Buscaban un barco en la Antártida, pero se llevaron una sorpresa: "La exploración del mundo aún continúa"

Una expedición científica en el mar reveló un ecosistema oculto bajo el hielo con más de mil estructuras sorprendentes.

13 de abril, 2026 | 16.42

Los animales marinos volvieron a sorprender a la ciencia con un hallazgo inesperado en las profundidades de la Antártida. Se trata de cientos de nidos de peces organizados en patrones geométricos, que fueron descubiertos en el fondo del mar de Weddell, una zona que permanecía oculta bajo la plataforma de hielo Larsen C hasta el desprendimiento del iceberg A68 en el 2017.

El descubrimiento se produjo durante una expedición del 2019 en el buque sudafricano SA Agulhas II, que tuvo como objetivo encontrar los restos del legendario HMS Endurance, hundido en 1915. Aunque el barco no fue localizado en ese momento, los científicos lograron capturar imágenes inéditas del fondo marino gracias al vehículo operado a distancia “Lassie”.

Un ecosistema oculto bajo el hielo

Las grabaciones revelaron más de mil madrigueras circulares distribuidas en el sedimento marino. Tras analizar las imágenes, los investigadores identificaron peces y larvas en su interior, de la especie Lindbergichthys nudifrons, conocida como "atún blanco antártico".

Estos peces, adaptados a condiciones extremas, construyen nidos que son vigilados por los machos durante aproximadamente cuatro meses, protegiendo los huevos de gusanos marinos y otros depredadores. La cantidad y conservación de estas estructuras sorprendió a los científicos, quienes destacaron que este tipo de hallazgos demuestra cuánto queda aún por descubrir en los océanos.

Además, se identificaron distintos patrones en la distribución de los nidos. Algunos se encontraban alineados, otros en forma de media luna, óvalos o incluso agrupados en racimos. Esta última configuración fue la más común y representa cerca del 42% del total observado.

La creación de un Área Marina Protegida

Según los expertos, la disposición de los nidos no es casual ni ingenua. Los agrupamientos responden a una estrategia conocida como “teoría del rebaño egoísta”, por la cual los individuos se protegen colocando a otros entre ellos y posibles depredadores. En cambio, los nidos aislados suelen pertenecer a peces de mayor tamaño, capaces de defenderse por sí mismos.

Durante la exploración también se detectó la presencia de gusanos cinta, que son depredadores que localizan los huevos mediante señales químicas. La cercanía entre nidos podría dificultar esta tarea, generando una especie de confusión que beneficia a las crías.

 Este hallazgo se suma a otros registros recientes en la región, considerada uno de los ecosistemas más increíbles del planeta. Para la comunidad científica, estos descubrimientos refuerzan la necesidad de crear un Área Marina Protegida en el mar de Weddell. “Es fundamental estudiar estos ambientes antes de perder algo que ni siquiera sabíamos que existía”, sintetizaron los investigadores.