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NOTAS

Paul Kirchner

A veces me encuentro con reseñas de mi trabajo que lo analizan de un modo mucho más sofisticado que lo que podría hacer yo. Y digo "Qué buena noción, ojalá se me hubiera ocurrido a mí".
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Viernes 01 de mayo, 2026

Mi proceso creativo generalmente empieza con parte de una idea, tal vez una locación, o una situación con la que me dan ganas de trabajar. Después tengo que armar un argumento. Lo que en mis primeros años yo creía que era una procrastinación constante, en realidad tenía que ver con el esfuerzo por encontrar la inspiración. Podés estar sentado en tu escritorio durante día, mirando la hoja en blanco hasta que te aparezcan gotitas de sangre en la frente, sin que aparezca una idea que podés usar. Y por ahí te levantás una mañana y la tenés totalmente clara en tu mente. O por ahí no. Quedarme despierto hasta tarde suele ser útil, al igual que salir a caminar o sumergirme en la obra de artistas superiores. A veces el flujo llega cuando empiezo a trabajar en esas ideas definidas a medias, cuando boceto lo primero que se me ocurre en base a eso. Esto es particularmente cierto con Dope Rider, donde las ideas para los elementos surrealistas del dibujo suelen aparecer a medida que dibujo. En cualquier caso, estoy seguro de que hay que atravesar el período de esforzarse para llegue la idea, para que eventualmente te aparezca en la cabeza. El esfuerzo activa los pozos más profundos de la mente, el subconsciente, que es la fuente de la inspiración. Claro que para que la historieta sea comprensible para el lector, tengo que procesar esa inspiración de manera racional, pero para mí sigue siendo un misterio cómo se genera esa inspiración. Por eso, aunque le pongo muchísima reflexión a lo que hago, no soy el más indicado para juzgar su significado.

A veces me encuentro con reseñas de mi trabajo que lo analizan de un modo mucho más sofisticado que lo que podría hacer yo. Y digo "Qué buena noción, ojalá se me hubiera ocurrido a mí". ¿Podemos decir que las reseñas están equivocadas porque encuentran en mi trabajo cosas que yo no puse de manera consciente? No sé si hay una forma correcta y una incorrecta de hacer eso. Nietzsche escribió "Cuando su obra empieza a hablar, el autor debe callarse la boca".

Una vez que tengo la idea, primero hago bocetos muy sueltos en unas hojas chiquitas, como para dividir la historia en viñetas, ver qué tengo que meter en cada viñeta, cuantas viñetas va a tener cada página y cuántas páginas voy a necesitar para contar la historia. Con esto ya resuelto, dibujo a lápiz los bordes externos del dibujo en una hoja de papel Strathmore más grande. Me gusta trabajar en hojas grandes, así que en general, el área destinada al dibujo es de unos 35 x 50 centímetros. Sobre cada página, pego con cinta una hoja de papel de calcar y empiezo a bocetar los dibujos. Me gusta trabajar con papel de calcar porque es fácil de borra, pero si el plantado me resulta completamente irredimible, tiro a la mierda la hoja de calcar y empiezo de nuevo.

Pienso mucho en la narrativa, en qué hace falta comunicar en cada viñeta y en cómo hacerlo. Crear historietas es como filmar una película. Yo decido dónde colocar la "cámara", y si va mejor una toma de lejos, un plano medio o un primer plano. Me concentro en cómo se va a ver la página como unidad integral, entonces le presto mucha atención no solo a lo que dibujo dentro de cada cuadro, sino también a cómo funcionan las viñetas una al lado de la otra. Trato de llegar a un equilibrio, encontrar formas para las viñetas que sean acorde a los dibujos que contienen. Suelo fotocopiar el dibujo de una viñeta vacía, y lo agrando o lo achico hasta encontrar el tamaño que me resulta más idóneo, y después lo pego con cinta sobre el papel de calcar. Para cuando termino, la página parece un tapiz hecho con retazos. Ahí pongo el papel sobre el tablero de luz y dibujo todo en la hoja Strathmore. Ajusto bien los dibujos, trazo los bordes con regla, y entinto los lápices. Nunca logré un control eficaz de los pinceles, cada vez que los usé hice cagadas, así que desde muy joven aprendí a manejar el plumín. En los últimos años, la calidad del Strathmore decayó tanto que tuve que cambiar un poco los métodos, porque la punta del plumín hace tajos en la hoja. Ahora entinto con un marcador recargable Noodler Flex Nib o con rotuladores especiales de Faber Castell. Antes dibujaba los globos y agregaba los textos antes de entintar, pero ahora entinto toda la página y agrego los globos y los textos en la computadora, porque eso me da más flexibilidad para meter cambios de último momento.