Maldito Mainstream

Esta serie no forma parte de las lecturas más lisérgicas de Grant Morrison pero exige un enorme compromiso por parte del lector.

The Green Lantern

05/04/2019

| Por Matías Depettris

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5f9bbb8513281bdf8fec943347c591e72565Puede que en algún momento mi vida se encarrile de nuevo y logre hacer tiempo para colaborar con las columnas de este sitio donde recorren la trayectoria del único Morrison que importa, el escocés que escribe comics. Pero mientras eso sucede, puedo hacer uso de esta sección para colaborar indirectamente recomendando uno de los títulos actuales de DC que vale la pena leer, el cual por supuesto lo tiene al pelado más piola del medio al mando de los guiones.

Resulta que el año pasado hubo un momento donde DC comenzó a barajar y dar de nuevo con algunos relanzamientos, intentando ajustar un poco más la puntería de lo que habían sido algunas de las últimas adquisiciones en materia de escritores. Sí, me estoy refiriendo a Brian Michael Bendis, por ejemplo, que aterrizó en la editorial como si se tratara de algún semi-dios del nivel de Alan Moore, y mes a mes se está encargando de entregar las peores aventuras de Superman escritas en la última década. La última vez que tuvimos la oportunidad de disfrutar de Grant Morrison al frente de una serie regular en esta editorial fue durante la etapa del New 52, cuando estuvo a cargo, justamente, de uno de los títulos del kryptoniano de 80 años, en Action Comics, junto al dibujante Rags Morales, pareja creativa que se mantuvo hasta el nº 18. En el medio entre esa etapa y el relanzamiento de Hal Jordan, nuestro polémico guionista se clavó toda la saga Multiversity, los dos tomos de Wonder Woman: Earth One, el especial Dark Knights Rising: The Wild Hunt y el primer anual de Sideways.

TGL_1_5Por el lado de los policías espaciales esmeraldas, el relanzamiento del 2016 de la editorial, Rebirth, nos entregó dos series regulares: un comic “satelital” de la franquicia, protagonizado por Jessica Cruz y Simon Baz, y el otro, el principal, que llevó por nombre Hal Jordan and The Green Lantern Corps y contó con guiones de Robert Venditti y lápices de Rafa Sandoval y Ethan Van Sciver (un par de números uno, otro par de números el otro), al menos al comienzo. Venditti siguió al frente del título hasta el final del mismo, en el nº50, el cual salió en septiembre/octubre del año pasado. Unos meses después, en noviembre/diciembre, el título satelital también llegaría a su fin en el nº 57, dejando el camino libre para la llegada de Morrison, único guionista responsable de mantener viva la franquicia en este momento.

¿Qué hay que saber de antemano para poder leer esta nueva etapa? Esa no es una pregunta sencilla de responder. La lógica indicaría que, como mínimo, deberías estar al tanto de lo que sucedió desde Rebirth hasta acá, pero la realidad es que Venditti viene escribiendo Green Lantern desde el New 52, ya que fue el reemplazo de Johns cuando dejó el título allá por julio del 2013 (nº20). Y esta cronología no tuvo absolutamente ningún tipo de reboot con la llegada de Rebirth, así que si hacemos cálculos, Venditti lleva escritos, mínimo, 32 números pre-Rebirth más los 50 desde ese relanzamiento, y está todo conectado.

DwlHY3ZXQAEZVa1Morrison, que de boludo tiene lo que yo de peludo, es absolutamente consciente de esta situación y juega su juego como mejor sabe hacerlo: hace la suya intentando no contrariar lo ya establecido. Apenas entra, establece algunos nuevos parámetros y te deja bien claro que la lectura de este título no va a ser sencilla pero tampoco aburrida. El final de la etapa anterior fue flojo, y el título estaba pasando por un mal momento. Green Lantern debería ser un título que refleje los conceptos más interesantes de ciencia-ficción que DC tiene para presentar, circunscriptos en el universo super-heróico, por supuesto. Nadie supone que de esta franquicia vaya a salir algo del tenor de las mejores sagas cósmicas de Marvel, porque históricamente eso nunca sucedió, pero la realidad es que el universo de los Corps tuvo siempre el potencial para entregar historias a la altura de lo mejor que nos dieron autores como Jim Starlin, Roy Thomas o Jack Kirby en la vereda de enfrente.

