Maldito Mainstream

Los mutantes necesitaban una puesta a punto a fondo, un resurgir desde las cenizas que recuperara los tópicos que más nos han entusiasmado en décadas pasadas.

X-Men

16/08/2019

| Por Matías Depettris

4 comentarios

fdf1e3847928f998def8d60f463cd573Hubo un tiempo que fue hermoso, uno en el cual los X-Men eran lo más piola que podías leer en la Casa de las Ideas. Sería engorroso para mí y harto aburrido para ustedes hacer un recuento de las épocas de gloria de los mutis en el papel, pero si tiro algunos apellidos así como quien no quiere la cosa, estilo Adams, Wein, Cockrum, Claremont, Byrne, Lee, Kubert, Morrison, Quitely, Whedon y Cassaday, seguro no serán pocos los que podrán unir los puntos y coincidir conmigo en que, nombres más, nombres menos, los mismos representan las etapas de gloria de estos personajes. Hace casi una década la franquicia mutante ha perdido el rumbo, dentro y fuera del papel. Con honrosas excepciones, los últimos 10 años fueron un cúmulo amargo y agrio de aventuras insípidas, sin alma y con una dirección ambivalente que mareaba al más despierto, recurriendo a golpes bajos o crossovers innecesarios para llamar la atención y levantar las ventas. Es incontable y casi vergonzoso la cantidad de bajas y resurrecciones que sufrieron los mutantes, las dimisiones y divisiones, los cambios de estrategia a la hora de plantarse como equipos, las luchas internas, las rebeliones, los pases de liderazgos, las decenas de nuevas incorporaciones intrascendentes… el intenso cambio de status quo que identificó a Marvel Comics a comienzos del Siglo XXI de la mano de Joe Quesada tenía un sentido, una razón de ser y respondía a una clara estrategia editorial que era posible seguir y resultaba entretenida de leer. Esa misma bajada de línea editorial terminó afectando a los mutantes de manera casi irreversible, y aquellos que en algún momento supimos enamorarnos de estos personajes y sus culebrones repletos de aventuras eXtraordinarias hoy los miramos con nostalgia a la distancia.

Powers_of_X_Vol_1_6La llegada de C. B. Cebulski como Jefe de Cordinadores de Marvel Comics hace dos años parecía amenazar con enmendar algunas de las innumerables cagadas editoriales que se venían acumulando en los cinco años previos, una de las cuales incluía la pérdida del rumbo de nuestros queridos mutantes. Hubo algunos intentos genuinos de enderezar la nave, pero las ventas no acompañaron lo suficiente y la realidad es que, editorialmente hablando, la movida todavía se sentía bastante tibia. Los mutantes necesitaban algo más, una puesta a punto realmente a fondo, un resurgir desde las cenizas que recuperara los tópicos que más nos han entusiasmado en décadas pasadas, un arco argumental y sobre todo una dirección editorial firme, con ideas claras, una planificación elaborada, creativa y fresca, algo que llame la atención y logre destacarse lo suficiente para posicionar la franquicia por encima del promedio que entrega mes a mes un mercado mainstream saturado de propuestas que siguen regurgitando ideas del siglo pasado sin una pizca de frescura.

Para un desafío de tales dimensiones pocos eran los nombres que se podían manejar. Y a mi entender, eligieron al arquitecto más indicado: Jonathan Hickman, un guionista que en esta editorial dejó joyas como esos 23 magníficos primeros números de Future Foundation. A nadie voy a asombrar si me reconozco un absoluto fan de este escritor, y como prueba de eso en esta misma sección hace un par de años reseñé su fenomenal East of West y en otros sitios hice lo mismo con The Manhattan Projects y The Black Monday Murders, esta última una de las series “regulares” más interesantes y crípticas de los últimos años, sobrecargada de toda la impronta de este escritor.

House-of-X-03-720x741Con la llegada de Hickman, los X-Men tal y como los conocen quienes los estaban leyendo hasta ese momento llegan a un fin, y el escritor abre la puerta de un nuevo comienzo con dos miniseries llamadas House of X y Powers of X, de 6 números cada una, que no se pueden leer por separado ya que ambas están intrínsecamente conectadas, y emanan cada una a su manera una épica inigualable.

