Hora de visitar uno de los clásicos con los que Moto Hagio revolucionó al shojo en la década del ´70.

¿Quién es el undécimo pasajero?

29/03/2023

| Por Sebastián Aguilera

1 comentarios

El mundo que creó Moto Hagio dentro del manga es fascinante. Se ganó su lugar en el olimpo del Noveno Arte gracias a mangas diferentes, arriesgados, que rompen los lugares comunes del shōjo y siguen impactando hasta hoy. En el mercado hispanohablante aún queda pendiente mucho de su bibliografía, pero podemos disfrutar de obras clave como El Clan de los Poe, o esa puerta de entrada a sus viñetas: ¿Quién es el undécimo pasajero? -Jūichinin Iru!-


Grupo del 24

Para entender la importancia de la obra de Moto Hagio, hay que mencionar al grupo del ´24. En el ´70, un grupo de artistas nacidas alrededor de 1949 (Año 24 de la era Shōwa) llenas de ideas y necesidades expresivas, revolucionaron el manga al introducir nuevas temáticas al shōjo manga, como ciencia ficción, política, sexualidad y elementos históricos. Para muchos estudiosos, las obras que surgieron en este período representan la edad de oro del shōjo.

Las historias de los shōjo durante los ´50 y ´60 eran principalmente simplistas. Estaban centradas en el romance, sin grandes pretensiones narrativas más allá del entretenimiento. Es por esto, que el mercado japonés, consciente del importante número de lectoras con el que contaba, terminó por dar oportunidad a artistas con nuevas ideas a través de concursos para encontrar nuevos talentos, como fue el caso de la editorial Kodansha. Es así como en los años ´70, las artistas del grupo del 24 encontraron en el shōjo (un género que hasta entonces era menor) posibilidades expresivas para ahondar en temáticas que habían sido ajenas a las viñetas japonesas: La sexualidad desde una mirada femenina, evolución moral y psicológica, intrigas políticas y una influencia importante de la literatura europea sin perder en ningún momento el elemento romántico que caracterizaba al género. Ahora no eran historias pasatistas de amor, sino mangas con complejidad narrativa y varios estratos de lectura.

Entre las autoras clave del grupo del 24 se encuentran la autora de “La Rosa de Versalles”, Riyoko Ikeda, Keiko Takemiya, conocida por “La Balada del Viento y los Árboles” y por supuesto, la genial Moto Hagio.

Shōjo manga no kami-sama

La diosa del shōjo es una de las artistas clave del manga. Nació en 1949, y fanática desde muy pequeña de mangakas clave como Osamu Tezuka y Shōtarō Ishinomori, volcó su pasión desde temprano copiando las ilustraciones de otro grande, Mitsuteru Yokoyama. También ávida lectora de autores clásicos de la ciencia ficción, como Isaac Asimov, Ray Bradbury y especialmente la genial Ursula K. Le Guin, supo utilizar sus lecturas para darle profundidad y complejidad a sus obras. Es así que logra romper las barreras del shōjo al introducir elementos de ciencia ficción, misterio e intriga política. Incluso llegan a haber debates filosóficos sobre el ser, el rol social del individuo e incluso miradas rupturistas sobre la sexualidad.

A pesar de que en sus obras quería retratar la belleza, sus problemas personales le sirvieron como inspiración para muchas historias. La tensión con su familia, que no aprobaba su trabajo como mangaka, repercute en obras como “El Clan de los Poe” y en muchas de sus obras cortas. Fue justamente esta búsqueda estética de lo bello lo que también generó uno de sus rasgos identitarios más fuertes: bishōnen, protagonistas masculinos andróginos y agraciados con los que rompía las limitaciones de los personajes femeninos dentro del shōjo, como Serge Battour de “La balada del viento y los árboles”. Ellos se convierten en el canalizador de pensamientos y conceptos con libertad.

En el 2012 fue galardonada con la medalla del Lazo Púrpura del emperador de Japón por su aporte a las artes. Un reconocimiento importante en su país.
 
Publicación

¿Quién es el undécimo pasajero? -Jūichinin Iru!- se publicó entre Septiembre y Octubre de 1975 en la revista  Bessatsu Shōjo Comic, conocida por obras clave del género como “Banana Fish” de Akimi Yoshida. Fue recopilado en bunkoban por primera vez en 1976. La segunda parte, “Al horizonte del este, eternamente el oeste”  -Zoku Jūichinin Iru! Higashi no Chihei, Nishi no Towa- fue publicada originalmente en la revista Bessatsu Shōjo Comic entre 1976 y 1977. Fue recopilado en bunkoban por primera vez en 1977.

