Más cowboys italianos y algunos españoles en esta cuarta entrega de la mega-nota.

Western a la europea (parte 4)

02/05/2022

| Por Norman Fernández

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51zxcRANkeL._SX351_BO1,204,203,200_Si ahondamos en el tema de conferir el debido protagonismo a las mujeres (el western en un género profundamente androcéntrico, por ser magnánimo en la apreciación) sería necesario mencionar otra creación de Gino D’Antonio: “Bella & Bronco” es uno de los pocos westerns con un protagonismo real de un personaje femenino (en “Comanche”, por ejemplo, quien da nombre a la creación de Greg y Hermann es una mujer, pero el protagonista real es Red Dust, hasta el punto en que, si no falla la memoria, existen volúmenes enteros en los que la propietaria del rancho Triple Seis no aparece ni en una sola página). “Bella & Bronco” se publicó entre 1984 y 1985 y en un formato un poco más grande y con alguna página menos (64 frente a las tradicionales 96) que el habitual en Bonelli. Como digo, lo que distingue esta serie de la casi totalidad de sus compañeras de categoría, reside en el hecho de que uno de sus protagonistas es una mujer. Bella Madigan, bailarina y ex propietaria de un «saloon», es una mujer inteligente, fuerte y decidida, que no se amedrenta ni ante los problemas, ni ante ningún hombre. Bronco, por su parte, es un indio cherokee que vive entre los blancos, viste como un dandi y tiene un nivel de cultura muy superior al de la inmensa mayoría de sus coetáneos, sean de la raza que sean. Una particularidad que tenía la colección es que la pagina 2 la ocupaba un pin-up de los personajes, dibujado por el propio D’Antonio, en el que éstos rompían la cuarta pared y hablaban directamente al lector para contarle algo sobre episodios anteriores o sobre lo que iban a encontrar en las siguientes páginas. El que los personajes femeninos fuertes y con entidad era algo que interesaba creativamente a Gino D’Antonio queda de manifiesto también por su colaboración en “Histoire du Far West”, una colección de fascículos de 24 páginas que la editorial francesa Larousse publicó entre 1980 y 1982, en la que el autor milanés se encargó de ilustrar el dedicado a la célebre Calamity Jane.

9ac57bbf0126ff0038c9d89d53a2d0e2Como excepción al monopolio “Boneliano” se pueden destacar las obras que al comienzo de su carrera realizará Paolo Eleutieri Serpieri en la segunda mitad de la década de los setenta: relatos independientes sobre el la historia del Far West escritos por Raffaele Ambrosio para la editorial Eura, u obras como “L’Indiana blanca” realizada para la revista “Orient Express”, en las que realizaba su particular homenaje a los grandes pintores que reflejaron aquella época como Frederic Remington. El cómic humorístico también se ha acordado del western en Italia, y así ya en 1957 Franco Benito Jacovitti había creado esa obra maestra que es su “Coco Bill”, historieta tan inclasificable y llena de talento como su propio autor.

El último gran aporte al western proveniente de Italia la encontramos, de nuevo, de la mano de la editorial de Sergio Bonelli con la serie “Magico Vento”, colección creada en 1997 por Gianfranco Manfredi e ilustrada en sus primeros episodios por un pletórico José Ortiz. La serie supuso una bocanada de aire fresco, mezclando de forma personal y única elementos de terror con los propios del género western. Si bien la serie cerró en 2010 tras 131 episodios, ha vuelto a aparecer en 2019 en forma de miniserie de 4 episodios, formula que muy probablemente se repita en un futuro y que la editorial milanesa está planteando para otros de sus personajes clásicos como “Mister No”.

SAGUARO-34A tenor de esta nueva política de editorial milanesa, cabe menciona que Sergio Bonelli falleció en Septiembre de 2011 y debo reconocer que desde ese momento no entiendo demasiado bien la deriva que está teniendo la casa editora que lleva su nombre y que crearon su madre y su padre. Fruto de la política de ofrecer “nuevos” productos, la primera serie regular que se publicó bajo la nueva dirección de la editorial fue “Saguaro”. La serie que se cerraría con 35 episodios aparecidos entre 2012 y 2051 fue creada por Bruno Enna, y vendría a ser un western moderno, protagonizado por un agente del FBI de origen navajo, excombatiente de Vietnam, que ha de retornar a la reserva en la que vive su pueblo por una investigación. Aunque en este caso la acción se desarrolla en los años 70 del pasado siglo no hace falta un gran ejercicio de perspicacia para descubrir evidentes paralelismos con el “Scalped” de Jason Aaron y R.M. Guera.

