

A lo largo de las historias veremos cómo los X-Men intentan comenzar a actuar como equipo, pero no tendremos grandes desarrollos de personalidades, más allá de algunos destellos de Cyclops como líder o la intromisión de Angel en la relación romántica que surgía de a poco entre Scott y Jean. Si no fuera por los poderes, diríamos que Beast y Iceman son casi intercambiables. En el lado de los villanos, la sensación de que Magneto es el gran antagonista de la serie está más logrado que en los originales de los ’60, sobre todo cuando se suma su Brotherhood con Toad, Mastermind y los gemelos Wanda y Pietro Maximoff. Quedarán afuera (dada la cancelación) las historias originales donde empiezan a meter mano Roy Thomas y Werner Roth, y no tendremos nuevas versiones del Mimic, otro regreso de Magneto, o coloridos adversarios como el Conde Nefaria, Locust o El Tigre.

¿Todo esto se encuentra en continuidad? Si vos querés sí, porque no hay contradicciones. Pero ningún autor posterior le dio mucha bola a estas páginas y la editorial las guardo en el cajón de los olvidos.Como curiosidad, esta serie tuvo dos ediciones distintas en EEUU: una para lo que llaman el “mercado directo” (comercios especializados, o comiquerías) y otra para los puestos de diarios (o newstands, como los llaman por allá). La segunda venía en formato flip book, con números de las series contemporáneas Over the Edge y Marvel Fanfare en el reverso.

¿Para quién es esta serie? El fanático de los mutantes seguramente ya leyó las versiones originales de estas historias y prácticamente no hay nada nuevo que le puedan aportar estas páginas (si quieren algo así, mejor visitar el mencionado Hidden Years o el más moderno X-Men First Class). Quizás aquellos que quieran conocer a estos personajes en sus primeras épocas pero que le cueste lidiar con la florida prosa de Stan Lee y la narrativa menos acelerada de los dibujantes de los ‘60 (entre ellos el propio Jack Kirby, pero en uno de sus aportes menos inspirados) podrán tener un pantallazo más sencillo para conocer estos comienzos primigenios mutantes. Otro experimento de los ’90 que no tuvo mucha cola.