Tomodomo hizo un trabajo ejemplar con la edición en español, que también cuenta con la continuación “Al horizonte del este, eternamente el oeste” y “Space Street” que consiste en historias cortas y cómicas de los protagonistas. 

Once a la deriva

Corren tiempos de paz. La Tierra ha logrado expandir sus fronteras e hizo contacto con otros planetas. Las luchas han quedado atrás y hay un solo objetivo en común: El desarrollo. La meca de esto es la Universidad Galáctica a la que solamente entran las mentes más privilegiadas del cosmos. El ingreso es una experiencia que puede costar la vida: Sobrevivir en una nave a la deriva. Para esto, se separan a grupos de diez personas que han superado las etapas anteriores en distintas naves. Hay un problema, en la de nuestros protagonistas hay once…. ¿Quién es el undécimo pasajero?

La intriga de quién es el undécimo pasajero le sirve para presentar a los personajes e ir perfilando la psicología de cada uno sin perder la tensión narrativa. Al ser once personajes, presentarlos uno por uno es algo que puede caer en el bodrio total. Sin embargo, desde ese primer momento deja en claro que es una maestra en el manejo de las interacciones personales donde no faltan los cruces y las discusiones que van a ir en crescendo a medida en que avanza la obra. Este eje narrativo cambia hacia una incipiente relación entre Tada y Frol, su secreto y, finalmente, centrarse en la supervivencia ante una catástrofe inminente. Los personajes centrales evolucionan, crecen y logran desarrollar un carisma enorme. Llega un momento en el que todas las líneas narrativas confluyen de manera magistral. Lo hace con tanta elegancia que no causa ningún ruido en la lectura y la obra se vuelve adictiva.

No todo es genial. Hay demasiados chistes malos, sobre todo en la primera mitad. Son tontos e irrelevantes. Es entendible que sean un descanso cómico para esos momentos de mucha tensión, y una herramienta muy usada en la época, pero llega un momento en el que llegan incluso a hartar.

En 1975, esta obra ganó el premio Shogakukan en la categoría combinada de shōjo y shōnen, lo que demostró la capacidad de romper barreras de la autora.

Evitar la guerra

En la segunda parte, “Al horizonte del este, eternamente el oeste” la supervivencia espacial deja lugar a una intriga política donde las traiciones están al orden del día. Tada y Frol reciben una invitación del Rey de Maya, para que visiten su planeta en la época de eclipses. El encuentro de amigos se vuelve rápidamente una lucha por la supervivencia en medio de conspiraciones y una guerra inminente que deben evitar a toda costa. El manejo de las intrigas y las tensiones que van en crescendo están mucho mejor logrados que en la primera parte.  

Hay un crecimiento en Hagio en lo gráfico, ya que podemos ver un mucho mejor trabajo de plumín, fondos detallados y personajes más expresivos. También hay una mejora en la narrativa, por lo compleja que se vuelve la trama.
Los chistes tontos también están presentes, pero son mínimos.

Adaptaciones


En 1977, se emitió una adaptación con actores reales en la cadena NKH. Fue un producto televisivo de la época en la que el presupuesto limitado acentuaba los decorados artesanales, el vestuario risible, escenas que recordaban más al teatro que a la televisión. Aun así, esta adaptación se convirtió en un film de culto en Japón.

En la segunda mitad de los ´80, más específicamente en 1986 le tocó el turno a la animación. La película fue dirigida por Tetsu Dezaki, conocido por “Grey” y Tsuneo Tominaga famoso por “Urusei Yatsura”. En sus 91 minutos logran captar la esencia del manga y a su vez, darle un toque ochentoso, donde la música tiene un rol importante. Muy recomendada como complemento a la lectura. También fue adaptada en audiodrama y varias obras de teatro.

Un gran clásico

Hay mangas de lectura obligatoria, tanto por su importancia histórica como por su calidad. ¿Quién es el onceavo pasajero? entra en esa lista, incluso cuando se le nota el paso del tiempo.

Una respuesta a «¿Quién es el undécimo pasajero?»

  1. Nahuel2017

    Muy buena nota Sebastián, esta bueno saber que hay obras de este tipo en el shojo y que no todo son el tipo de cosas que uno piensa cuando le mencionan esa demográfia

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