Hickman toma conciencia del inconmensurable bagaje con el que carga la franquicia y se permite dar rienda suelta para presentarnos una solución definitiva a un problema que definió a estos personajes respondiendo la pregunta del millón: ¿es posible una co-existencia pacífica entre Humanos y Mutantes? La respuesta es obvia: NO. Esto, por supuesto, desprende un montón de otras preguntas y planteos. ¿Entonces qué carajo hacemos? ¿Los hacemos mierda a los humanos y que se vaya todo al tacho? ¿Aunamos nuestras fuerzas y nos imponemos, a sabiendas de que somos el siguiente paso evolutivo y, por consiguiente, el futuro nos pertenece? ¿Magneto tenía razón entonces?

powers-of-x-2-spoilers-remaining-x-men-1-1183078Si bien House of X y Powers of X tienen que leerse con un orden de lectura determinado, cada miniserie tiene su propia personalidad, amén de que los encargados del dibujo por supuesto que son distintos. En la primera, House of X, conoceremos poco a poco la tierra prometida de los mutantes, el paraíso terrenal, la isla Krakoa, ubicada en una zona inaccesible del Pacífico y a la cual solo pueden acceder mutantes. En la misma se ha pactado una alianza entre dos grandes amigos que han desperdiciado muchas décadas siendo antagonistas uno del otro: Charles Xavier y Erik Lehnsherr, este último vistiendo un imponente traje blanco. Y desde esa alianza nacerá un plan para acabar de forma definitiva con la sumisión que han tenido que tolerar los mutantes desde que el ser humano ordinario tiene conocimiento de su existencia. Las estrategias de ambos por separado no han funcionado y gracias a la participación de un tercer involucrado a ambos les llegará la revelación del camino a seguir. Ese jugador es ni más ni menos que Moira MacTaggert, protagonista casi exclusiva del segundo número de esta serie, un capítulo magnífico de esta nueva saga que tiene toda la pasta para transformarse en un clásico histórico de la franquicia. En el mismo se teje una trama que parece una fusión entre la novela All You Need Is Kill de Hiroshi Sakurazaka (la cual tiene ilustraciones de Yoshitoshi Abe) y la clásica saguita mutante Days of Future Past de Claremont y Byrne, reviviendo una y otra vez distintas posibilidades para solucionar el conflicto más importante que aqueja a humanos y mutantes. Este número es el que me convenció de que este mes tenía que dedicarle esta sección a este proyecto, sin duda alguna.

9d3386754a2e05fba575a82e153681d7Mientras Hickman se toma su tiempo para presentarnos el escenario actual en el cual Xavier ofrece a los humanos tres drogas distintas que son en realidad unas píldoras sintetizadas de tres tipos de flores diferentes que crecen en Krakoa (una que expande la vida del ser humano cinco años, otra que funciona como un antibiótico universal y una que permite restaurar enfermedades mentales en humanos) con la condición de que reconozcan a Krakoa como una nación más, los lectores vamos conociendo pequeños detalles de la formación actual de quienes protagonizarán esta serie, a veces con apenas unos cameos de viñetas y otras con presencias fuertes de viejos conocidos. No conforme con eso, el guionista se encarga de entregarnos un montón de información adicional fundamental para entender el status quo actual, preciosamente diseñada (Hickman es también diseñador gráfico) y presentada de manera clara y concisa. Y no son datos aleatorios que funcionan apenas como un material extra, son el esqueleto de la trama y lo que sostiene el plan que Magneto y Xavier pretenden llevar adelante. Un mapa de Krakoa y su edificaciones internas, las singulares características de Krakoa (portales y hábitats naturales auto-sustentables), los protocolos de defensa de los humanos contra los mutantes, los niveles de poder de los mutantes y cómo se miden o todas las líneas de tiempo alternativas en las cuales las cosas entre humanos y mutantes no terminaron bien.

