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NOTAS

Takehiko Inoue (parte 4)

Cuarta y última parte de la nota que repasa toda la trayectoria de este legendario mangaka.
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Lunes 06 de julio, 2026

El estilo artístico

En sus comienzos, Takehiko Inoue era un dibujante de manga correcto tanto en la anatomía como en las perspectivas, que conseguía transmitir de forma eficiente la narrativa, aunque las páginas carecían de volúmenes definidos, lo que generaba una liviandad visual y una bidimensionalidad aplastante. Las proporciones estaban un poco exageradas en aras de la espectacularidad deportiva (como un Yoichi Takahashi más pudoroso) y amarreteaba bastante con las expresiones, fondos, texturas y tramas.

Hacia el final de “Slam Dunk” ya comienza a observarse las características de su estilo más maduro, con fondos más elaborados, perspectivas más jugadas, musculaturas super correctas y definidas con proporciones realistas, tramas y texturas más generosas y expresiones mucho más fuertes y comunicativas.

Finalmente será en “Vagabond” donde su habilidad gráfica alcanzará su punto más alto y experimental. Todos esos elementos que ya mencionamos que aparecían en los últimos números de “Slam Dunk” aquí terminan de eclosionar y fortalecerse, a la vez que se combinan con nuevas técnicas y materiales que complejizan y enriquecen el aspecto visual. El pincel y la tinta tradicional son las herramientas principales del autor, lo que le da toda una serie de posibilidades expresivas más virulentas (especialmente en rostros y manos), acordes a las escenas dibujadas, además de incorporar aspectos vinculados a la cultura artística japonesa a una obra de neto corte histórico. Los fondos cobran también un protagonismo que hasta entonces no habían tenido en la carrera de Inoue; por lo que nos encontramos varias veces ante escenas donde la inmensidad del paisaje predominan ampliamente sobre las figuras (muy al estilo del romanticismo alemán del Siglo XIX). Esto le sirve para ilustrar esos temas que recorren la obra como la fragilidad de la vida humana,y  sumado a un uso infartante de texturas, da como resultado páginas de una elaboración apabullante.   

En el aspecto de guionista, Inoue parece tener una predilección por las historias de crecimiento y superación humana a través de una búsqueda interior a fuerza de reflexión y varios sopapos. Estas tramas tienen como protagonistas a personajes que son una especie de fuerza bruta que se llevan todo por delante y deben aprender a controlarse, mejorar y progresar con mucho esfuerzo y dedicación como son los casos de Hanamichi y Takezo. Estos perfiles se balancean con sus opuestos, los rivales que se caracterizan por tener un don natural para aquella disciplina sobre la cual se construye la trama, ya sea el baloncesto o el arte del combate con espadas, lo que se refleja en Rukawa y Sasaki Kojiro.

Las pausas eternas

Como ya mencionamos, tanto “Real” como “Vagabond” se encuentran en una pausa prolongada. El primer parate importante fue con el manga sobre Musashi, entre Mayo de 2010 (tomo 33) y Octubre de 2012 (tomo 34). Este tema sale siempre en las entrevistas que realiza Inoue y sus bien sus respuestas suelen ser referidas al agotamiento físico y mental que le causó el nivel de dedicación puesto en la obra, con algunas noches de solo una o dos horas de sueño, al punto de no poder acercarse al tablero. Desde entonces y hasta 2015 sus entregas han sido bastante irregulares, entre semestrales y anuales.

Inoe comenta que, a diferencia de “Slam Dunk”, donde su intención principal era representar partidos de basket emocionantes y llenos de acción con escaso espacio para el desarrollo de personajes entre partido y partido, en “Vagabond” el desafío es mucho mayor y esto se debe varias aristas. Algunas vinculadas al proceso creativo, como ser la labor meticulosa de estudio y búsqueda de referencias para la representación histórica precisa, la cantidad de personajes con sus propias tramas que hacen al camino que recorre el protagonista, el desafío de equilibrar la adaptación de la novela de la cual se inspira de forma fiel pero a la vez incorporar interpretaciones propias, la complejidad de narrar textual y gráficamente la historia de un personaje culturalmente icónico, y los amplios y complejos preceptos del budismo del cual se nutre. El autor siente la necesidad obsesiva de que los dibujos transmitan al lector los sentimientos y sensaciones que él mismo siente al acercarse al material, a lo que hay que sumarle razones de índole más personal, como sentirse exhausto y la necesidad de disfrutar de su familia y tiempo de ocio. También alude que -de momento- solo quiere dibujar cuando hacerlo le cause verdadero placer, ahora que tiene la espalda editorial (y económica) para manejar sus propios tiempos.

Si bien el autor ha declarado en reiteradas oportunidades su deseo y compromiso con finalizar sus obras, se ha encargado de ir corriendo el arco (o el aro en su caso) hacia adelante. Tras la primera pausa importante decía que la iba a terminar en uno o dos años más, luego “en algún momento próximo cuando retome el deseo de dibujar” o “cuando sus hijos sean más grandes”, etc.

Inoue en Occidente

Gracias a la popularidad de “Slam Dunk” alrededor del globo y la excelente recepción de “Vagabond” y “Real, Takehiko Inoue ha visto publicadas en occidente estas obras. En inglés, es la editorial Viz Media que tiene en su catálogo las tres obras antes mencionadas. Tanto “Slam Dunk” como “Real” han sido editadas en tomos idénticos a los japoneses, mientras que “Vagabond” sale en formato “3 en 1”, unos libros más grandes con más de 700 páginas por volumen.

En idioma español la oferta es un poco más amplia, ya que Editorial Ivrea también tiene publicada estas tres series, con el aditivo que “Slam Dunk” tiene una versión clásica de 31 tomos, una versión kazenban de 20 tomos, formato de tamaño mayor, tapas nuevas y páginas internas a color, y por último la versión deluxe de mayor tamaño que la tradicional, mas capítulos por libro y unas sobrecubiertas con unos dibujos nuevos maravillosos. En México, la editorial Panini publicó “Slam Dunk” y “Vagabond”.

¿Cómo sigue?

En 2022, con el estreno de la nueva película de “Slam Dunk” en Japón y su éxito en taquilla y crítica, se produjo una renovación por el fanatismo de la historia de Hanamichi y sus compañeros de equipo, y por consecuencia, nuevas reediciones para capitalizar el interés de los nuevos fanáticos. El mismo Inoue mencionó en entrevistas, ante la pregunta de una eventual secuela de su popular serie, que le gustaría recontar la historia, o narrar una nueva, desde la óptica de otros personajes, principalmente la de Ryota Miyagi, personaje que el propio autor señala como predilecto y siente que no ha tenido la oportunidad de desarrollarlo tanto como hubiese querido.

Sin lugar a dudas “The First Slam Dunk” es un excelente punto de partida para aquellas personas que se volvieron hinchas del Shohoku y ahora quieran explorar en el material original, e indagar sobre las otras obras de Inoue para entender así el enorme reconocimiento que este autor ha cosechado en un corto plazo y dejarse atrapar visualmente por uno de los dibujantes más talentosos del manga de los últimos 30 años que ojalá se vuelva a enamorar pronto de la profesión.