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NOTAS

Teen Titans (parte 57)

En 1996, Marv Wolfman cierra su extensa y seminal etapa al frente de la serie y marca, sin ninguna duda, el fin de una era.
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Martes 24 de marzo, 2026

En reiteradas ocasiones Marv Wolfman admitió que debería haber abandonado el titulo tras Titans Hunt, pero el amor que le tenía a los personajes lo hizo permanecer en el mismo más de lo recomendable. Sin embargo, en Diciembre de 1995 dijo basta: aprovechó la reunión navideña en las oficinas de DC para encarar a Mike Carlin, que por aquel entonces era el editor en jefe, y le dijo que tenía las bolas llenas, que hacía años que los coordinadores dictaban el rumbo de la serie y que en esas condiciones ya no podía continuar, y que si lo dejaban le gustaría volver a agarrar Night Force, pero con otro coordinador. Para sorpresa del guionista, Carlin le dijo que no había drama, pero que aguantara un poquito más, que si él dejaba el título lo mejor era cerrarlo y que quería que se tomara el tiempo para hacerlo bien. Wolfman aceptó, con la única condición de que le cambiaran el coordinador y le dieran absoluta libertad en el arco final, con lo que Carlin estuvo de acuerdo.

La verdad de la milanesa, y volviendo un poco al origen del conflicto de Wolfman con sus coordinadores, es que, como ya dije,  el guionista, amaba a los personajes. Donna, Vic, Gar, Kory, Raven e incluso Dick, eran obra suya, o lo habían sido durante tanto tiempo que les tenía un cariño mas que significativo y tenía terror de lo que podía pasarles en manos de otra persona. Quizás un acto muy egoísta, pero totalmente comprensible, que lo llevó a sostenerse al timón de la serie durante años, pese a los cimbronazos de la misma. Si él se iba, esos personajes iban a quedar abandonados, y no podía permitirlo. Pero en algún momento, y casi sin que se diera cuenta, eso pasó de todas formas y se encontró que estaba escribiendo un equipo liderado por Roy (un personaje que siempre le pareció una cagada) y plagado de personajes nuevos, con los que no tenía ningún tipo de apego, lo que lo llevó a preguntarse por qué carajo seguía ahí. Y al darse cuenta que ya nada lo ataba sentimentalmente a la serie, tomó la decisión de abandonarla.

El nº126 está considerado parte del arco final (Meltdown) pero tiene todo el tufo a fill-in. Escrito por Dale Hrebik y con dibujos de Rick Mays, la historia se centra en unos días libres que se toma Roy para pasarlo con su hija y unos amigos, mientras que los Titans tienen una suerte de entrenamiento, en el que se enfrentan los unos a los otros, y nos damos cuenta de que Miri está perdiendo control de sus poderes, ya que se transforma en otras personas de manera involuntaria. También se empieza a cocinar una especie de relación romántica entre Rose Wilson e Impulse, que no va a llegar a absolutamente ningún lado. La ultima página muestra a dos científicos de STAR Labs, que se rebolean un termo que le pega a la capsula que mantiene a Changeling en éxtasis, la cual se raja por el golpe y el muchacho abre los ojos.

En el 127 es donde de verdad arranca la acción. Wolfman por todos lados dice que lo pudo hacer gracias a que le cambiaron el coordinador y esto es cierto, porque desde el número siguiente aparece acreditado Dan Thorsland, mientras en el 127 todavía se mantiene Pat Garrahy, al menos en los créditos. El cambio de tono es total: no voy a decir que Wolfman volvió a su mejor momento, porque la saga tiene bastantes problemas, pero por lo menos se nota que el guionista lo disfruta de nuevo. Se está yendo, quiere dejar todo más o menos cerrado y lo va a hacer con los personajes que a él le importan. Quizás ese es el principal problema: se saca muy mal de encima, a la gran mayoría de los miembros del grupo, que pasan a ser por completo un decorado y no tienen ni un cierre digno. Uno pensaría que es lógico, ya que como tenían sus propias series, estos personajes seguían ahí sus aventuras, pero lo bizarro de todo esto es que un mes antes del último número de Titans, se cancelaron tanto la serie de Damage como la de Darkstars, también con finales bastante abruptos.

