Maldito Mainstream

Victor LaValle propone un perturbador viaje por la psiquis del siempre irredimible Sabretooth, cautivo en las profundidades de Krakoa.

Sabretooth

01/07/2022

| Por Matías Depettris

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RCO001_w_1656514323Comencemos mencionando a Mark Gruenwald, ¿no? Porque apenas me adentré en los recovecos de la serie que hoy me toca reseñar, encontré muchos puntos de contacto con aquella maxiserie de culto del Squadron Supreme en la cual, con el objetivo de erradicar el crimen de la tierra, los héroes siguen casi sin chistar las directivas de un Hyperion al cual era difícil plantársele (hola Homelander de Amazon Prime, ¿sos vos?). El tipo implementa la utilización de una máquina que modifica las conductas humanas como herramienta para borrar “los impulsos delictivos” de los criminales, sin cuestionarse demasiado los dilemas éticos que propone ésta solución.

Los ideales utópicos mutantes que establece la nueva línea argumental que nació bajo la batuta de Jonathan Hickman en un ya lejano 2019 se encuentran con una enorme disyuntiva moral cuando se enfrentan al destino de Sabretooth, el personaje creado por Chris Claremont y John Byrne en 1977. La constante búsqueda de armonía entre humanos y mutantes que logra un balance con la llegada del mutante-Isla Krakoa encuentra en Victor Creed la piedra de su zapato. ¿Qué hacemos con un mutante que no puede replegar y doblegar su instinto asesino y -a pesar de las promesas y garantías- no siente el más mínimo deseo de vivir en paz con el resto de sus hermanos mutantes bajo la cuasi-evangélica guía de Xavier y Magneto? Bueno, lo tiramos al pozo más hondo de la Isla y nos olvidamos de él. Literal. Ah pero te liberamos la mente, eso sí.

Sabretooth+3+1Este es el punto de partida con el cual el guionista Victor LaValle y el dibujante Leonard Kirk comienzan a jugar: el exilio de Creed por crímenes capitales contra humanos y mutantes. Y este «exilio» se da en el pozo, donde los mutantes Doug y la mismísima Isla establecen una suerte de estado vegetativo ad eternum del cuerpo del psicópata asesino, que permite que su mente divague y recorra la Isla a gusto y piacere. Como lectores, la propuesta de los autores a primera vista no parece ser demasiado alentadora: claramente nos espera una orgía de violencia en la forma de una concatenación de escenas donde cada mutante que habita la isla es torturado y mutilado de múltiples maneras hasta que finalmente desfallece desangrado. Y cuando esto sucede, de alguna manera se rebootea todo el escenario y de repente todos los mutantes están vivos y la macabra danza de sangre y estupor comienza una vez más.

Sabretooth-1-interiorEste sería el plot idóneo para todo fan cabeza de termo del material más grasa de Lobo o Deadpool. Pero para todo aquel que no esté leyendo esta reseña con la remera del Cazita y Asspera de fondo, LaValle saca chapa de ser un gran narrador de terror y suspenso, y aprovecha al máximo la naturaleza inquietante del contexto que se genera. Sí, es cierto, la imaginación de Creed es perturbadora y está plagada de actos de violencia, pero a medida que la fantasía toma cuerpo se comienza a tejer un fascinante misterio sobre la verdadera naturaleza de la situación de Sabretooth en Krakoa. De repente, el protagonista de la historia nunca pierde la rudeza en su voz, pero nos toma por sorpresa al ponerse en plan existencialista y señalar la hipocresía del «reinado» de Xavier y Magneto, así como también la futilidad de las prisiones o la locación real del pozo desde un plano metafísico. Y la voz jamás pierde la personalidad de nuestro querido «Dientes de Sable», así que nunca la percibimos forzada o ajena al resto del relato.

De hecho, no pasa demasiado hasta que el desdoblamiento de la personalidad sociópata de Creed nos lleva a conocer tres entidades que parecen gobernar la psiquis alterada del protagonista: el niño, el Capitán y la Bestia. Juntos forman el concejo feral, una suerte de voz introspectiva que dialoga consigo misma, debate, cuestiona y pone las cosas en perspectiva.

RCO014_1656514323Dicho esto, cuando todo parecía apuntar hacia una vendetta en solitario y un elucubrado plan para contrarrestar los efectos opioides de Krakoa sobre el cuerpo prisionero de Creed, más mentes mutantes se suman al imaginario del psicópata, las cuales también fueron lanzadas al pozo pero por distintos motivos. Aún así, algo las une: ninguna de ellas tiene asegurada una pronta libertad y en muchos casos los motivos por los cuales forman parte de este exilio son, como mínimo, cuestionables. En este escenario, Creed se da cuenta que un Infierno podría ser su Infierno, y antes que algún otro tome el mando, se auto-corona Rey de los condenados y, a su manera, toma las riendas de la situación.

RCO017_w_1651081982Solo han salido cuatro números al mercado de esta serie regular, y si bien no creo que sea una completa genialidad en todos sus aspectos (como sí lo fueron otros comics reseñados en esta sección), me parece fascinante el viaje introspectivo de Victor Creed, primero en solitario y luego de forma grupal, y todos los cuestionamientos sumados a las incertidumbres me generan la intriga necesaria por saber hacia dónde van a ir. En cada entrega el guion me planteó al menos una situación inesperada que terminó por torcer el camino que parecía destinado a recorrer una serie protagonizada por uno de los personajes más intrascendentes del panorama actual de Marvel Comics. Y a diferencia de lo que sucede con otros «villanos» que protagonizan su propia serie, nadie intenta edulcorar ningún aspecto ni del personaje ni de su entorno, y así nos ahorramos ser testigos de esa trillada y penosa transformación del villano en «anti-héroe», una de las etiquetas mas indignas que un personaje puede tener.

Para finalizar, unas palabras para el dibujo: está bien. Leonard Kirk cumple, con los justo, y en algunas viñetas con un poco menos, pero cumple. Su narrativa no te vuelve loco y sus diseños no son inolvidables y preciosos pero tampoco te dan ganas de abrazar el inodoro cada vez que das vuelta una página. La realidad es que se me ocurren al menos 10 dibujantes que están hoy completamente desperdiciados en Marvel que podrían hacer un trabajo ejemplar con los guiones de LaValle para esta serie. Por el momento nos tenemos que conformar con un Kirk poco inspirado que quienes lo conocemos sabemos que da para más. Esperemos que pronto alcance el nivel que supo tener en trabajos como el «Marvel Zombies: Resurrection», por ejemplo, y seremos mucho más felices.

 

 

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