Tiene 85 años, es médica y el cannabis cambió su vida: "No podía caminar más de una cuadra con bastón"

Carmen es una médica neuquina que logró superar el dolor gracias al cannabis medicinal.

16 de abril, 2026 | 20.19

Carmen Segonds, una mujer neuquina y de profesión médica, vivió un radical cambio a los 85 años gracias al cannabis medicinal. Su conmovedora historia llegó al cine con Armando la historia, mujeres cannábicas del sur, y se convirtió en un ejemplo concreto de cómo esta alternativa puede transformar la vida de quienes conviven con el dolor crónico. “Llegué a esta planta por el dolor. No podía caminar más de una cuadra con bastón”, relata en la serie documental, donde reconstruye el antes y el después de su experiencia.

La historia de Carmen Segonds y cómo el cannabis medicinal la salvó

Cuenta Carmen que fue por el 2016, en una feria artesanal de El Bolsón, donde tuvo su primer acercamiento al cannabis medicinal. En ese momento, el contexto era muy distinto al actual, dado que el uso estaba rodeado de prejuicios y la falta de regulación generaba temor. “Me presenté como médica, en ese momento era todo ilegal”, recuerda. Sin embargo, la curiosidad y, sobre todo, la necesidad de aliviar el dolor, la llevaron a probar.

Carmen Segonds y su historia de vida forman parte de la serie documental "Armando la historia, mujeres cannábicas del sur". Foto: Muma y Ni Loca producciones

Los resultados no tardaron en aparecer. A los pocos días, empezó a notar cambios concretos en su cuerpo. “A los 15 días ya sentía alivio”, cuenta. Ese punto de inflexión no solo modificó su estado físico, sino también su postura frente al cannabis. “Ahí empecé a adherirme al movimiento que recién empezaba en Neuquén para legalizar, digamos así entre paréntesis, a esta planta”, sostiene. “Yo en este momento no tengo ningún dolor”, recalca.

A partir de esa experiencia personal, Carmen decidió profundizar desde su rol como médica. Se formó, asistió a congresos y comenzó a investigar sobre el uso terapéutico del cannabis. “Es sensacional para el dolor. Y creo que el dolor es lo que destruye cualquier vida humana”, afirma. En ese camino, comprendió el rol del sistema endocannabinoide, un mecanismo del cuerpo que regula funciones clave como el sueño, el apetito y, especialmente, la percepción del dolor.

Con el tiempo, su historia trascendió lo individual. Carmen pasó de ser paciente a convertirse en referente para otras personas que buscan alternativas. Participa en espacios de difusión, comparte su experiencia y promueve el acceso informado a esta terapia. Para ella, el cambio no es solo físico, sino también cultural, dado que implica dejar atrás estigmas y abrirse a nuevas formas de entender la salud.

Hoy, a sus 85 años, lleva una vida activa y sin limitaciones. Disfruta de caminar, de subir escaleras sin dificultad y, sobre todo, de compartir momentos con sus nietos. Mantiene un consumo moderado y consciente, siempre desde una perspectiva de cuidado. “Ser feliz es una manera de sanar también”, expresa.