Desde Adentro

En un punto, todo el arte es político, porque incluso la decisión de escindir la política del arte ES una decisión política.

Al Ewing

04/06/2021

| Por Staff de Comiqueando

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00.defaultEn el Reino Unido, por lo menos cuando yo era chico, había una fuerte tradición de historietas infantiles: revistas de antología con historietas cómicas de una página cada una, casi siempre acerca de chicos con algún truquito, como un chico fanático de la timba, o un chico que dibujaba las paredes, o chicos que planeaban bromas muy elaboradas. Yo era muy fanático de una serie llamada Cliff Hanger, que cada semana te proponía una especie de Elige Tu Propia Aventura, una especie de rompecabezas narrativo, con una solución que venía en la página del correo de lectores, y estaba llena de detalles chiquitos y chistes ocultos. De ahí me gradué a los comics de aventuras, que también eran antologías, pero con historieta de acción, y con entregas de cinco páginas. Me refiero principalmente a 2000 A.D., la seminal revista de siencia-ficción que sigue viva aún hoy, y para la cual yo terminaría escribiendo durante los 2000. Pero también me refiero a las reediciones de los superhéroes de Marvel. Lo que hacía la Marvel UK era muy piola: cortaban los comics de EEUU en bloques de cinco o diez páginas, y con dos o tres títulos de Marvel armaban una antología semanal, que era lo que se solía consumir en el Reino Unido. Entonces en un mismo número tenías Transformers, Spider-Man y por ahí un pedacito de Secret Wars, aquel crossover de Marvel de los ´80, o cosas más raras, tipo Alpha Flight. Y así es como descubrí todo acerca de los superhéroes de Marvel.

dredd-1Lo de 2000 A.D es sumamente importante para la historieta británica, porque tienen una política de apertura total hacia los nuevos autores. Durante seis meses del año, abren la convocatoria para que cualquiera mande guiones o dibujos, y con eso llenan los huecos en una antología semanal, con esas historias cortas llamadas “Future Shocks” o “Terror Tales”, que es donde empecé yo. Obviamente, hay que respetar las consignas, escribir sin faltas de ortografía, y las historietas tienen que ser buenas, no publican cualquier cosa. El standard es alto, pero es la puerta de entrada para mucha gente. Y está muy bien, eso los ayuda a tener un elenco de autores más diverso, más interesante, que su vez repercute en historietas más diversas y más interesantes. Además, el tema de escribir episodios cortos es un gran entrenamiento, te exige condensar mucha acción en un espacio muy reducido. Sirve muchísimo como preparación para los formatos más largos que tiene el comic de EEUU.

Yo creo que las historietas pueden transmitir mensajes positivos y educar, a muchísimos niveles. Un factor fundamental es la representación: para los lectores significa muchísimo ver a alguien como ellos en las revistas. Algo que por ahí no es tan obvio para los que ya estamos muy representados en el mundo del entretenimiento. Cuando estamos muy acostumbrados a vernos a nosotros mismos en los medios que consumimos, quizás nos cueste entender lo importante que es. De hecho, hasta nos puede llegar a incomodar cuando vemos representada a otra gente, nos puede parecer poco realista, o excesivo, porque estamos muy acostumbrados a lo otro. A veces se ve, cuando ciertos lectores reaccionan ante la creciente presencia de personajes de minorías raciales y sexuales en los comics. Pero eso es parte del potencial educativo que tiene este medio.

hulkLa verdad, no creo que los comics de superhéroes sean mejores que otros medios para transmitir mensajes. Por empezar, porque los otros medios tienen un alcance mucho mayor. Immortal Hulk es una revista que, para los comics de superhéroes, vende respetablemente bien, pero nuestro público es minúsculo comparado con el que va a ver las películas. Ojo, ese no es un argumento válido para dejar afuera de las historietas ideas y reflexiones acerca de nuestra sociedad. Que es algo que de todos modos sería difícil de hacer, sin ablandar intencionalmente las obras, y hacerlas más aburridas. En un punto, todo el arte es político, porque incluso la decisión de escindir la política del arte ES una decisión política. O sea que es imposible crear arte que no diga nada. La cuestión es cómo y cuánto controlamos lo que queremos decir. Estoy seguro de que hacer una historia entretenida (algo que intentamos todos los guionistas y dibujantes) no diluye el mensaje que uno quiere transmitir. El mensaje no se pierde en medio de la acción ni de la diversión.

 

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