El bloque de poder que apura un plan B para despedir a Milei

La reunión de Macri y Rocca es parte de un movimiento más grande que da por finalizada la aventura libertaria. Convergen la conspiración del establishment con la temperatura social y el derrumbe de las expectativas. Los bancos avisan que no hay mas crédito para la clase media y en los barrios los que prestan son los narcos. Peter Thiel, entre el tecnocesarismo y el marketing catastrofista.

26 de abril, 2026 | 00.05

Anfitrión de lujo, a Paolo Rocca le gusta abrir la puerta de su casa con el delantal puesto. El dueño de la multinacional Techint es amante de las pastas y recibe a sus comensales con pose de que tiene las manos en la masa. Entrar en la mansión que el heredero del imperio Rocca tiene en Martinez, dicen los agasajados, alcanza para advertir que detrás del magnate y líder industrial hay varios cocineros que hacen el trabajo por él. 

A Rocca y Mauricio Macri los une el espanto ante un experimento de final incierto. Los dos se sienten maltratados por Javier Milei, el recién llegado a una historia larga. El reencuentro entre dos hombres de poder que chocaron fuerte durante el gobierno de Macri cobra relevancia porque La Libertad Avanza volvió a quedarse sin horizonte. Rocca se cansó de predicar por una política que ponga freno a la lluvia de importaciones chinas y Macri se hartó de esperar el llamado del ex panelista. El ex presidente dice en privado que Milei se cavó la fosa cuando ignoró su consejo de nombrar a Horacio Marin como jefe de gabinete y eligió a Manuel Adorni como reemplazante de Guillermo Francos. 

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La comida que hicieron trascender dos de los actores que apoyaron a Milei en su aventura presidencial es el movimiento más reciente de una conspiración mayor. Una facción del poder económico y un ala cada vez más extendida de la dirigencia política coinciden en advertir que el modelo Milei es inviable. Pero los que conversan con Rocca aclaran que apuesta, dentro del mismo espectro, por una variante que ocupe el lugar de Milei y evite el regreso del peronismo al poder. “Techint está antes y después de Milei”, traduce una persona de diálogo habitual con el empresario más rico de la Argentina (7300 millones de dólares), de acuerdo al ranking de Forbes. 

Con la actividad que cayó en febrero 2,6% con respecto a enero -el peor dato desde diciembre 2023 y uno de los peores desde 2004-, la recaudación que encadena 8 meses en picada, la inflación con 10 meses de alza y las familias endeudadas, el agotamiento del modelo es una conclusión que se impone entre los actores de poder. Milei no da garantías ni siquiera para los que están ganando y la facción más activa del Círculo Rojo quiere un presidente de derecha que no ponga en riesgo el nuevo ciclo de negocios. 

Según la versión que difundió el entorno de Macri, Rocca reclama un candidato racional. Se deduce que para el CEO de Techint, Milei y Axel Kicillof no lo son, pero sí Patricia Bullrich, la senadora que se despega de Adorni y vuelve a caminar por la cornisa de la lealtad. Más importante que eso. Un año y medio antes de las elecciones, se percibe el desarme de parte del bloque de poder que catapultó a Milei a lo más alto. No es solo Rocca, ni este Macri que recuperó las ganas de vivir. También una parte de la familia de Comodoro Py y los tanques de comunicación aliados que avanzan en un terreno que hasta hace poco tenían vedado. Ese desarme de poder pega fuerte en las expectativas. “No es por sensibilidad social sino por intereses”, dice un consultor que dialoga con todos y no se pliega a la ofensiva. Para él, los mismos actores que soportaron a Macri en su largo derrape hasta el final y le garantizaron una retirada del poder sin contratiempos hoy precipitan la ruptura con Milei. Lo hacen incluso cuando está colgado como un koala de Donald Trump y Benjamin Netanyahu. No se discute el rumbo sino el intérprete, alguien que hubieran preferido evitar, pero sirvió a sus fines durante un tiempo que parece terminado. 

La hiperquinesia en el establishment coincide con la desilusión en las clases medias y medias bajas que apoyaron a Milei y, 29 meses después, pierden sus expectativas sobre la posibilidad de salir adelante. Hay un clima que se extiende y una sensación que madura. De repente, convergen los movimientos del poder permanente con la temperatura social.

