En la eterna discusión sobre las similitudes entre varios personajes de DC y Marvel, una de las comparaciones más frecuentes es la Swamp Thing y Man-Thing. ¿Cuál de ellos es realmente el original? Lo cierto es que ambos surgieron como resultado de una misma reunión entre creativos que reinterpretaron el concepto del monstruo de pantano y se llevaron la idea, unos a DC otros a Marvel, y de ahí surgieron ambos personajes con apenas dos meses de diferencia, Man-Thing en Mayo de 1971 y Swamp Thing en Julio de ese mismo año. El monstruo del pantano original es mucho más antiguo, y data de una historia publicada en 1940, escrita por Theodore Sturgeon, titulada “It”, que a su vez fue la inspiración directa para “The Heap”, el primero en ser publicado en comics por Hillman, la empresa que publicaba “Airboy”. “The Heap” aparece por primera vez en el nº 3 de “Air Fighter Comics” en Diciembre de 1942.

Como sea, la comparación entre ambos monstruos de DC y Marvel es casi inevitable por las similitudes entre ambos y la proximidad entre sus primeras apariciones. Ambos son versiones interesantes del mismo concepto, y si bien Man-Thing no ha tenido una etapa puntual que pueda hacerle frente a la gloriosa etapa de Alan Moore en el segundo volumen de Swamp Thing, ha tenido algunas historias puntuales que vale la pena rescatar. Una de ellas es la que realizaron Jean Marc DeMatteis y Liam Sharp a finales de los ´90.
Precisamente esa última etapa de los´90 fue bastante complicada, ya que coincide con la famosa quiebra y abrupta debacle de Marvel, que se vio forzada a tomar muchas decisiones desesperadas para mantenerse a flote y evitar desaparecer. Al mismo tiempo, esto le abrió las puertas a mucha experimentación, ya que empezaron a buscar fórmulas que les permitiera generar un impacto no solo entre los comics mainstream, sino en los distintos nichos del mercado. Uno de esos nichos es el del comic de horror con tintes filosóficos, psicodélicos y psicológicos, en un contexto de fantasía y mitología, como lo que solíamos asociar por entonces con el sello Vertigo, especialmente en títulos como Sandman o Black Orchid, y es dentro de este molde que se desarrolló la serie de Man-Thing de fines de los ´90.

DeMatteis es un autor que en nuestro país muchos recuerdan principalmente por su asociación con Keith Giffen como co-guionista de “Justice League International”, que tuvimos la oportunidad de leer en castellano de la mano de Editorial Perfil durante la primera mitad de los ´90, pero que ha tenido etapas muy recordadas en varios comics importantes. Especialmente destacable es su paso por Spider-Man, donde aún hoy su arco más emblemático es el clásico “Kraven’s Last Hunt”. Pero para los que hemos seguido más de cerca su carrera y leído otros de sus títulos, sabemos que DeMatteis suele abordar frecuentemente temas de religión, misticismo, filosofía, y psicología en sus trabajos, sobre todo cuando le toca escribir personajes con trasfondos mágicos o míticos, como es el caso de Doctor Fate (serie que escribió a fines de los ´80, a la par de Justice League International), o Spectre (la serie protagonizada por Hal Jordan), entre otros. Su trabajo en Man-Thing entra en esta categoría de "serie no-tan-superheroica", mucho más volcada a la fantasía y la exploración de la naturaleza de los personajes y sus circunstancias. DeMatteis tiene mucha experiencia con este tipo de enfoques, y Man-Thing, al igual que tantos monstruos en los comics, tiende a ser un vehículo excelente para historias sobre la naturaleza humana y sus contradicciones.

Liam Sharp por su parte, es un artista con aptitudes y habilidades que resultan perfectas para retratar situaciones y conceptos abstractos. Acá hace gala de una tremenda creatividad para plasmar visualmente cada una de las descripciones que hace DeMatteis sobre cosas tan inmateriales como estados mentales (en los números que transcurren en un manicomio, con Devil Slayer como personaje central, un personaje muy obscuro de la historia de Marvel, que pasó alguna vez por el comic de Defenders), viajes astrales y estados de la conciencia. Todo eso manejado con mucha claridad y con mucha atmósfera, dos elementos que muchas veces pueden interponerse el uno con el otro (por buscar claridad muchas veces no se genera atmósfera, y viceversa). Pero Sharp logra manejar ambos elementos con la maestría necesaria para lograr ese equilibrio, que permite apreciar perfectamente el trazo del dibujante y lo que está retratando. En mi opinión, su trabajo en esta serie es uno de sus mejores momentos.
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A grandes rasgos, la historia se centra en la búsqueda de los fragmentos del Nexo de las Realidades, un punto de convergencia de realidades que se encuentra en los pantanos habitados por Man-Thing, quien cumple el rol de guardián del propio Nexo. Este había sido recientemente destruido, y debía ser restaurado para evitar consecuencias catastróficas a nivel cósmico. La tarea le es encomendada por Doctor Strange en el primer número y no tarda en aparecer en escena un villano de nombre Termineus, quien tiene su propio interés tanto en la restauración del Nexo, como en el rol de Man-Thing y Ellen Brandt, la viuda de Ted Sallis (el nombre del hombre que terminó por convertirse en Man-Thing) y co-protagonista del comic, cuyo rol es tan importante o quizás aún más que el del propio Man-Thing. Si bien las historias son lo suficientemente interesantes por sí solas, el comic echa mano de continuas apariciones de otros personajes del Universo Marvel, como el ya mencionado Dr. Strange, Devil Slayer, Howard the Duck y Namor the Sub-Mariner, todos utilizados con buen criterio y de manera que se siente perfectamente acorde a las necesidades de las situaciones presentadas.

Este volumen de Man-Thing se publicó entre Diciembre de 1997 y Julio de 1998, duró únicamente ocho números, y posteriormente el mismo equipo creativo realizó nuevas historias de Man-Thing en las páginas de Marvel Team-Up y en la antología “Strange Tales”, para la cual habían llegado a hacer cuatro historias, pero el título fue cancelado tras el nº 2. Lamentablemente, la historia quedó inconclusa y se notaba que estaba planteada para ser una serie bastante larga, con una dirección bastante clara de hacia dónde se dirigía. Pero todo esto se publicó durante un período muy caótico en la historia de Marvel, y quedó como una de esas joyas ocultas, poco recordadas, que al día de hoy siguen sin haber sido reimpresas.


