Empezaron casi como una broma sin importancia, pero, mas allá de su obvia similitud con la Justice League, pudieron adquirir una idiosincrasia y personalidad propia, a tal punto de que influyeron a sus homónimos. Hoy termina este viaje por mundos alternativos y marvelianos.

Squadron Supreme – Parte 3

23/12/2010

| Por Staff de Comiqueando

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EL NUEVO ORDEN MUNDIAL

Lógicamente, la gran maxiserie del ’86 tendrá secuela: Death of a Universe, una novela gráfica editada en 1989 a cargo de Gruenwald y Paul Ryan
(entintado por Al Williamson!). Empieza y termina con el Scarlet Centurion (posible encarnación de Kang) sentado en su trono, desmotivado y aburrido
de ser el monarca absoluto del futuro. Sólo hay una cosa que no pudo conquistar: la Tierra del Squadron. Pero el velo del tiempo se rompió, y el
Centurion ve una amenaza en el espacio… una mano blanca que amenaza consumir ese universo.

Mientras tanto, en el pasado, el Squadron desmantela el Proyecto Utopía hasta que Hyperion es avisado de la amenaza por el Profesor Iman (Dr. Fate)
Y como nadie sabe qué carajo hacer… le pedimos ayuda a Master Menace. De hecho, Burbank viaja con el Centurion al futuro y aunque envejece 15 años,
construye una máquina para acabar con la entidad.

En el espacio (mientras el resto están asegurados en una nave), Spectrum, Hyperion, Whizzer y Lark activan las trampas dimensionales que matarán a la
entidad, y… no pasa nada. El universo está condenado. La entidad en cuestión era un científico, Thomas Lightner, que mediante un experimento fue convertido
en un agujero negro humano con la sola función de consumir universo tras otro. Además de las muertes de Inercia, Red Stone y el Profesor Iman, el Centurion
trae a Over-Mind para que detenga la amenaza, pero también muere. Inmediatamente, Arcana Jones (que había ido al espacio con su bebé, disfrazada de Moonglow)
le suplica que se lleve a su hijo, pero no accede. La tensión sube a full y… una página en blanco. El fin del mundo.


Pero… ¿sabes que no? Está todo intacto, excepto que Arcana no tiene a su bebé en brazos. Resulta que el pibe había sido elegido por el Profesor Iman como
nuevo hechicero supremo, y usó sus poderes para intercambiar roles con Lightner. Así, Benjamín se convierte en la entidad y Thomas en el nuevo Hechicero Supremo.
El universo está a salvo… pero Arcana perdió a su hijo. Y el Centurion, sin saberlo, salvó al Squadron. La última viñeta, con él resignado en su trono, hace
inevitable citar la última frase del comic «La sabiduría es la verdadera riqueza y poder del universo que un rey puede llevarse a la tumba». Magistral.

Tras esta joya, estos personajes volverían en Quasar (en el medio de una compleja saga con Over-Mind, el Stranger y la plaga Anti-Watcher). No voy a entrar en
detalles, pero cabe destacar dos consecuencias: el Squadron termina anclado en la Tierra-Marvel (donde son alojados en el Proyecto Pegasus) sin posibilidad alguna
de volver a su mundo… ah, Hyperion recupera su vista gracias al eternal Makkari.

Luego del cierre de Quasar en 1994 (y de la muerte de Gruenwald en 1996), el Squadron vuelve a aparecer en 1998, en los n°s 5 y 6 de Avengers (etapa de Busiek y
Pérez) y el especial Avengers/ Squadron Supreme. Como es costumbre, el Squadron es manipulado (en este caso por Corruptor e Imus Champion) y se muestra la relación
de mierda que tienen con los Avengers… pero en el especial (dibujado por Carlos Pacheco) hacen las paces y (tecnología de Champion mediante) el Squadron vuelve a
su mundo (a excepción de Lamprey que se queda en Tierra-Marvel).