Macri y Milei interrumpieron el diálogo, desconfían uno del otro y parecen destinados a jugar separados. El presidente sabe que Macri conserva su capacidad de daño y es capaz de incidir en su contra en Comodoro Py. La obsesión de Macri es conservar el poder en la ciudad de Buenos Aires. Por eso, en lo que queda del PRO dicen que Daniel Angelici hizo operativos los términos de un acuerdo con el primo Jorge y le entregó al ingeniero las áreas que le interesaban. 

Si Milei no estuviera sostenido por Trump, su fragilidad sería terminal. Por eso, su gran apuesta está atada a una resurrección política del republicano, hoy una máquina de perder aliados, generar rechazo y caer en las encuestas. Si ninguna turbulencia se desata antes, a Milei le quedan seis meses para resistir el hartazgo social y rezar por un buen resultado del trumpismo en las legislativas de noviembre.

En el plano doméstico, la economía real perfila una agonía prolongada, con aspectos que recuerdan el final de la Convertibilidad. Un trabajo de Synthesis muestra que en lo que va del año los sectores de alta rentabilidad estuvieron lejos de compensar la destrucción de empleo en la industria, el comercio y la construcción. Al contrario, también los ganadores del modelo destruyeron puestos de trabajo. En base a datos del INDEC, la consultora de Alejandro Vanoli mostró que en los primeros meses de 2026 se perdieron en total 91 mil puestos de trabajo registrados. El estudio indica que en el mundo de los hidrocarburos, el agronegocio, la minería y la intermediación financiera, que hoy generan de conjunto 549 mil puestos de trabajo en todo el país, el empleo cayó 2,8% en la comparación interanual y se quedaron sin trabajo 16 mil personas. En paralelo, los grandes perdedores del modelo, que emplean a 2.741.000 trabajadores, destruyeron el 2% de los puestos de trabajo y dejaron a 57 mil personas en la calle. El mercado de trabajo no solo ajusta por empleo. Además, cae el salario y el crecimiento que festeja el gobierno deja afuera a la enorme mayoría de los argentinos. 

Los anabólicos que pretenden en el ministerio de Economía parecen agotados. Un directivo de un banco privado advierte que, si ocurre, el regreso del crédito que pretende Luis Caputo se va a limitar a los bancos públicos. Los privados, dice, no van a caer otra vez en la trampa del gobierno: “La morosidad pasó de 2 a 8 y ahora estamos viendo cómo darle un préstamo a gente que está endeudada para que pague la tarjeta. El crédito no va a volver”, asegura. Con eso coincide el ultimo informe de la gerencia de Estudios del Banco Provincia: la baja de la tasa de interes que se inició a mediados de marzo no funcionó hasta ahora como incentivo a la demanda. El inédito continente de morosos con las entidades bancarias es parte de la clase media que se viene abajo y no puede asumir nuevas deudas. 

En la base de la pirámide social, la situación es todavía más dramática. Lo reflejó en los últimos días con crudeza Zulma Monges, militante del Movimiento Evita en Costa Esperanza, partido de San Martín. “Hoy en nuestro barrio, tenemos no solamente a todos buscando laburo sino también a todos endeudados. En estos últimos meses, son los narcos los que te dan préstamos. A veces uno, en la desesperación de querer juntar la guita para el alquiler, para el remedio, para el boleto, cede al préstamo y se queda prendido a esa situación. También es una cuestión de poder la que tienen ellos. Las billeteras virtuales ya están explotadas. Muchos vecinos no pueden acceder a un préstamo de un banco ni a otro tipo de préstamos. Y los préstamos que se empiezan a dar en el territorio, los que los manejan hoy son narcos”, dijo Monges en Radio Con Vos.

Otra vez, a Milei y al bloque de poder que todavía lo acompaña, las elecciones le quedaron lejos. En ese contexto, se ensayan nuevas alquimias. El tour de Dante Gebel por la Argentina mediática confirma que hay intentos de heredar una parte del electorado que creyó en Milei. Junto al impulso de Juan Pablo Brey y Eugenio Casielles, algunos ven la mano de Sergio Massa. Gebel estuvo en los últimos días con dos personas ligadas al ex candidato a presidente de Fuerza Patria: primero Graciela Camaño, que fue la única dirigente política en la reunión de la CGT con el no pastor, y después el diputado bonaerense Martín Rozas, parte del bloque bautizado como “libermassista”. 

