Maldito Mainstream

Chip Zdarsky y Ramón K. Pérez nos llevan a un pueblo perdido que esconde secretos dignos de Twin Peaks

Stillwater

12/11/2021

| Por Matías Depettris

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Stillwater-By-Zdarsky-_-Perez-_1-_MR_-Exclusive-by-Brian-Level-_09-16-2020_-IMAGE-COMICS-1599259452_600x_crop_centerCuando estás a punto de terminar de leer el primer número de Stillwater es imposible que tu cabeza no remita a la novela Wayward Pines de Blake Crouch, o como mínimo a la serie televisiva de hace unos 6 años que adaptó dicha novela y fue bastante más popular. Y también hay otra famosa serie televisiva de culto que nos remite a este plot, y es la clásica Twin Peaks de David Lynch, la cual obsesionó a Crouch y lo llevó a escribir la novela que cité al comienzo del párrafo. Un pueblo difícil de encontrar, completamente aislado del resto del mundo, que oculta un secreto tan grande que podría cambiar la existencia tal cual la conocemos. Una historia que puede ofrecer un marco existencialista enorme o puede ser narrada con trazos mínimos en un límite controlado. La decisión que claramente tomaron Chip Zdarsky y Ramón K. Pérez para contarnos la existencia de una comunidad que se ve en la obligación de tomar decisiones polémicas en relación a las libertades que cada integrante del pueblo tiene dado que, de repente, de la noche a la mañana, todo el que habita Stillwater se transforma en un inmortal, un humano que deja de envejecer y regenera cualquier tipo de herida.

Este par de brutales autores canadienses comienzan este relato con los hechos que rodean a la vida de Daniel, un treintañero que acaba de quedar desempleado y recibe una citación para encontrarse con una enorme herencia en un recóndito y desconocido pueblo llamado Stillwater. Daniel y su mejor amigo deciden emprender esta «aventura» hacia lo desconocido y lo que se encuentran al llegar a esta población es un enorme secreto protegido rabiosamente con uñas y dientes: los que se encuentran dentro del límite de esta población no pueden envejecer ni morir. Todo tipo de herida logra sanar, las enfermedades e intoxicaciones desaparecen rápidamente, y este efecto, además, se traslada a todo tipo de ser orgánico que habita estas inmediaciones.

stillwater-1-starsmydestinationEl miedo de los pobladores a ser indagados, investigados y diseccionados por la comunidad científica mundial si este «secreto» se llegara a saber los puso en una situación límite en la cual un juez y un pequeño grupo que responde a sus órdenes, modificaron las leyes de la ciudad y la transformaron en un estado de sitio permanente. Así, los habitantes están completamente incomunicados con el exterior y no se le permite a nadie del exterior ingresar. Pero lo cierto es que Daniel no es un «extranjero» cualquiera, es una persona que nació en Stillwater hace casi tres décadas y logró abandonar la misma gracias a una movida de su madre, la cual todavía está viva, por supuesto, y tiene exactamente la misma apariencia que cuando tuvo que desprenderse de su pequeño hijo para poder salvarlo.

Porque la condena y maldición de la vida eterna condiciona la existencia de los «niños», los cuales desde el momento en el que se depositó esta condición en Stillwater dejaron de crecer físicamente y conservaron el tamaño y la apariencia de ese momento, pero sus mentes siguieron creciendo. Esto creó un dilema moral para toda la comunidad que trasciende el mero hecho de la existencia eterna, y en su momento, a mediados de la década del ’80, cuando sucedió este «evento», el Juez, en complicidad con el Alcalde, decidió postergar y prolongar una toma de decisión sobre este tema en pos de proteger el secreto. Esto por supuesto traerá consecuencias como las que depositaron a Daniel 30 años después en las inmediaciones de Stillwater.

va5KOwssgzn4rqQxi73SmCsIZsCOGR1wQbc2P_OgdPWfYjOSZhIEXQD2femYifRsy-Gu0kfiX0Kh93fPQ1GfODa75ci-lj_lrB659V5OvYWktG4Gdj4TYVNZ9gqurh-PeASugKSM8g=s1600A esta altura del partido, a nadie asombra la capacidad de Zdarsky para desenvolverse en otro registro distinto al que lo hemos leído hasta el momento, y desde mi lado es un alivio ver la sutileza con la cual aborda los géneros de terror y suspenso. El guionista arma un entramado social por momentos lúgubre e inquietante para retorcer una premisa que en otro contexto podría ser una bendición para los protagonistas de la historia. Tal y como sucede con este tipo de relatos, poco a poco vamos conociendo a algunos de los personajes que rodean al protagonista, y a armar nuestro propio prode acerca de quiénes podrán ser sus aliados, quienes serán los antagonistas principales, quién será el Judas, y de qué bando, y sobre todo cuales son las reales posibilidades de que Daniel regrese al mundo real con vida. Esto deja en un segundo lugar el interés por el origen del fenómeno sobrenatural y la posibilidad de conocer más acerca de las consecuencias a largo plazo del mismo.

Como suele suceder en este tipo de obras, desde el lado gráfico la labor de Ramón K. Pérez en los dibujos es inestimable: una puesta en página muy tradicional y una narrativa fluida con una caracterización de personajes excelente es todo lo que necesita este comic para mantenerte atrapado. Y si faltaba algo, el color de Mike Spicer (centrado principalmente en paletas de colores claros y cálidos) nos ofrece un marco contrastante para los oscuros secretos que oculta la historia. De nuevo, la sutileza con la que es llevado adelante el relato habla de un estudio y un conocimiento enorme por parte de los autores, y de una inteligencia y una picardía muy altas a la hora de pensar y desarrollar esta aventura.

48e7aa83d5b1f6646f492b0d2fe3c4cb._SX1600_QL80_TTD_Lo único que puedo señalar como negativo de esta serie regular es su condición de comic de 20 y pico de páginas por mes. La realidad es que el verdadero potencial de esta historia se comienza a descubrir una vez que hemos leído los tres primeros números: eso quiere decir al menos más de 60 páginas, razón por lo cual recomiendo a todo aquel que se acerque a la obra que vaya directamente a un tomo recopilatorio que reúna los primeros seis números y ya, y no pierda tiempo adquiriendo número a número. La industria del comic norteamericano necesita urgente una reestructuración, y el formato regular tradicional debería formar parte de la misma.

Si bien Stillwater sale bajo el sello Image, es también una producción de Skybound Entertainment, el estudio creado por Robert Kirkman y David Alpert, del cual ya hemos reseñado algún comic en esta sección y al cual evidentemente hay que prestarle mucha atención, porque cada proyecto que sale del mismo sigue siendo digno de leer y adquirir.

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