Llegamos al último tramo de la serie original de Master of Kung Fu. Pero hay más.

Shang-Chi (parte 6)

20/03/2023

| Por Andrés Accorsi

1 comentarios

El nº95 de Master of Kung Fu ofrece una novedad interesante: asqueados por la corrupción y la inoperancia que corroe al MI-6, Shang-Chi y sus amigos espías se mudan al castillo que Sir Denis Nayland Smith tiene en Escocia y empiezan a operar de modo autogestivo, en la empresa Freelance Restorations, una agencia de seguridad privada que pondrá sus recios aventureros al servicio de quien lo pueda pagar. El nº97 es un unitario glorioso, con Mike Zeck y Gene Day en un nivel increíble y Doug Moench muy inspirado, con unos bloques de texto muy profusos, que reflexionan en términos filosóficos acerca de todo lo que vivió Shang-Chi desde su primera aparición hasta acá. Si elegís leer un sólo número de la Era Zeck, que sea este. El nº100 ofrece un episodio doble, con una buena aventura autoconclusiva, en la que Zeck dibuja apenas una parte, mientras que el resto lo dibuja Gene Day. Queda claro que el canadiense está más que preparado para hacerse cargo de la faz visual de la serie, lo cual va a suceder en el nº102 (Julio de 1981). El 101 es el último número que dibuja Zeck (brillante por donde se lo mire), y Moench anuncia que volverá a reunirse con el dibujante para una nueva historia de Shang-Chi que se publicará en la revista (que todavía no existía) Marvel Fanfare. Esto, por supuesto, nunca sucedió. A Zeck le fue muy bien con otros proyectos (Captain America, Punisher, Secret Wars) y nunca volvió a visitar a nuestro chino favorito. Alguna vez declaró «Nunca me dieron guiones tan largos ni tan detallados como los que me daba Moench».

LA ÚLTIMA ETAPA

El nº102 de MOKF es otro unitario exquisito, el primero de una larga seguidilla de números que serán dibujados por Gene Day. Este número incluye además unos espléndidos pin-ups de Mike Zeck, en los que aparecen todos los personajes (buenos y malos) a los que habíamos visto en los años anteriores. Day sabe que tiene que llenar unos zapatos inmensos y desde su primer episodio empieza a jugar cartas fuertes en un rubro en el que Zeck se había apartado mucho de la senda trazada por Paul Gulacy: los trucos narrativos y de puesta en página. El canadiense abraza la experimentación con mucha más convicción que sus antecesores, y las páginas de MOKF se convierten en un espectáculo único, de incesante riesgo e innovación. Verdaderas cátedras de narración secuencial en las que Day (a cargo de lápices y tintas) despliega un talento asombroso y una pasión por la innovación muy infrecuente en las editoriales del mainstream. Acá vemos secuencias y diseños de página de las que veinte años más tarde vamos a encontrar, por ejemplo, en la Promethea de Alan Moore y J.H. Williams III. Y grandes peleas, grandes diálogos, el incesante desarrollo de los personajes y sus vínculos… una verdadera maravilla al nivel de todas esas grandes series mensuales que Marvel publicaba a principios de los ´80, en su segunda Era de Oro.

Denny O´Neil, viejo amigo de Moench, ocupa brevemente el cargo de coordinador entre los nºs 105 y 108 y regresará en el 121 tras un interregno de un año en el que ese puesto estará ocupado por Ralph Macchio. Es un año repleto de aventuras trepidantes, extremas, con un par de episodios en los que no dibuja Day… pero cuando dibuja pone todo y mucho más. Se destaca claramente el lírico y climático (y violentísimo) nº114 y al mes siguiente empieza la última saga contra Fu Manchu, que desemboca en un nº118 que tiene el doble de las páginas habituales y donde otra vez Moench y Day corren los límites de lo que se podía hacer en un comic de Marvel. Los nºs 119 y 120 son episodios autoconclusivos… y acá pasa lo impensado, lo imposible: el 23 de Septiembre de 1982, poco después de cumplir 31 años y horas después de terminar de dibujar el nº120, Howard Eugene Day sufre un paro cardíaco y muere. Se dice que trabajaba demasiado y que fumaba muchísimo. Lo cierto es que la tragedia impactó de lleno en la revista de Shang-Chi.

O sea que lo primero que tiene que hacer O´Neil cuando vuelve a coordinar MOKF es encontrarle un nuevo dibujante a Moench. Y el elegido es William Johnson, a quien entintará otro pibe surgido de la inferiores de Marvel: Mike Mignola. La dupla no va a descollar, pero tampoco a pasar vergüenza. El problema es que su primer número (el 122) es también el último de Moench, quien tira la toalla, harto de una larga guerra fría que libraba contra Jim Shooter, el jefe de coordinadores, quien presionaba para que el guionista hiciera en la serie una cirugía mayor sin anestesia. Shooter quería que Moench matara a todo el elenco protagónico de la serie y que reemplazara a Shang-Chi por un nuevo Master of Kung-Fu, pensado para revelarse más tarde como villano. El guionista, apretado contra la espada y la pared, renunció a Marvel y se fue a DC, tras prometer que, mientras Shooter estuviera ahí, no volvería jamás a la editorial donde se había consagrado.

Quedan por delante apenas tres números más, ya con muy escaso atractivo, escritos por Alan Zelenetz. El nº125 (con fecha de tapa Junio de 1983) es el último de Master of Kung-Fu. Y los autores le dan un final feliz: no más batallas, no más duelos, no más ordalías para este muchacho que se va a vivir la apacible vida de un pescador, lejos de las intrigas y las aventuras explosivas.

Para muchos, fue apenas un epílogo, una coda: la saga de Shang-Chi se había terminado con la muerte de Gene Day y la partida de Doug Moench.

Una respuesta a «Shang-Chi (parte 6)»

  1. Nahuel2017

    Que idea de mierda la de Shooter y que tipico de el querer imponersela a un tipo mucho más talentoso que el, un experto en molestar a los grosos el tipo. Todavía me acuerdo y me río de lo que contó Fede de que Byrne agarro a un personaje de los de el fallido nuevo universo Marvel de lo 80, que supuestamente era como una proyección de Shooter, y le destruyó la vida totalmente, que catartico que debe ser.

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