powers-of-x-1-page-4Powers of X en cambio es una serie un poco más ambiciosa ya que desde el vamos está narrada en cuatro tiempos distintos: 10 años atrás, cuando la alianza se realizó y este plan comenzó a tomar forma en su primera fase, el presente, 100 años en el futuro y 1000 años en el futuro. Sí, leyeron bien: Hickman nos cuenta, número a número, las consecuencias directas de lo que se está desarrollando en el presente un siglo después y diez siglos después. Corta la bocha. Precioso. Dentro de los protagonistas de esta serie, en el potencial futuro ambientado un siglo después de los acontecimientos actuales hay un puñado de viejos conocidos que comparten cartel con personajes nuevos, algunos de los cuales pudimos apreciar en aquella famosa ilustración inicial que utilizó Marvel para promocionar la movida.

Pepe Larraz es el encargado de llevar las riendas del arte en House of X, un madrileño que lleva casi una década trabajando para Marvel, con un estilo fresco pero clásico tanto en la puesta en página como en el diseño de personajes, y en algún punto sus líneas suaves y expresivas remiten tanto a John Cassaday como al mejor Neal Adams. En el caso de Powers of X, quién tiene la enorme labora de llevar adelante el dibujo de la misma es un tal R.B. Silva, a quién recuerdo levemente de la serie de Superboy del New 52. En este caso puntual la comparación entre ambos artistas es inevitable, y por suerte Silva está a la altura del desafío. Si bien el diseño de personajes de Larraz me seduce mucho más, tengo que admitir que algunas páginas de Silva son impresionantes. No tengo absolutamente ningún reclamo para hacerle en lo que tiene que ver con la puesta en página y la narrativa pero me gustaría un pelín más de expresividad en los gestos de los personajes. Sin embargo, esta “observación” es análoga al que se acaba de bajar una tira de asado con fritas y se queja porque le trajeron de postre una copa helada en vez de un budín de pan mixto, ponele.

Image-3En resumen, Hickman cumple con creces. Revitaliza la franquicia utilizando algunos deus ex machina que ni siquiera se molesta en explicar (porque entiende además que a nadie le interesa que se explaye en esos puntos) para establecer un nuevo status quo que sorprende y abre un abanico de opciones con un potencial gigantesco para el futuro cercano de los mutantes. Juega con realidades alternativas, viajes en el tiempo, futuros posibles y planteos existencialistas en manos de personajes solemnes que tienen el poder para ser considerados dioses y por primera vez en mucho tiempo están dispuestos a asumir esos roles, cueste lo que cueste. Y lo mejor de todo: este punto de partida es accesible para absolutamente cualquier tipo de lector que tenga una vaga idea de quienes son los X-Men. Van apenas cuatro números y es por ese motivo más que cualquier otro que me apuro a recomendarles esta lectura: el viaje recién empieza y no me cabe duda la eXperiencia será inolvidable.

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4 comentarios

  • muy hermosa serie, que he leido hace poco.
    empieza ya con Krakoa ya establecido como un nuevo pais de mutantes y no se muestra en q momento se establecio.
    espero que dure mas que utopia que no se en como termino.
    muy emotivos los 2 caps finales con los mutantes festejando y Magnus diciendole a Xavier» las diferencias que hemos tenido en el pasado ya no habra mas de ahora en adelante» o mas o menos asi decia.

    Comentarios

    Robert_2000AD

    05/03/2020 - 17:54

    • Tiene toda la pinta de que esto va a durar un poco más. Por el momento toda la línea de mutantes me viene gustando mucho.

      ¡Gracias por comentar!

      Comentarios

      Logan_San

      20/03/2020 - 15:50

  • A mi tienen las pel x el piso cuando para leerlas tenes q leer 5 títulos más y en orden. X eso, no creo q nunca compre algo de los mutis

    Comentarios

    chuliverm

    18/08/2019 - 18:36

    • Bueno, justamente Hickman plantea algo bastante pequeño y auto-conclusivo, muy parecido a la era clásica de Claremont. Un regreso a la época de gloria de los personajes.

      ¡Gracias por comentar!

      Comentarios

      Logan_San

      22/08/2019 - 01:29