Cuarta entrega de la nota sobre una serie fundamental del comic franco-belga, un ícono absoluto de la historieta moderna de ciencia ficción.

Valérian (parte 4)

17/10/2022

| Por Diego Accorsi

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A11jZJrlN4L._AC_UL600_SR600,600_En el prólogo del catálogo de la exposición, en el festival de Angouleme, después de que otorgaron el premio a Jean-Claude Mézières en 1984, el entonces Ministro de Cultura de Francia, Jack Lang, escribía: «Valérian y Laureline, transportados en un futuro tecnológico que asegura el confort y el progreso, todavía se enfrentan en sus peregrinaciones a tiranos o dictadores, a sociedades donde reinan conflictos e injusticias que son la imagen de nuestra propia realidad. Así podemos descubrir a través del itinerario de nuestros dos héroes una lectura avisada de nuestras sociedades contemporáneas (…). Mézières y Christin logran la apuesta de no inventar un universo de pura ficción, sino hablarnos en un modo realmente divertido de los problemas socio-políticos más críticos de nuestro tiempo». Parece que el ministro no leyó los últimos libros…

En los nºs 128 a 135 de Pilote Mensuel, de 1985, aparece publicada Les Foudres d’Hypsis, o “Los Rayos de Hypsis” (tomo 12 de Grijalbo), para dar cierre a este díptico y modificar por completo la serie. Tras evitar que un navío cargado de bombas H explote en el polo y dé pie a la gran catástrofe, todos logran llegar al escurridizo planeta Hypsis donde encuentran a a la Sagrada Trinidad que se encarga de los designios de la Tierra. El Padre (una especie de policía corrupto), el Hijo (un hippie drogón) y el Espíritu Santo (un tragamonedas arruinado) les explican que Galaxity desapareció porque ésta debía surgir de una Tierra devastada que nunca llegó a existir porque nuestros protagonistas lo impidieron.

valerian_dieuAl modificar la línea temporal, el mundo que vimos en La Cité des eaux mouvantes ya no es posible y por ende, no se inventó la máquina del tiempo ni se formó el imperio terrestre, no nacerá Galaxity, ni Valérian. Un arreglo entre los Shingouz y el Hijo permite a Valérian seguir existiendo en el siglo XX, con su astronave, aunque ahora todo está modificado e incierto. El futuro planteado en 1968 los alcanzó y Christin debió inventar una paradoja temporal para romper la cronología y arrancar un nuevo tipo de aventuras.

 

9782205035421_pgEn 1988 aparece Sur les frontières, 62 páginas entre los números 13.657 a 13.721 de la revista France Soir. Grijalbo lo publicó como su tomo nº13, “Fronteras Cósmicas” y en él podemos ver cómo Valérian sobrevive en el Siglo XX, y ayuda a evitar una gran crisis de armas atómicas en diferentes fronteras de la Tierra. De una central soviética saboteada, a una mina atómica en Túnez, tras un submarino nuiclear en Hong-Kong, Laury y Valérian tratan de descubrir qué está pasando. Tras vivir en el misterioso Nefarfalen y asesinar a una hembra para robarle sus maravillosos poderes, Jal, otro agente espacio-temporal que sobrevivió a la desaparición de la línea temporal, trata de reinstaurar la línea anterior con un holocausto atómico. Nuestros amigos lo llevarán a Punto Central, a la vieja célula terrestre deshabitada, donde buscará otra forma de restablecer Galaxity y su línea temporal.

Para 1990, con la revista Pilote ya cerrada, Christin y Mézières publican su nueva entrega de Valerian directamente como álbum de Dargaud. Se trata de Les armes vivantes, 54 páginas trepidantes que saldrían en España para el tomo 14, “Las Armas Vivientes”, donde nuestros protagonistas caen en el planetoide Blopik para entregar un arma viviente. A regañadientes de Laureline, Valérian acepta traficar un arma a las huestes guerreras de centauros cornudos de este mundo en guerra.