Pero vamos rápidamente a lo que pasa en estos números. La acción arranca en Tamaran, donde entraron en una segunda guerra con la Citadel y la están pasando como el orto. La nave que lleva a Kory y Komand’r es destruida, pero las hermanas son salvadas por Technis, una especie de supercomputadora en forma de nave espacial. Adentro de la nave, las asiste Cyberion, una suerte de manifestación física o asistente de la inteligencia artificial que maneja todo.

De vuelta en la Tierra, Miri tiene un colapso y hay que llevarla de urgencia a STAR Labs, pero cuando los Titans llegan al lugar, se escapó Gar y tienen que intentar detenerlo. Están en eso, cuando Technis llega a la tierra y más allá del recuentro entre Kory y sus amigos, nos enteramos de que Cyberion es en realidad Cyborg, o que posee las memorias de Victor Stone. En STAR venos el rencuentro de Vic y Sarah Charles, y también descubrimo que de alguna manera Kory tiene el alma de Raven, con la que intenta purgar a Gar de las semillas de Trigon sin éxito. Ante la imposibilidad de ayudarlo deciden llevarlo con ellos a Tamaran y parte del equipo se alista para ir al espacio. Brillan por su ausencia Impulse y Supergirl, de los que Wolfman parece olvidarse, mientras que a Damage en el capítulo anterior lo dejaron castigado en el cuartel general. Terra decide quedarse con Miri, que sigue en observación, porque aparentemente jamás perdió su embarazo y solo uso sus poderes para ocultarlo de los demás. Así es como Roy, Donna, Kyle y Jarras viajan a Tamaran con Kory y Vic, solo para enterarse que el planeta fue destruido por la guerra, que parece estar comandado por los Psions, que reciben órdenes de alguien más (Spoiler alert! Ese alguien es la Raven malvada).

Con el regreso a Tamaran, o en realidad al reunirse con los sobrevivientes, nos vamos a enterar que Kory se casó con el general Ph’yzzon y está esperando un hijo. Durante la pelea destruye Technis, dejando a Cyberion huérfano, mientras que Raven se las ingenia para secuestrar a Gar y Kory que son fundamentales para su plan, y en el fondo parece que toda la guerra era no más que una excusa para alcanzar su objetivo.

Y acá en el último episodio es donde la historia hace más agua. El propio Wolfman confesó que le hubiera gustado tener un número doble o algo más para poder cerrar de forma menos apurada todo, pero es lo que hay. Para simplificar y que se entienda toda esta trama, Raven purga a Changeling de las semillas de Trigon que cargaba en su interior tratando de unificarlas, pero resulta que las semillas no eran tales, sino fragmentos del propio Trigon que estaba tratando de volver a la vida al dividir su esencia entre sus muchas semillas (¿lo qué? Sí, mucho no se entiende pero es así). Pero la contracara de esto es que, cuando depositó la semilla en Kory, en el nº 100, en realidad lo que pasó a la princesa fue el alma Raven, que acá se libera y vuelve a enfrentar al avatar de su padre, para que no vuelva a la vida. Más o menos y sin hacerlo muy complejo, eso es lo que pasa. Al final todo el grupo se reúne de nuevo, tras derrotar a la amenaza. Raven es solo un espíritu pero está de vuelta, al igual que Gar, Vic y todos los demás. Parece un nuevo comienzo pero en realidad es el final.

Los miembros del equipo que no estaban en el espacio apenas son dignos de un par de viñetas al final, e incluso tenemos una splash final con Dick, que es el gran ausente de este arco por imposición editorial, ya que estaba con bastante protagonismo en Batman, y fue en lo único que la editorial sostuvo el no rotundo ante el pedido del guionista de utilizarlo.

Y con esto cerramos 16 años de Marv Wolfman al frente de la serie, y de los Titans en las bateas por un tiempo. Lo que venga después, va a tratar de ir para otro lado, pero más tarde o más temprano, la sombra de Wolfman sobre el equipo dejo una marca muy grande y todos los elementos que jugaron en estos años van a volver una y otra vez. Es el fin de una era que, con sus altos y sus bajos, sin dudas fue la más importante para el grupo.