Y como broche de oro a este regreso, sale el especial Squadron Supreme: New World Order, a cargo Len Kaminsky y Anthony Williams. Continuación directa del anterior, vemos
cómo el Squadron regresa a su mundo, que ahora es un estado totalitario, con fuerzas policiales como los Blue Hawks. La resistencia está encabezada por Neal, el «robin» de
Nighthawk, aparece Lightner (ahora como una especie de Phantom Stranger), el skrull Skymax (Martian Manhunter) y Amphibian, pero por sobre todo vuelven los planteos…¿es
ético que tras el Proyecto Utopía, el Squadron luche contra este nuevo orden fascista, que fue elegido mediante el voto popular? ¿No volverían a intervenir (sin ningún
derecho) la voluntad de la Humanidad? Se supone que esto era un prólogo a una nueva serie regular, pero nunca pasó nada. Tendría que pasar un tiempo para que el Squadron
volviese a tener el lugar que corresponde…

PODER SUPREMO

Estamos en 2003, plena era Quesada en Marvel, y J. Michael Straczynsky (de ahora en más, Strac) la rompía en Amazing Spider-Man. No contento con eso, quería redondear una
premisa que tenía preparada desde que empezó con Rising Stars… ¿cómo reaccionaría un planeta frente al surgimiento de seres superhumanos? ¿qué consecuencias traería? El
Squadron era ideal para aplicar estas ideas, así que en octubre de ese año sale Supreme Power, a cargo de Strac en guión y Gary Frank en dibujos.

Una nave alienígena impacta en un campo de los EEUU. Dicho suceso es observado por una pareja de granjeros, que se acercan a la nave y descubren un bebé intacto, por lo que
deciden adoptarlo. Hasta acá, es Superman. Pero ese mismo día, el ejército irrumpe en la casa de los granjeros y se lleva al niño. Dotado de una fortaleza física excepcional,
el niño será adoctrinado por el gobierno del entonces presidente Jimmy Carter. Nace el Proyecto Hyperion. Y al mismo tiempo, otros eventos se suceden: unos racistas asesinan
a una pareja negra y dejan huérfano a su hijo, Kyle Richmond. Una mujer da a luz una niña con aspecto de pez, por lo cual se suicida en el mar. En Atlanta, el afroamericano
Stanley Stewart corre como el trueno en su granja. Una antigua princesa «amazona» está por resucitar. Y la fuente de energía de la nave que trajo a Hyperion (un cristal que
responde a los pensamientos), es utilizada por el obstinado soldado Joe Ledger con éxito… pero apenas la coloca en su muñeca, el diamante se cristaliza en su mano derecha y
lo deja en coma profundo.

Mientras, Mark Milton (el bebé que llegó del espacio) es criado «en una burbuja», con padres falsos y (sobre todo) valores norteamericanos (más bien, valores militares) al mismo
tiempo que sus poderes van desarrollándose. El presidente Bush (padre) lo utiliza como arma secreta en la Guerra del Golfo, y posteriormente Clinton lo presenta al mundo (como
ciudadano americano) con el nombre de «Hyperion». Paralelamente, el gobierno prepara «la muerte de sus padres» para que se entregue totalmente a su país y se acerque más al futuro
que piden los cuadros militares: que Hyperion sea el arma definitiva. Pero mientras, Joe Ledger (también conocido como Dr. Spectrum) hace el trabajo sucio en Bolivia, Irán u otra
zona de conflicto para EEUU.

Pero Mark no tardará en cuestionar lo que le rodea, y (previa pelea con el gobierno) verá que (como ya lo hiciera Miracleman) está más allá de todo. Lo usaron, lo hicieron representar
al sistema. Pero no es el sistema. No puede ser pensado en términos humanos. Y un día… el mundo será suyo.

El resto de los personajes no se queda atrás: Nighthawk es la versión más psicópata de Batman hasta la fecha, Blur (Stanley Stewart) es tan copado como superficial, la escultural Power
Princess (Zarda) es una loca de mierda, el Dr. Spectrum es un esquizofrénico con ambiciones de poder, y Amphibian (Kingsley Rice, la mujer «anfibia») es tan adorable como amenazante. Y
tampoco hay que olvidar al villano principal: Michael Redstone, un ex-soldado (ahora asesino serial) que además tiene superpoderes.

Supreme Power dura 18 números y es una joya de este milenio: Strac arma la trama de forma pausada, cuestión de que cada personaje (los científicos, los militares… los presidentes!)
sea único. La intriga política, los medios de comunicación, el poder y sobre todo, una respuesta a la pregunta: ¿cómo serían los superhéroes si hubiesen aparecido hoy mismo? Gary Frank hace
un gran laburo en la faz gráfica, lejos su mejor trabajo hasta la fecha.