Esa misma política de mirar hacia afuera, más que intentar una actualización de la tradición y la historia de sus propias publicaciones, la podemos rastrear en “Deadwood Dick”, cabecera creada en 2018 a partir de un personaje del escritor texano Joe Lansdale; o más exactamente, a partir de la recreación de Lansdale de Nat Love, un cowboy, nacido como esclavo, pese a lo que curiosamente sabía leer y escribir, y que vivió en la segunda mitad del siglo XIX. La serie, que va alternando episodios en formato normal con libros en formato de lujo, fue creada por Michele Masiero y Corrado Mastantuono que, pese a ser ambos muy buenos historietistas, fracasan estrepitosamente a la hora de intentar trasmitir la mala leche, la socarronería y el toque justo de cinismo que destilan las narraciones de Lansdale (algo que sí consigue, con bastante más eficacia, la serie de televisión basada en sus personajes Hap & Leonard, dicho sea de paso). Lo que se escapa un poco a mi capacidad de observación es cuál es el modelo que han utilizado para la fisonomía del personaje: en Bonelli tienen la costumbre de basarse en actores para darle rostro a sus personajes; así, Tex se basó en Gary Cooper, Ken Parker en Robert Redford, Magico Vento en Daniel Day-Lewis o Saguaro en un joven Tom Berenguer, por listar algunos de los personajes mencionados.

00000000000000EL MERCADO ESPAÑOL: UN EJERCICIO DE NOSTALGIA

Hablar del western en el comic español es lo mismo que realizar un ejercicio de nostalgia, lo que queda claro ante el hecho de que este país no posee, desde hace bastantes años, ningún exponente en vigor (con una muy reciente, y notable, excepción que veremos más adelante). No pretendo aquí realizar un repaso a todas las series que merecerían atención en la historia del comic ibérico (sobre todo porque el análisis tan solo de ese tipo de historieta durante la etapa dorada del comic popular español sería un esfuerzo titánico), aunque no me resisto a resaltar algunas por diversos motivos. Sin querer menospreciar obras como “El pequeño Luchador” de Manuel Gago, el “Rayo Kit” de Iranzo o la versión en cómic de “El Coyote” de José Mallorquí y Francisco Babet, la primera que quería resaltar es “Apache”, serie publicada por la editorial Maga a partir de 1959, que contaba con guiones de Pablo Quesada y destacaba por el vigoroso trabajo gráfico de Luis Bermejo. Bermejo permanecería además conectado con el género, trabajando durante los años ´80 en series como “Mestizo” o “John Khe”, aparecidas en revistas específicas sobre el género como “Hunter”, “Saloon” o “Sargento Kirk”.

17267243675“Los Guerrilleros”, siguiendo con el repaso, fue una serie editada en la revista belga “Spirou” entre los años 1968 y 1973. Bajo guiones de Miguel Cussó y dibujos de Jesús Blasco, la serie respondía a las tópicas peripecias de un grupo de cowboys, conformado con la típica formación compuesta por el héroe, el forzudo y el chistoso. La obra fue recuperada en España en 2017 mediante una edición restaurada a partir de los originales de Jesús Blasco; sin duda, uno de los mayores talentos a la hora de utilizar el pincel en la realización de historietas que ha dado el comic europeo en toda su historia.

También de 1968 data “Sunday”, creación de Víctor Mora, Víctor de la Fuente, primero, y Ramón de la Fuente, más tarde. La obra resultó uno de los mejores ejemplos de western realizado en castellano, por su tono desencantado y el brillante trabajo de Víctor de la Fuente; trabajo que supuso el contacto del asturiano con un género del que terminó por convertirse en uno de sus máximos exponentes. Tras “Sunday”, Víctor realizaría para el mercado francés, y bajo guion propio, “Amargo” en 1975 y cuatro años más tarde iniciaría la serie “Los Gringos”, con guiones de Jean-Michel Charlier, en sus dos entregas iniciales y Guy Vidal en las cuatro siguientes (que se demorarían 12 años en aparecer tras las dos primeras). Todas ellas, obras en las que queda patente la impronta de un dibujante que parecía haber nacido para realizar obras de este género.

(el lunes, una nueva entrega)

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