Nuestro héroe escocés hace eco de esta cuenta pendiente y nos deja claro que los límites sobre los que trabajan estos policías intergalácticos son muchísimo más extensos de lo que siempre supusimos: hay Corps que operan en niveles sub-atómicos, en nano-universos e incluso contrarrestando virus o bacterias (cuando no formando parte de ellas), y por supuesto también operan en los multiversos, en universos negativos, en universos donde no existe la materia y sólo hay elementos gaseosos e incluso en universos lumínicos. Así y todo, de todos modos hay un mapa “claro” sobre el cual trabajan, hay fronteras y lugares aún inexplorados por esta agrupación, o lugares a los cuales no pueden acceder por motivos políticos.

54nkm57ghh221En el primer número, Hal Jordan se encuentra en la Tierra, y si bien no nos da a entender que estaba retirado de su trabajo como Guardian del sector 2814, claramente estaba en algún tipo de receso, disfrutando de la vida “normal” con su pareja Eve. Luego de cagarse bien a trompadas con unos alienígenas cambia-formas, Hal los interroga y le revelan la locación de una nave estrellada en la cual viajaba Chriselon, un compañero de tropas que, casi en su lecho de muerte, le revela a nuestro héroe que transportaba a tres prisioneros muy peligrosos que lograron escapar gracias a un artefacto que mantenían oculto. Nosotros, los lectores, gracias a una introducción de varias páginas, tenemos un poco más de información que nuestro ex-piloto de pruebas: hay un asesino de Lanterns que está asociado a estos tres piratas intergalácticos, que potencialmente podría estar relacionado con la anti-materia y que ya acabó con la vida de al menos un miembro de la tropa escarlata.

Una vez más, los Blackstars están involucrados, asociados con este Lantern traidor anti-materia, pero para concretar el plan que tienen necesitan ir en busca de una serie de artefactos indispensables para ensamblar una máquina que les proporcionará la venganza que vienen buscando hace eones contra las huestes de los Green Lanterns. La situación irá escalando en gravedad hasta llegar al punto en el cual Hal Jordan irrumpe en una subasta ilegal por el mismísimo planeta Tierra, el cual fue reducido al tamaño de una pelota de básquet, y tiene que lidiar con el nuevo “propietario” de dicho cuerpo celeste, una entidad alienígena que tomó la forma de DIOS y otorgó a todos los seres humanos habilidades extraordinarias para ganarse la simpatía automática de su ganado.

0170432370dbdf72e4cc5ed9af764f436dc0ca0a48-720x743Esta preciosa y exquisita locura está acompañada por el dibujo de una pareja que transforma a esta serie regular en uno de los cómics actuales mainstream mejor dibujados y coloreados del momento: Liam Sharp y Steve Oliff. El laburo de Sharp en The Green Lantern es todo lo que está bien en este mundo. El diseño de aliens, monstruos, arquitecturas extraterrestres, naves y demás vehículos e incluso los mismos Green Lanterns es una completa locura, y marca una distancia gigantesca de la labor que venían haciendo los dibujantes previos en esta franquicia. Liam no solo trabaja hasta el más mínimo detalle sino que, además, tiene una imaginación que desafía nuestra capacidad de asombro todo el tiempo. Y como si esto fuera poco, se clava unas puestas en página con estructuras muy voladas pero siempre apoyado en una estructura sólida y coherente con el relato. Cuando Morrison nos permite ver por primera vez su nuevo Oa, Sharp se encarga de hacernos explotar la cabeza en mil pedazos, y una vez que pudimos recoger los restos de nuestro cerebro, no podemos más que agradecer tener esas páginas en nuestras manos. Oa jamás se vió tan imponente, tan tecnológico y futurista, y realmente sentimos que eso es, sin ninguna duda, el maldito centro del universo, inconmensurablemente enorme y repleto de maquinarias celestiales que conviven con fuentes y focos de energía que entran y salen por todos lados. Y por supuesto, Oliff no decepciona en absoluto, y tiene una clara idea de las paletas correctas para colorear cada una de las páginas, logrando cerrar el clima correcto para cada situación. El trabajo de ambos autores es una clase magistral de trabajo en grupo que solamente pueden entregar dos enormes artistas con años de trayectoria trabajando juntos. Esta vez, Morrison dio en el clavo con los autores convocados para que lo acompañen en tamaña aventura, no puedo imaginar un mejor equipo creativo para esta saga que apenas está despegando.

The Green Lantern es un comic para degustar, para leer tranquilo, sin apuro, acompañado de un café o un fernet y un par de cigarrillos. No forma parte de las lecturas más lisérgicas del escocés pero requiere que le prestes mucha atención, exige un enorme compromiso por parte del lector, y el mismo es recompensado, aunque más no sea por el excepcional arte que nos entrega.

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