En 2008, Emile Bravo tuvo la posibilidad de jugar un rato con el universo de Spirou y lo revolucionó por completo.

Spirou de Emile Bravo (parte 1)

01/06/2022

| Por Gregorio Guerrero

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a04bbfc604394e769a31b46ce9545dbfDe Rob-Vel a Émile Bravo

El comic franco-belga clásico posee tres grandes tótems que sentaron las bases para una escuela de historieta enorme: el Tintín de Hergé, el Astérix de Goscinny y Uderzo y Spirou.

A diferencia de sus pares, Spirou es una serie que en pocos años abandonó la mano de su creador (Rob-Vel) para pasar a las de su sucesor, Jijé. Pero recién con la llegada de André Franquin (el tercero en la fila) alcanzó el éxito desmesurado y se dio inicio del mito.

Todo esto nos marca la pauta de que, si bien cuando decimos Spirou podemos pensar en Franquin, la realidad es que este personaje y sus aventuras no están estrictamente asociadas a un solo autor como si le sucede a otras creaciones de la misma época. Es así como durante toda la segunda mitad del Siglo XX veremos pasar este personaje de mano en mano hasta llegar a los fatídicos años de Tome y Janry, autores que se encargaron de darle un golpe de madurez a estas historias y modificaron el rumbo del personaje, para apuntarlo a un público más cercano al adulto. Pero a los europeos no les gustan los cambios, y los autores volaron demasiado cerca del sol: las ventas no acompañaron y la serie se canceló. Luego de un parate de unos seis años, Spirou volvería a sus andanzas con aventuras suavizadas, sin tanto conflicto personal, y apuntando nuevamente a los jóvenes y niños. Todo era bronca y dolor.

Diario de un ingenuo_Page_2Pero por suerte las cosas cambiaron rápido. En el año 2006, Dupuis (la editorial que posee los derechos de Spirou actualmente) lanza la colección “Una aventura de Spirou y Fantasio por…”, donde se le dio libertad creativa a los autores para realizar historias por fuera del canon, atemporales, sin consecuencias directas sobre la continuidad del personaje. La idea triunfa comercialmente, y para la cuarta entrega contratan a Émile Bravo quien ya la venía rompiendo con sus publicaciones en la editorial Dargaud.

Así, en 2008 llega a las librerías Diario de un ingenuo, y sin darse cuenta, Bravo da inicio en esas páginas a una epopeya de 14 años de duración que marcará a fuego la historia de Spirou, y que podemos incluso animarnos a decir, que ya es el origen oficial del personaje.

De Émile Bravo a Rob-Vel

Émile Bravo parte de una premisa muy básica: volver a los orígenes. Pero lo que todo lector de Spirou se pregunta es, ¿Qué origen?. Las historias de Rob-Vel no son las más brillantes, y André Franquin creó un universo alrededor de un personaje establecido. Entonces Bravo decide trabajar en ese espacio vacío y rellenar todo lo que sucede entre la primera aparición del personaje y el inicio de Franquin como autor -lo cual coincide aproximadamente con el fin de la Segunda Guerra Mundial-. Es hora de explicar quién es Spirou, por qué tiene un traje de recepcionista de hotel, y de dónde conoce a Fantasio. Son muchos los interrogantes que nunca fueron esclarecidos, sin ir más lejos, ¿Por qué Spirou es un héroe? ¿Qué lo empuja a ser un buen tipo?

95968-planche-bd-le-spirou-d-emile-bravo-le-journal-d-un-ingenuEs así que Diario de un ingenuo se remonta al año 1938 en Bruselas, momento y lugar de la creación del personaje. Alemania está al borde de la guerra con Polonia, Europa es un caos total, y los países como Francia y Bélgica creen que nada va a pasar. En ese entorno poco prometedor, conocemos a Spirou (o Jean Baptiste, depende quién se refiera a él), un huérfano que trabaja como botones en el hotel de lujo Moustique, y tiene una ardilla de mascota. Gran parte de la trama se desarrolla dentro de este establecimiento, lugar donde se hospedan los personajes más variopintos.

1335450_spiroubravo-ingenuHasta acá, la historia no pasaría a ser más que una simple aventura, un álbum intrascendente de Tintin. Pero lo que Bravo quiere mostrar, es que Spirou es humano, es un niño, y es un ingenuo. Que la historia mundial lo va a interpelar, lo va a definir. Spirou es real. Página a página nuestro botones se enfrenta a preguntas de la época donde las respuestas son poco claras, y los demás personajes del álbum marcarán el camino a transitar. Diplomáticos polacos y alemanes, turistas franceses (de origen judío) y una mucama nacida en Alemania pero de familia polaca llenarán la cabeza de nuestro protagonista de dilemas sociales para que él saque sus propias conclusiones, y para que vea que el mundo es un lugar poco amigable. Los años de ser un niño han quedado atrás.

Sobre el final de esta primera historia, las cosas están claras: Alemania y Rusia forman una alianza para repartirse Polonia; la estabilidad mundial lograda luego de la Gran Guerra está al borde del colapso, y el libre pensamiento en Europa central no existe más. Spirou sigue sin entender qué es lo que está sucediendo, pero es consciente de que no puede ignorar más la situación. Y así, con más dudas que certezas, Bravo cierra este fantástico libro autoconclusivo.

La hora de la Guerra
O al menos eso creímos por diez años, ya que en 2018, cuando se cumplen los 10 años de su primera incursión en este mundo, Emile Bravo viuelve a la carga con Spirou: la esperanza pese a todo – Malos comienzos en los nuevos tiempos, la primera parte de una colección de cuatro libros donde Spirou transita la totalidad de la Segunda Guerra Mundial.

Spirou-Lespoir-malgré-tout-tome-2-Emile-Bravo-guerre-résistance-bruxelles-histoire-couverture-journal-spirouEste primer álbum abarca la primer mitad del año 1940, y toca temas como la rendición de Bélgica y Holanda; las milicias pro-Alemania (VNV o Unión Nacional Flamenca), el colaboracionismo con los medios nacionalsocialistas (puntualmente el diario Le Soir, piña directa a Hergé), y la discriminación y violencia contra judíos y comunistas.

Envuelto en todo esto veremos pasar a Fantasio de periodista a soldado conscripto, para volver a periodista, mientras que Spirou será testigo de bombardeos, asesinatos, la segregación de judíos, y olas de migrantes que buscan refugio en una Francia que se los niega. En momentos de penuria, la hermandad entre los países europeos desaparece, y la injusta realidad abofetea en la cara a nuestro protagonista. Entre tanto, Spirou transita el paso hacia la adultez también desde un punto de vista amor-afectivo, viéndose en una encrucijada moral que solo crecerá con el tiempo.

Todas estas tragedias están ligeramente edulcoradas por el arte de Bravo y su hermosa narrativa. El autor bien maneja los tiempos y sus dibujos se adecuan perfectamente al clima que quiere transmitir. Es así como podemos estallarnos de risa ante algún intercambio entre Spirou y Fantasio, tanto como amargarnos estrepitosamente con la marcha de las tropas nazis en Bruselas.

El álbum finaliza con Fantasio emigrando a Berlín y Spirou totalmente atónito ante la desfachatez de su compañero de viajar a la boca del lobo. Por suerte, la espera no sería muy larga, ya que en el 2019 llegaba a todos los negocios el segundo libro de esta tetralogía, de la cual hablaremos en la próxima entrega.

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