61ZBSN6CF6LAllí encuentran a una compañía de actores que en realidad también fueron vendidos como armas. El hediondo Brittbrit de Chab, capaz de metamorfosearse en cualquier cosa que otro imagine, Yfysania la súcubo teletransportadora, Doum A’Goum el come roca súper fuerte a los que Valérian suma el Schniarfador que escupe ácido, deberán participar en la gran guerra de Blopik, hasta que nuestro héroe los rescata y los lleva la Tierra, donde se integran a la troupe del Circo de Moscú. La bajada de línea contra el tráfico de armas es clara y nos hace recordar al Christin de los primeros episodios.

Siguiente entrega directo a libro: recién en 1994 llegará Les Cercles du pouvoir, (“El Círculo de Poder”, tomo 15 Dargaud/Grijalbo), 62 páginas que nos mostrarán a Valérian y Laureline envueltos en una trama poítica con mucha acción en el planeta Rubanis. El Jefe de Policía Tlocq, la asesina Na-Zultra, el taxista espacial S’traks, los Shingouz y hasta un transmutador gruñón de Bluxte se entremezclan para descubrir quién maneja todo desde el cuarto círculo. En una clara alusión al poder de los medios, hay un virus que transmite imágenes y te estupidiza y te achica la cabeza, que gobierna a través de su influencia, aunque ya no sea más que proyecciones. Esta obra fue nominada a ‘Mejor tira cómica corta’, en los Premios Haxtur, España en 1995.

Valerian-Otages-de-l-UltralumOtages de l’Ultralum aparece en 1996 editado por Dargaud, 59 páginas conocidas en Hispanoamérica como “Rehenes de Ultralum” (tomo 16) donde el Cuarteto Mortis secuestra al hijo del Gran Califa de Iksaladam (y Laureline cae en la voletada) para exigirle mejores condiciones para los trabajadores del ultralum (algo así como el petróleo para las naves de salto lumínico). Valérian -con ayuda del detective doble Frankie-Harry, los Shigouz, Kistna -la nefarfalen que se cargara Jal pero regresa de la muerte- y hasta el mismísimo Jal en Punto Central, todos confluyen para resolver este caso que incluye a un schniarfador, crítica política sobre la OPEP y los millonarios del petróleo y hasta una aparición de Laury sin ropa. Sobre el final, el Califón se va con ellos a una nueva aventura.

Para 1998 tienen lista para salir por Télé Poche las 50 páginas que componen L’Orphelin des astres (“El Huérfano de las Estrellas”, tomo 17) y aquí retomamos la persecución del Cuarteto Mortis, que ahora trabaja para el Gran Califa, quien quiere recuperar a su hijo. Tras un paso por los asteroides de Shimballi y una crítica política a los grandes estudios cinematográficos norteamericanos, Valérian y Laury dejarán al preciado niño en un internado privado intergaláctico, a salvo de sus problemas.

Couv_5784Tomo 18 de Dargaud España (ya sin Grijalbo), 55 páginas bajo el título “Por Tiempos Inciertos” , originalmente publicada en 2001, en el libro Par des temps incertains, un álbum que contiene dos páginas extras con un esquema de las líneas temporales para comprender mejor los quilombos que se plantean en la serie. De nuevo en el presente (ya Siglo XXI), esta vez una mega-corporación metida en la ciencia como negocio trae a la aventura al Dios Padre de Hypsis y a un viejo rival suyo, Sat, de la zona infernal de Punto Cero. Valérian y Laury se reencuentran con las versiones de la nueva línea de tiempo del doctor Schroeder y Sun Rae (de La Ciudad de las Aguas Turbulentas), con los detectives dobles Frankie y Harry, con el Señor Albert, con los héroes del equinoccio, e incluso aparece en un cuadrito Alberic el Viejo, de Los Malos Sueños. La información que logran nuestros protagonistas apunta a que la versión del futuro de la Tierra donde llega a existir Galaxity aún está accesible, pero dentro de un agujero negro masivo. Pierre Christin empieza a preparar todo para un gran final, mientras que Jean-Claude Mézières gana cada vez más soltura y solidez en la faz narrativa.

(el lunes, la quinta parte)

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