Con una trascendencia que hasta hace poco no lograban hicieran lo que hicieran, ahora Emilio Monzó, Nicolas Massot y Miguel Angel Pichetto visitan intendentes y dirigentes para plantearles que es necesario ir hacia la ampliación del peronismo. El objetivo es acordar una primaria presidencial en la que Kicillof enfrente a un candidato de centroderecha. Monzó adiestra a Jorge Brito, histórico cliente de su consultora, para que se pruebe el traje de outsider y transmite en la provincia de Buenos Aires que, si el objetivo es ganar la presidencia, la próxima elección no puede ser desdoblada. “Los puntos que puede perder un intendente con la unificación de las elecciones son un costo menor si vuelve a tener un presidente de su signo”, le dijeron la última semana a Leo Nardini, de Malvinas Argentinas. Sobre el respaldo de Massa a Brito hay versiones encontradas porque el líder del Frente Renovador no se lleva tan bien con el hijo como con el padre y, sobre todo, porque la caída de Milei le hace pensar que puede volver a competir por la presidencia en una interna contra Kicillof. También se anota Sergio Uñac. No hay lugar para todos.

Falta una eternidad para las elecciones, pero en los distintos campamentos se le atribuye relevancia no solo a las PASO que Milei pretende eliminar sino también a la ingeniería electoral. En un escenario de paridad, apatía o baja participación, cualquier candidato que le robe votos a Milei o al peronismo puede jugar un papel decisivo. Gebel, Brito o Victoria Villarruel pueden incidir en ese escenario. La incertidumbre es grande. En el poder económico, algunos también advierten sobre el crecimiento de Myriam Bregman, aunque ninguno se tienta con financiarla como hicieron con Milei. 

Peter Thiel y el negocio de Palantir

Mientras el presidente sea el ex panelista, Argentina seguirá siendo teatro de operaciones de una disputa global. La visita de Peter Thiel a la Casa Rosada dejó todo a la vista. Un informe exhaustivo de la Asociación Gremial de Computación sostiene que Palantir no vende un software sino una cosmovisión y advierte que el gobierno de Milei le abrió la puerta con el DNU 941/2025 que reformó la Ley de Inteligencia Nacional y diseñó un ecosistema normativo a medida de Palantir. Los trabajadores informáticos describen un cambio de época y una nueva arquitectura de poder, el tecnocesarismo de los líderes tecnológicos que concentran infraestructura crítica, datos y capacidades de Inteligencia Artificial para proyectar una influencia política directa por encima de las elecciones democráticas. “La nueva opacidad del poder ya no se entreteje en los pasillos del Congreso ni en los despachos del Ejecutivo, sino en los algoritmos”, dicen.

En el último envío de su sitio “Blood the machine”, el periodista tecnológico Brian Merchant ofrece una visión complementaria. Recuerda que Thiel creó Palantir en los inicios de la guerra de George W. Bush contra el terrorismo y busco desde el principio fomentar el temor. Después de un comienzo de escaso impacto, Thiel difundió el rumor de que su software había sido responsable de la captura de Bin Laden -algo nunca comprobado- y convocó a Alex Karp para vender una versión temprana de lo que ahora se denomina marketing catastrofista. Merchant reconoce que oligarcas tecnológicos como Karp y Thiel ostentan más poder y riqueza que nunca. Pero los ve como simbiontes serviles al núcleo del proyecto Trump, con privilegios que van a durar mientras el movimiento MAGA se sostenga en el poder. 

Para Merchant, el manifiesto que publicó Palantir en redes en los últimos días sugiere que está mostrando demasiado sus cartas. Palantir, dice, busca proyectar la imagen de supervillano de cómic y es el contratista de defensa que promueve la cultura de la guerra. En cambio, los directores ejecutivos de empresas como Northrop-Grumman, Raytheon y Boeing hacen todo lo contrario: prefieren jugar a largo plazo y pasar inadvertidos. El final del texto, sobre la empresa del visitante de Milei, es lapidario: “Es un castillo de naipes construido sobre palabrería ideológica oportunista, misticismo tecnoautoritario y software de gestión de datos. Y ahora, en lo que respecta a sus intereses comerciales, peor que ser fascista, Palantir parece ridículo”.

 

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Diego Genoud

Periodista político. Escribió "El arribista del poder" y "El peronismo de Cristina". Conduce "Fuera de Tiempo" en Radio Con Vos. Trabajó en Perfil, Crítica de la Argentina, El Canciller, Letra P, el Diarioar y La Politica Online. Fue parte del colectivo que edita la revista Crisis.