Extraña, transgresora y caprichosa como toda su obra, THB es una revista creada por Paul Pope en el inicio de su maravillosa carrera como historietista.

THB

01/02/2023

| Por Gonzalo Ruiz

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51rPr+8Fq7L._AC_SY780_“Una hipérbole, una fantasía, una muestra de diversión para los chicos de todo el mundo, forjada de una manera desconcertante y maligna para la juventud de ambos sexos. Un mecanismo diseñado para asegurar la diversión y la contemplación prolongada entre los sutiles, imaginativos, diabólicos y ociosos.” De esta forma gráfica definió Paul Pope su propia antología, autopublicada bajo el sello de fantasía Horse Press. También la supo definir como “su propia Dune” o como la versión norteamericana de Akira. Exageraciones aparte, esta saga que se mantiene abandonada (más no cerrada) funciona como una ventana hacia el esquizofrénico mundo de su creador y todas sus influencias.

Las diversas influencias de la saga las explica Pope mismo: “Consideré a THB como ‘world comic’. Crecí leyendo comic europeo y, más tarde, manga. Mi objetivo siempre ha sido crear cómics que pudieran traducirse en las diversas tradiciones y culturas de comics de todo el mundo que me han influido como artista». Y es que el niño Paul, nacido en Philadelphia, era fan tanto de Jack Kirby o Alex Toth como de Bruno Premiani o Daniel Torres, pasando por Tony Salmons o Hugo Pratt. Un nivel de influencias que terminaría por estimular a uno de los dibujantes más salvajes y eclécticos de finales del Siglo XX, de un estilo personal y particular que logró conquistar tanto a la alternatividad como al mainstream. Pope dibujaría varias veces a Batman en historias bastante celebradas, e incluso mojaría en la francesa Dargaud. Y vale aclarar: sus guiones están a la altura de sus dibujos, igual de desbocados e imaginativos, como el que toca presentar hoy.

AD.THB.CFM.CVRprintEn Octubre de 1994, en plena efervescencia fanzinera del comic en blanco y negro, mientras se imponen Bone y Strangers in Paradise, aparece el primer número de THB. Pero antes de contar más, hay que hacerse una pregunta: ¿es realmente una antología? Y, más o menos. Si bien hay una historia troncal que se cuenta de forma serializada, hay también historias cortas que adornan las revistas. Pero estas historias se desarrollan en el mismo universo en el que transcurre la historia principal. Sin embargo, Paul lo ve de esta forma: “THB es un universo de historias en lugar de solo la historia de una adolescente en Marte. Es el hogar ficticio en el que me siento más cómodo como narrador, y la ciencia ficción es tan importante y popular como siempre. THB es una especie de plataforma: tengo una gran historia allí, pero también es un slogan, como «Zap Comics» o «Action Comics”. Cuando tengo vuelos de fantasía, tienden a ir en esa dirección, a veces son cosas que funcionan como una historia corta.” Si hay algo de lo que podemos estar seguro, es que consiguió generar dicho ambiente para contar historias de género que sean bien absurdas y retorcidas.

THB-Circus-int-scaledZanjadas estas cuestiones conceptuales, vayamos a la antología en sí que, como quedó claro, es 100% ciencia ficción, como la Particle Dreams de Howarth reseñada previamente. Esta saga ambiciosa (“a surrealist mechanism” la define Pope) está protagonizada por HR Watson, una chica rebelde de 13 años que vive en un Marte colonizado del futuro, que tiene una vida medianamente normal, más allá de su padre inventor, que en cierta forma altera la forma de vivir que tienen ambos. A ella le acompaña un robot/ mayordomo llamado Augustus y el Super Mek, un guardaespalda creado en base al Try-Hydro-Bioxygen, también conocido como THB. Perdón si no se como traducir esto, pero básicamente es un compuesto químico realizado en la misma empresa que maneja papá Watson, que tiene que mudarse temporalmente a V-City. En algo está metido, porque su desaparición conlleva a que HR sea acosada por diversas criaturas tanto tecnológicas como bizarras (en el segundo número pelea contra un piano de cola Steinway con vida, no es joda) que buscan asediar al genio.

Lo de Dune no suena exagerado, por más que a uno le pueda hacer ruido (o no) la comparación algo pomposa. Paul se explaya con tranquilidad (la duración de cada revista varía, pero la mayoría tiene más de 50 páginas) cómo es esta vida futurista y en Marte,  y sobre todo cuáles son las cuestiones políticas alrededor de Clovis Watson, el papá de HR, y por qué buscan desestabilizar a esta familia. El hecho de que, tras unos primeros atentados, HR junto a Augustus y el Super Mek tengan que moverse por el desierto marciano para llegar hasta V-City recuerda al periplo de Paul Atreides a través de las dunas de Arrakis, también por culpa de un complot palaciego. Claro que tampoco es una historieta muy seria: Pope se encarga de meter personajes que son parte de un grupo musical famoso de Marte, los Complex Passions, donde también aprovecha para meter referencias melómanas, su segundo amor. Si quieren recomendaciones musicales, en las notas editoriales el artista recomienda bocha de bandas por demás interesantes.

tumblr_mkjlfcp1q91r0jp08o1_1280.png1995 fue un año bisagra para Pope. Al poco tiempo de publicar el quinto número de la serie, le llegaron dos ofertas de trabajo bastante potentes: una en Dark Horse, dentro de la antología Dark Horse Presents, donde hizo varias historias cortas y The One Trick Rip-Off (serializada y luego publicada en TPB); y, sorpresivamente, en Kodansha. Pope fue uno de los poquísimos artistas anglosajones con laburo editorial en las islas niponas (otro mangaka gaijin es Felipe Smith, que también terminó en Kodansha), donde metió un manga llamado Supertrouble, que definió como una versión alternativa y boludona de THB. De este modo, Paul le metió un alto a su antología con la intención de retomar en el ´96, con lo que él llamó THB-B, que iba a constar de cuatro números más. En el medio, redibuja casi al completo el nº 1, que se publica como THB nº1v.2.

No fue en 1996, sino en el nuevo milenio que vería la luz, rebautizado como THB Mek-Power, tras finalizar su aventura japonesa. Dijo Pope: “Durante años, solamente leí manga. Toda mi carrera estuvo enfocada en el mundo editorial y artístico japonés, fue muy desafiante y emocionante. Los comics de THB que publiqué a principios de la década de 2000 estuvieron fuertemente influenciados por esa experiencia». Tras esos cuatro números, vino el Giant THB, dos revistas tituladas Comics from Mars y una intención de recopilar todo esto, más de 1000 páginas de historieta… pero que quedó en eso, en una intención que hasta hoy, a un año de cumplir 30 años, no fue concretada: no hay ni una recopilación de nada, menos que menos ediciones traducidas al castellano para los amigos que no dominan el inglés. Mientras tanto, recomiendo este sitio web que contabiliza todas las apariciones del universo THB. Checklist ideal para revisar mientras navegás por internet en búsqueda de estos comics perdidos. Acá no condenamos la piratería, así que…

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