SUPREMAS SIN FRITAS

Tras el éxito de este primer volumen, aparecen miniseries a rolete: Hyperion (a cargo de Strac, Jurgens y Janson), Nighthawk (Daniel Way y Steve Dillon), Doctor Spectrum (Sara Barnes y Travel
Foreman). Ninguna está a la altura de la serie regular, pero la fundamental es Hyperion, porque es el puente entre el final del volumen 1 y el principio del volumen 2, Squadron Supreme. Además,
aparecen «nuevos» personajes: Raleigh Lund, alias Shape (un obeso invulnerable con el cerebro de un niño), Arcana Jones (una experta en física cuántica con el poder de alterar la realidad), Nuke
(un solitario reactor humano viviente) y Emil Burbank, el hombre más inteligente del planeta.

Si recordamos la versión Gruenwald, Burbank era el sosías de Luthor. Acá eso se respeta, hasta se le agrega un elemento presente en la versión de Byrne: mata a sus padres y hereda una cuantiosa
fortuna. También aparece una hermana (a quien Burbank viola y encierra en un manicomio) y varios asesinatos en su historial. Junto con el resto de los nuevos miembros, van a buscar a Hyperion, y
en el fragor de la batalla, una combinación de los poderes de Nuke, Hyperion y Arcana Jones altera el tejido de la realidad, por lo cual terminan en un universo paralelo.

Y agarrate, porque… ¡gobierna el Squadron! De hecho aparecen (un toque, pero todo bien) Lady Lark, un afroamericano Black Archer, Lamprey (en versión femenina), Haywire y Blue Hawk. Burbank y el
resto se encuentran con un moribundo Nighthawk, mientras que Hyperion confronta a su versión paralela… y es jodido, porque aparece una tecnología viviente (que vino con la nave en la que llegó a
la tierra) que es una onda B-Mod. Así, en ese mundo Hyperion lobotomizó a TODO el Squadron (salvo Blur, que está encerrado en una celda), y tomaron el control de la tierra. Resulta que al final todo
bien, salen de ese mundo paralelo, pero… Hyperion ya sabe que, llegado el momento, puede iniciar un nuevo orden mundial. Total… ¿quién lo puede parar?


Tras las minis, en mayo de 2006 aparece el volumen 2, Squadron Supreme. Ya no está en el sello MAX, por lo cual aflojan un cacho con algunas cosas, pero no por eso baja la calidad. Ahora el
presidente George Bush (hijo) lanza al Squadron como una fuerza contra los enemigos de su país. Así, además de supremo, el escuadrón ahora es más milico que la miércoles. Es destacable la presencia
de Edith Freiberg (también afroamericana!), cuya turbulento carácter le hace ganarse el mote de Inercia. El intervencionismo y los asesinatos llevados a cabo por el Squadron llaman la atención de
China, que contrata a Michael Redstone para detenerlos. En el n° 7 empieza el tole-tole y… se corta. Stratosky abandona la serie y todo queda en la nada.

Así que empieza otra debacle. En diciembre de 2006 aparece Ultimate Power, un crossover abyecto pergeñado por Strac y Jeph Loeb. No tendría muchas consecuencias importantes, salvo que Ultimate Nick
Fury termina en el mundo del Squadron Supreme y Zarda se une a los Ultimates. Luego aparece otra miniserie, «Hyperion vs. Nighthawk» (a cargo de Marc Guggenheim y Paul Gulacy) que involucra a estos
dos personajes en el conflicto de Darfur, en África. La verdad no aporta demasiado y Gulacy está a media máquina, mal.

Pero en septiembre de 2008 aparece una nueva serie del Squadron Supreme, fuera del sello MAX y de Marvel Knights. La verdad, prometía… Howard Chaykin al guión era algo para tener confianza, aunque
Marco Turini sea un desastre. Pero no dio buenos resultados. La historia se ubica 5 años después de Ultimate Power, con Arcana, Burbank y Fury como agentes del gobierno y los otros miembros del Squadron
inactivos o desaparecidos (excepto Nighthawk). Mientras aparecen nuevos superhéroes, como el Biogeneral o los tripulantes del Icarus One, una suerte de Fantastic Four, entre otros sosías del Captain
America, Spidergirl…

La cosa parece repuntar en el n°6, con la aparición de Hyperion y otros miembros del Squadron, además de nuevos dibujantes (Marco Chechetto, Neil Edwards y Kevin Sharpe) bastante mejores que Turini. Pero
no, la cosa va para atrás y cuando llega el duodécimo y último episodio (en el que la espora, el «metagen» que creó a todos los superhéroes, se agota y todos vuelven a la normalidad) te querés pegar un
corchazo por lo choto que es.

Ya llegará el momento en que, una vez más, el Squadron Supreme haga honor a su nombre y su trayectoria.

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