¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

NOTAS

Teen Titans (parte 11)

Llegamos al final de lo más parecido a una "etapa clásica" que tiene esta serie. Pero la saga continúa.
|
Miércoles 09 de marzo, 2022

 

Llegamos al final de la era Haney, y podríamos decir al cierre de la etapa clásica de la serie. Si bien nos queda explorar en próximas entregas el breve relanzamiento de la colección, sin dudas con el número 43 se cierra una etapa en la historia de los Titans.

Seguimos repasando la época donde las historias dejaban atrás el tinte superheroico para ir en una búsqueda más cercana al horror, en un esfuerzo de la editorial para que la serie no se fuera al descenso, cosa que claramente no se logró. Debo confesar que es la primera vez que leo estos capítulos, ya que por algún motivo que no termino de entender, no estaban en el segundo Showcase que sacó DC en  2007, muy probablemente calculando que la posibilidad de publicar un tercer volumen que incluyera este material, más lo posterior (la etapa previa al relanzamiento de Wolfman y Perez), cosa que jamás sucedió. La verdad sea dicha, no me perdí de mucho.

El nº 37 enfrenta a nuestros héroes con los jinetes del Apocalipsis, y prácticamente nada de lo que sucede tiene sentido. Mr. Jupiter manda a los Titans a rescatar a un joven periodista que quedó en el medio de una guerra civil en un país de Medio Oriente. Acá viene la primera verduleada de Haney quien -por medio de recuerdos- injerta a este pibe retroactivamente en la continuidad, estableciendo que estuvo ahí para ayudar a los Titans en mas de una oportunidad… que jamás vimos. Y si tenemos en cuenta el poquísimo desarrollo de personajes secundarios de estos años y el desenlace fatal del personaje, la decisión parece tener algo de sentido, aunque no deja de ser molesto que de pronto un gran amigo de los personajes esté en peligro pero para los lectores sea la primera vez que lo oímos nombrar.

Esto no sería nada si no fuera que -como ya dije- la historia cobra un giro sobrenatural y el principal escollo que se enfrentan nuestros héroes son los jinetes del Apocalipsis que se les aparecen en distintos momentos de la misión y les arruinan los planes. Y ahí reside el gran problema de toda esta etapa: la acumulación de sucesos sobrenaturales. Lo que en los episodios anteriores parecía raro, pero en cierto punto refrescante, por acumulación empieza a cansar. Posta: los Titans, un grupo de superhéroes que venia enfrentando villanos de poca monta y problemas de adolescentes rebeldes, de pronto son los Ghostbusters. El chiste se agota muy rápido, y en estos capítulos se siente más como una carga que otra cosa.

El 38 debe ser el menos malo de la tanda, y así y todo el concepto es bastante estúpido. Un tipo les regala unos globos a Mal, Robin y Wonder Girl, y por algún motivo al cruzar una puerta sufren una suerte de alucinación que los hace enfrentar a su peor miedo. Lo raro es que, a pesar del tono muy “Twilight Zone” de toda la historia, al final todo tiene una explicación, ya que se trató de un viaje inducido por Jupiter, por medio de un gas alucinógeno e hipnosis, lo cual lo vuelve un tanto creepy. En este número vuelven los back-ups originales y continúan las aventuras del pasado de Lilith, y la búsqueda de su madre biológica, la cual cree encontrar en una mentalista de circo en este episodio, pero al final es todo una farsa.

En el nº 39, Bob Haney se acuerda que había creado a Gnarrk y centra la historia en su adaptación al mundo moderno y su decisión de abandonar por completo su salvajismo, al punto de no querer utilizar su fuerza sobrehumana. Lo ridículo es el resto de la historia que involucra a unos ladrones de bancos vestidos como cowboys, y una tribu perdida de indios, que vive en el interior de una montaña, sin contacto con la sociedad desde hace siglos. Son estos personajes los que, al tratar de matar a Lilith, despiertan la parte salvaje de Gnarrk y le hacen entender que la inteligencia y la fuerza bruta pueden coexistir en una misma persona.

Mas o menos en este punto, los Titans vuelven a visitar a Batman en la Brave and The Bold nº102, siempre bajo el control de Haney pero dibujados por dos monstruos como son Jim Aparo, y Neal Adams, que dibujan medio episodio cada uno. Acá el terror es dejado lado por una historia de corte mucho más urbano: quieren demoler un barrio y un grupo de jóvenes se opone, entonces Batman le pide ayuda a los Titans para tener mejor llegada con los pibes y no solo consiguen impedir la demolición, sino que ayudan a restaurar el lugar.

No los quiero aburrir con un repaso exhaustivo de los últimos cuatro números, pero la tónica de la serie sigue siendo más o menos la misma: los Titans enfrentan a fantasmas y engendros varios, y lo sobrenatural parece perseguirlos en cualquier lugar del mundo que visiten. De esta manera, en el nº40 regresa Aqualad para ser controlado por la hija de un viejo brujo que asola el Lago Ness, cada 100 años. Mal es perseguido por el espíritu de un esclavista que lo confunde con el padre de la “tía” de Júpiter, en el nº41. Donna, por su parte, quiere ayudar a un guerrero transformado en escarabajo a recuperar su cuerpo en el nº 42, pero descubre que es todo una mentira y en realidad tal guerrero no existe y es un escarabajo gigante que quiere comerse a sus compañeros.

Y en el último capítulo (de Febrero de 1973), el equipo logra destruir una maldición que asolaba una vieja mansión, con un final un tanto violento donde un abuelo debe dispararle a su nieto, al descubrir que en realidad murió siendo un bebe y fue reemplazado por un changeling que es el causante de todos los problemas. Un final un tanto turbio e inesperado para la serie, ya que ni en la sección de correo o ningún lugar de la revista hacen mención a que se trate del último número. Esto que nos hace sospechar que, en un momento en que las ventas no acompañaban y los títulos caían como moscas, la serie fue parte de la volteada sin previo aviso.

Tiempo después, en el anual de Secret Origins, Marv Wolfman usaría como excusa para la disolución temporal del grupo el final de esta historia donde el viejo, al haber matado a su único heredero, les deja la casa a los Titans. Pero ya nos meteremos en este tema, cuando nos toque hablar de dicho número. Porque en lo que respecta a Bob Haney, Nick Cardy y compañía, después de este número se fueron a hacerse cargo de World´s Finest (desde el nº 215), donde arranca la bizarra saga de los Super Hijos.

No quiero cerrar esta etapa sin mencionar los back-ups de Lilith, y cómo los mismos van perdiendo fuerza conforme nos vamos dando cuenta que la idea es que jamás encuentre a sus padres, y que cada entrega se trata apenas de un encuentro fortuito que le genera falsas expectativas, para cerrar con ella aceptando que eso fue hace bastante tiempo y hoy considera a los Titans su única familia. Casualmente estas viñetas son las ultimas del nº 43, y son un cierre mucho más lógico y copado para la etapa que el de la historia principal. Esto me lleva a preguntarme si los autores estaban sobre aviso de que podía ser el último número, o si fue tan solo la casualidad que el cierre de la búsqueda de Lilith cayera justo en ese momento y no quedara colgado, sin resolverse.