Los Teen Titans debutan en el nº1 de su propia serie... que arranca en un nivel por lo menos discutible...

Teen Titans (parte 2)

19/05/2021

| Por Fede Velasco

2 comentarios

Teen_Titans_v.1_1Ni bien arranca 1966, los Titans debutan en su propia revista. Y este primer episodio, es “raro” por definirlo de alguna manera, ya que muchos de los elementos que venían siendo una constante en sus apariciones anteriores acá brillan por su ausencia.

La acción arranca en Washington cuando un funcionario del gobierno le pide a nuestros héroes que se unan al Cuerpo de Paz, porque un grupo de asistencia que trabaja en algún lugar de Sudamérica cerca de los Andes, pidió su ayuda. De esta manera, las primeras páginas del comic parecen un gran panfleto de los Peace Corps, en las que los Titans asisten incluso a la capacitación de miembros, para finalmente viajar a Xochatan y desbaratar los planes del villano de turno.

Acá no tenemos adolescentes en problemas, la acción no transcurre en un pequeño pueblo suburbano norteamericano y nunca se termina de entender por qué carajo piden la ayuda de los TT, si el ataque se produce recién cuando ellos llegan a Xochatan. Y todo esto es lo que llama la atención, porque convengamos que hasta acá (y va seguir pasando) los guiones de Bob Haney no son ninguna maravilla. Si bien hay que ponerlos en el contexto de una época en general bastante mediocre para DC, se veía una idea clara: adolescentes enfrentados a los adultos por diferencias culturales que era aprovechadas por algún villano medio pelo, y los Titans que venían a sacar las papas del fuego. En este nº1 no pasa nada de todo esto, y la historia es muy poco inspirada, incluso para los estándares del guionista. Toda la explicación está resuelta en una viñeta, sin demasiado desarrollo de nada de lo que pasa y -como dije antes- como una excusa para mostrar las bondades del Cuerpo de Paz. Uno pensaría que, al tratarse del primer número de una revista, por más que viniera con el impulso de las apariciones anteriores del equipo, le pondrían un poquito más de esfuerzo, pero no. Hasta me animo a decir que es de los capítulos más chotos de todos en esta primera etapa.

RCO010_1583569637El segundo número tiene muchísimos más elementos para hacerlo un excelente primero que el anterior. De entrada vemos por primera vez el cuartel secreto de los Titans, una especie de cueva, muy similar a la de Batman, o a lo que fue el primer cuartel de la Justice League, donde nuestros jóvenes héroes se juntan a leer las cartas que les mandan chicos de todo el país para pedirles ayuda. ¿Cómo llegan las cartas a un lugar secreto? No tenemos idea y preferimos no preguntar. La cuestión es que esta movida es muy interesante, porque más allá de recurso que mueve a los Titans de un pueblo a otro, desde la página de correo se invita a los lectores a contarle sus propios problemas y los TT y quizás verlos publicados en un próximo número, una gran forma de mantener a los pequeños lectores enganchados con la revista.

Y este segundo número es realmente piola. Una chica llama a los Titans para pedirles ayuda, porque su novio es acusado injustamente de colaborar con un hombre prehistórico que salió de la nada y buscado por la policía que lo cree su cómplice. De esta manera nos enteramos de la historia de Garn “el adolescente con un millón de años” (tal como resalta el título del episodio) un joven cavernícola que en plena lucha contra Akkuru, el villano de la historia, fue sepultado por una avalancha y -al mejor estilo Captain America- estuvo congelado por muchísimo tiempo, hasta que fue encontrado por un granjero que lo adoptó como su hijo.

RCO035_1583569637Sorprende el terrible desarrollo del origen y la historia de Garn, quien parece diseñado para sumarse al equipo o por lo menos volver como personaje recurrente, cosa que nunca sucede, si bien el propio Haney va a crear a Gnarrk un personaje bastante similar en varios aspectos unos cinco años después. Pero ya hablaremos de él cuando llegue el momento. Obviamente nuestros héroes consiguen derrotar al villano y limpiar el nombre de Garn, que lo único que pide es poder vivir como un adolescente normal y todos felices.

Para el nº 3, vemos varios cambios radicales en la revista, producto del éxito tremendo que empieza a tener la serie de Batman de Adam West. La serie de TV debuta al mismo tiempo que la salida de este título y catapulta a la estratósfera la fama del encapotado y por transición de su compañerito, provocando una verdadera Batmania. El cambio más significativo es que Nick Cardy empieza a dibujar a Robin más parecido a Burt Ward y por lo tanto se ve obligado a darle un look un poco más adulto a todos sus compañeros, lo que hace que veamos por primera vez un notable paso del tiempo en los personajes. Si bien esto no está justificado desde el guion de ninguna manera, pasamos de unos chicos de 12 ó 13 años a unos que tienen alrededor de 16. Prueba de esto es que el número gira en torno a un tipo que fabrica autos modificados y muchos de los jóvenes que trabajan para él tienen edad como para poder manejar, pero a su vez abandonaron la secundaria, lo que los pone en esa franja etárea.

Nota TitansPero como decía, la Batmania había impactado de lleno, y las primeras páginas de la historia parecen la intro de un capítulo de la serie, ambientadas en Gotham y todo. La acción se ve interrumpida cuando el Joven Maravilla es llamado nuevamente a Washington junto con sus compañeros de equipo. En esta oportunidad, el Tío Sam necesita ayuda con los jóvenes que abandonan la escuela, y según parece, la capital de la deserción escolar es Harrison, un pueblo al que deberán viajar nuestros héroes. Ahí descubren que muchos jóvenes abandonan la escuela por problemas económicos familiares y trabajan en el taller de Ding Dong Daddy, quien obviamente es el villano de turno, el responsable del robo en Gotham de las primeras páginas y al que nuestros héroes van a poner tras las rejas. Nunca entendemos cómo esto resuelve el problema de la deserción escolar en el resto de Estados Unidos, pero no importa, porque los jóvenes de Harrison están todos muy contentos de volver a la escuela.

Lo que más me sorprende de estos episodios, es la intrascendencia de los personajes que aparecen. Es muy loco cómo nunca a nadie se le ocurrió revisitar alguno de estos conceptos y es algo que va a ser constante en toda esta primera etapa. Los villanos van y vienen para ser olvidados sin más, casi borrados de la historia. Es verdad que Ding Dong Daddy apareció en la serie animada y tuvo una pequeña participación en un capítulo de la miniserie Year One, pero eso es todo. Muy poco para ser toda la galería de villanos inicial de una serie.

RCO041_1583569637Y ni que hablar si lo comparamos con otras series, que en sus primeros episodios sentaron las bases de todo lo que vendría después. Se nota que la poca inspiración que le notamos a Haney en estos números no fue caldo de cultivo para ningún concepto interesante ni siquiera para los guionistas más corajudos. Una verdadera pena.

(Muy pronto, una nueva entrega)

 

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2 comentarios

  • Muy buena nota. Guiones de comics sin mas, para llegar a fin de mes en 1966 y en plena era Marvel ahi al lado explotando… y los jovenes titanes en historias como si fueran 10 años atras.
    Creo que el equipo sobrevivio al paso del tiempo o al menos a la llegada de wolfman, solo por que el concepto mismo de ayudantes agrupados y ser el unico equipo de jovenes superheroes (aunque estaba lla Legion).

    Comentarios

    Alien3000

    19/05/2021 - 23:46