Uno de los complejos más icónicos de Mar del Plata cerró sus puertas luego de tres décadas de popularidad. Esta semana, la Justicia comercial decretó la quiebra de Plunimar S.A., la empresa que operaba el Aquarium de la ciudad balnearia.
Sin embargo, el cierre dejó en vilo a 66 animales dentro del predio. La empresa reconoció que intentó venderlos antes de la quiebra, pero ahora su destino se encuentra bajo el control de la Justicia, según la resolución del Juzgado Nacional en lo Comercial N°20.
Ahora, el proceso en marcha deberá ordenar las deudas y acreedores, y deberá definir qué hacer con los ejemplares que, por el momento, siguen bajo la órbita de la firma.
Qué pasó con el Aquarium de Mar del Plata
La empresa admitió que no posee ingresos, pero su caja le basta para sostener a los animales por un tiempo limitado. Incluso, trató de desprenderse de los animales para generar liquidez, algo que quedó interrumpido durante la quiebra.
En el predio, ubicado en la Avenida de los Trabajadores 5600, junto al Faro Punta Mogotes, permanecen 56 pingüinos magallánicos, dos pingüinos rey, cuatro saltarrocas y cuatro lobos marinos. Todos dependen de alimentación diaria, atención veterinaria y mantenimiento de hábitat.
La empresa no puede sostener toda esa estructura. La sindicatura avanzó con un esquema excepcional: 12 empleados quedaron afectados al cuidado de los ejemplares, su sanidad y seguridad en una estructura mínima que se financiará con los recursos remanentes.
Al decretarse la quiebra, los animales pasaron a integrar el activo bajo administración judicial, por lo que cualquier venta, traslado o cesión tendrá que ser autorizada en el marco del expediente.
La venta de los delfines a Egipto
Para pagar sueldos, alimentar a los animales y cubrir gastos operativos, el Aquarium vendió diez delfines a Egipto por u$s 800.000. Cuando se concretó el operativo, en diciembre del 2025, la empresa anunció públicamente el traslado de los mamíferos, con detalles del viaje, controles sanitarios y el destino final en un oceanario en el Mar Rojo.
Pero la firma nunca notificó que se trataba de una venta, y recién se conoció en el expediente judicial. Zaiko, Lara y el resto del grupo fueron trasladados en cajas diseñadas a medida hacia un acuario en las cercanías del Mar Rojo, en Egipto, pese a que el plan original apuntaba al Caribe, la logística internacional decidió que el desierto sea el nuevo hogar de estos ejemplares.
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El expediente también reveló que hubo múltiples intentos de venta que no prosperaron: u$s 750.000 desde México, u$s 950.000 desde China y u$s 250.000 por parte del zoológico de San Pablo. De todas maneras, la empresa aclaró que los problemas para cerrar operaciones se debieron a regulaciones, permisos y logística internacional compleja.
Por otro lado, la tortuga Jorge recuperó su hábitat natural tras completar su rehabilitación. El cierre del predio de nueve hectáreas implicó el fin de los shows recreativos y el desmantelamiento de un centro de fauna.
