"Gymbros" y "adictas a las cirugías": qué hay detrás de la "obsesión colectiva" que aumenta año tras año

La hiperconexión digital está transformando la intimidad y los vinculos. Prácticas que hasta hace pocos años se asociaban casi exclusivamente al físico-culturismo se están instalando como la norma. El culto a la imagen está modificando también los vínculos sociales y generando nuevos espacios de encuentro, asociados con un ideal de progreso estandarizado.

24 de abril, 2026 | 13.44

Una mujer en sus treinta años está en medio de una fiesta un sábado por la noche y, de repente, una idea ocupa su cabeza a pesar de la música de fondo. Mira su reloj inteligente y celebra "¡Hoy hice 11 mil pasos!". Durante una entrevista por un estudio que analiza cómo el deseo está disminuyendo durante la crisis económica, un joven asegura que se iba a encontrar con una chica con la que había "conectado", pero prefirió usar ese tiempo para ir al gimnasio. En las redes, una modelo e influencer famosa celebra su "cara nueva" y ennumera las 11 cirugías que se hizo. Escenas como estas son cada vez más frecuentes en el país que ostenta el segundo lugar en el ránking de trastornos alimenticios en el mundo, pero que ahora está siendo testigo de un nuevo fenómeno: hay una reconfiguración de la relación con el cuerpo y éste se está convirtiendo en vidriera de aquellos discursos exitistas que traducen "progreso" como "control sin límites humanos". La norma en ciertos espacios son las métricas, el rendimiento y visibilidad. Los que se perciben como "éxitosos" son los "gymbros" y las mujeres que mutilan su cuerpo hasta lograr lo que consideran que es la perfección. 

"No estamos usando el cuerpo para tener relaciones sexuales pero nos estamos tonificando, ¿qué está pasando?", se preguntaron Federico Roales, María Martin Sidrás, Ronny Weter y Fabiana Antonelli, después de detectar que la hiperconexión digital está transformando la intimidad y los vinculos. Así, descubrieron que el aumento de "gymbros" no es una sensación y que prácticas que hasta hace pocos años se asociaban casi exclusivamente al físico-culturismo, o al deporte de alto rendimiento, se popularizaron dentro del consumo cotidiano, bajo lógicas de "performance" extremas. Del mismo modo, las exigencias históricas que pesan sobre el cuerpo de las mujeres se reforzaron con el alcance a nuevas técnicas de cirugías y con las inyecciones para adelgazar: las nuevas estrellas de la producción seriada de relatos que operan de manera subterránea para exhibir una feminidad "controlada" presentada como elección personal para alcanzar aquella forma corporal homologada. 

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"El cuerpo se convirtió en una interfaz de datos", alertan los investigadores de "Trama", el nuevo observatorio de la agencia creativa y de tecnología VML Argentina. Ellos se propusieron analizar las transformaciones sociales alimentadas por la obsesión de mostrar y validar el cuerpo en plataformas digitales, esa que refuerza estándares de perfección y comparación constante. En el informe "Cuerpo sin Cuerpos", advierten que cada vez más personas tratan el cuerpo como un proyecto a intervenir y optimizar: lo entrenan al límite, lo modifican con cirugías y planifican qué hacer con él casi como si fuera un sistema de unos y ceros. 

El culto a la imagen está modificando también los vínculos sociales. En ese proceso, la transformación deja de ser algo íntimo y pasa a mostrarse como contenido, como una historia de mejora constante. Los investigadores alertan que hoy, por cada Iglesia, hay 4 gimnasios y en apenas dos años, entre 2021 y 2023, la musculación aumentó un 50% entre los argentinos que practican deportes, aunque lo suelen hacer en soledad. "Este es un dato que habla menos de ocio y más de disciplina corporal", analizan psicólogos, sociólogos y especialistas de Comunicación. Hasta el tiempo de sueño tiene que ser medible de forma "eficiente" para no entrar en el grupo de personas que no pertenecen. Este esquema solo cierra con la validación de los otros que integran esa pequeña comunidad o "hermandad", porque "no se entrena solo por vocación de salud ni por el fortalecimiento de capacidades vitales: la búsqueda tiene al cuerpo como eje, deseando tonificarlo, perfeccionarlo y luego también mostrarlo". 

No necesariamente tiene que ser a través del mundo digital porque las coffee-raves también se configuran como el punto de encuentro entre lo fitness, el bienestar y los hábitos saludables. Lo divertido ya no es "el reviente", sino mostrar que uno puede ser feliz en fiestas diurnas que combinan café de especialidad, música electrónica y arte en caferías. Disciplina, pero no de la que habla Lali en uno de sus temas más conocidos, sino como idea de "autocontrol". "Aparece como horizonte de las búsquedas ociosas de una generación que ya no se permite divertirse como la anterior. Un segmento social cada vez mayor -y no sólo entre jóvenes- está dispuesto a reorganizar su vida y sus hábitos alrededor de la performance física, compartiendo una obsesión común", señalan. 

Pero si de espacio de sociabilización para esta nuevas prácticas se trata el espacio por excelencia de las nuevas pedagogías contemporáneas que trasladan la lógica del rendimiento al metabolismo cotidiano están en los gimnasios. Allí se vinculan: entrenan, ajustan la alimentación, optimizan hábitos y monitorean indicadores. En Argentina, el mercado de proteína de suero proyecta superar los 54 millones de dólares en 2026, consolidándose como un segmento estable dentro de la economía del bienestar. Ya no se trata de prácticas aisladas, para los investigadores, hay "un nuevo paradigma en el modo mismo de imaginar el cuerpo".  

A la par, en redes sociales, los contenidos asociados a delgadez extrema, control alimentario y autoexigencia corporal crecen también sin límites: "La corrección corporal se vuelve práctica cotidiana antes que excepción". En las mujeres, esa exigencia es mayor, no por nada el 91% de los comentarios negativos sobre cuerpos se dirigen a mujeres. Cada año se realizan más de 30 millones de procedimientos estéticos en el mundo, y cerca de 9 de cada 10 pacientes son mujeres pero en la cuna de los trastornos alimentarios también las cirugías ocupan un lugar preponderante porque Argentina es el país latinoamericano con mayor volumen de cirugías estéticas en relación con su población. Con la llegada de Ozempic no era de esperar que los argentinos fueran corriendo a conseguir su inyectable: el uso de estas inyecciones para adelgazar se quintuplicó tan solo en el último semestre de 2025.

"En Cuerpo sin Cuerpos" hay una idea que queda clara. Hoy hay un nuevo termómetro de la salud social. En ese acto de analizar el cuerpo milimétricamente se pone en juego una operación más profunda que la mera cuantificación: "la estandarización de la experiencia vital".

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Agustina Arredondo

Periodista feminista. Licenciada en Comunicación Social (UNQ). Es editora de Breaking, con especial atención en los temas de Sociedad. Trabajó en Página/12 y en otros productos del Grupo Octubre como redactora y editora por más de ocho años.